miércoles, 31 de octubre de 2012

El error histórico que cometes cada vez que dices que Halloween es una 'americanada / Jota.E/


Archivo del Blog: Publicado originalmente en 2018. Lo rescatamos y reeditamos en 2026 porque, un año más, la desinformación de los telediarios y el consumismo desmedido nos obligan a recordar de dónde vienen realmente nuestras tradiciones.

Todas las tardes de esta semana, sin faltar una sola, ha sonado el timbre de la puerta. Al abrir, un grupo de niños me ha soltado aquello de: «¡¿Truco o trato?!». Les digo amablemente que aún no es la noche de Halloween y me responden: «¡Sí, ha empezado ya!». Hablan como si la fiesta fuese uno de esos macropuentes acueductos que empiezan un martes y terminan el lunes siguiente, o la semana blanca, o la famosa fiesta del «Piojo».
Y oye, que yo soy la primera que celebra esta festividad desde hace años: pongo velas, coloco calabazas y doy a los chiquillos caramelos y dulces. Pero de ahí a que empiecen una semana antes... como que no. Por ahí no paso.
Cuando yo era pequeña, la noche de ánimas o de difuntos era una jornada tétrica. Mi madre ponía un montón de lamparillas en una jofaina de aceite y dos velas grandes frente al retrato de mi tío. No había calabazas, ni dulces, ni disfraces, ni nada. Por eso la corriente general dice que esta fiesta la hemos importado de los EE. UU., pero no es cierto.
Los antiguos pueblos celtas, al llegar el final de octubre, solían celebrar una gran fiesta para conmemorar el final de la cosecha. La festividad era conocida como Samhain, una palabra gaélica que significa «el final del verano» (como la canción del Dúo Dinámico). Este momento representaba la época del año en la que los celtas almacenaban provisiones para el invierno y sacrificaban animales. Era el tiempo del fin de las cosechas; a partir de entonces, los días iban a ser más cortos y las noches más largas (curioso que ahora nos cambien la hora para hacer exactamente lo mismo que hacían ellos).
Los celtas creían que en la noche de Samhain los espíritus de los muertos volvían a visitar el mundo de los mortales. Encendían grandes hogueras para ahuyentar a los malos espíritus, comían y bebían: era su gran fiesta de bienvenida al Año Nuevo. Los druidas se vestían esa noche con cuernos y cabezas de animales, disfrazados de espíritus y brujas. Recogían ofrendas de todos los habitantes de la comarca.
Algunos historiadores no se ponen de acuerdo en este punto: cuentan que si los sacerdotes no quedaban conformes con los obsequios recibidos, les espetaban la famosa frase «Trick or Treat» y le quemaban la casa a la familia en cuestión, se llevaban a la hija virgen, mataban su ganado o los maldecían con enfermedades. Personalmente, creo que toda esta parte es una invención posterior de la Iglesia católica. Aunque sí tengo que admitir que los ritos serían crueles y sangrientos; que no satánicos, porque no olvidemos que el infierno y Satanás solo existen en algunas religiones.
Estos sacerdotes llevaban consigo un nabo hueco con una cara grabada en la parte frontal que representaba a un espíritu o a un dios. El nabo se iluminaba con una vela en su interior y se usaba como linterna. Cuando esta práctica llegó a América, los nabos no abundaban, pero sí tenían un vegetal nativo que pronto lo sustituyó: la calabaza (menos mal, porque hacer pastel de nabo ya sería la leche).
Estos rituales también incluían, al parecer, algún que otro sacrificio humano. En esta mágica noche se abría la puerta del más allá, y los vivos y los muertos tenían la oportunidad de comunicarse.
Tras la romanización de los pueblos celtas —con alguna excepción como el caso de Irlanda—, y a pesar de que la religión de los druidas llegó a desaparecer, el primitivo Samhain logró sobrevivir conservando gran parte de su espíritu y de sus ritos. Así pues, la tradición fue recogida y se extendió por los pueblos de la Europa medieval, en especial los de origen céltico. Ellos tradicionalmente ahuecaban nabos e introducían carbón ardiente para iluminar el camino de regreso al mundo de los vivos a sus familiares más queridos, dándoles la bienvenida a la vez que se protegían de los malos espíritus. El ejemplo claro de esta tradición lo tenemos en el folclore de Galicia con la Santa Compaña.
Con el auge del catolicismo, la fiesta pagana se cristianizó después como el Día de Todos los Santos (All Hallows' Eve), de ahí su expresión actual: Halloween.
A mediados del siglo XVIII, los emigrantes irlandeses empezaron a llegar a Norteamérica. Con ellos viajaron su cultura, su folclore, sus tradiciones y también su noche de Samhain. Eso sí, con algunos cambios: estos europeos comenzaron a utilizar calabazas, mucho más grandes y fáciles de ahuecar que los consabidos nabos. En un primer momento, la fiesta sufrió una fuerte represión por parte de las autoridades de Nueva Inglaterra, de arraigada tradición luterana. Pero a finales del siglo XIX, los Estados Unidos recibieron una nueva oleada de inmigrantes de origen céltico. La fiesta irlandesa entonces se mezcló con otras creencias locales y, en la secuela colonial, se comenzaron a contar historias de fantasmas, a realizar travesuras, bromas o bailes tradicionales. La gente empezó a confeccionar disfraces para la ocasión.
En resumen, esta fiesta se desvela como una noche bañada por un aura mágica, misteriosa y aterradora. Personajes terroríficos y hechizados, brujas, fantasmas, duendes y gatos negros salen de sus cuentos y leyendas para mezclarse entre los mortales. Nosotros nos preparamos con disfraces, bromas, pelucas, pinturas y películas de terror para recibirlos, aunque sin perder el ambiente de fiesta y buen humor.
Hoy en día, Halloween carece ya de sentido religioso alguno y, como tantas otras fechas (Navidad, Semana Santa, San Valentín, etc.), forma parte de nuestra sociedad y cultura consumista. Es una fiesta ancestral reconvertida para la sociedad actual del ocio; nada tiene que ver ya con los rituales de los druidas ni con los pueblos celtas que dominaron la mayor parte del oeste y centro de Europa durante el primer milenio a.C.
Precisamente por ello no deberíamos olvidar su verdadero origen. Sobre todo por los que piensan que es una moda importada de los Estados Unidos (algo que he escuchado veinte veces hoy en los informativos, dicho supuestamente por periodistas de carrera). Hay que aclarar que se equivocan: precisamente fueron ellos los que mantuvieron viva esta vieja tradición europea que todavía en países como Irlanda se sigue celebrando cada año como la noche de Samhain, y que poco a poco vuelve a sus orígenes con más fuerza (bueno, sin sacrificios humanos y esas cosas).
Hoy, Halloween es una fiesta internacional de la que no podemos ignorar su origen... ni mandar a los niños a la calle una semana antes porque «empieza ya la fiesta». Así que mañana me espera una larga tarde soportando los ladridos de Theodora y Zeus cada vez que suene el timbre de la puerta y me espeten aquello de: «¡¿Truco o trato?!».
¡Feliz Samhain!

«En Samhain, el círculo del año llega a su radio final en la rueda. La cosecha ha terminado, el dios moribundo ha sido sepultado y la gente se prepara para que el velo entre los mundos se desvanezca; los ancestros vendrán de visita...»
Tess Whitehurst, autora y conferenciante sobre tradiciones naturales.

domingo, 14 de octubre de 2012

El diario de Gul Makai: reflexiones sobre Malala y el valor de la escuela- /Jota . E/

Nota de Archivo Histórico (Octubre de 2012)
Este artículo fue escrito y publicado en caliente, a raíz del atentado talibán contra la niña pakistaní Malala Yousafzai en octubre de 2012. La pieza utiliza los extractos reales del diario que la propia Malala escribió en enero de 2009 para estampar un doloroso espejo frente a la comodidad y las pequeñas frivolidades del primer mundo, reivindicando la educación como el mayor tesoro de la libertad humana. Se conserva con su estructura original y su profunda emoción sincera.


Como puede una niña de tan solo once años, percibir la prohibición de sus dirigentes de asistir a la escuela???
Como puede afectar a su vida diaria,??? Entiende siquiera las razones, que llevan a los revolucionarios a destruir escuelas y a cerrarlas para que las pequeñas no vayan a clase ni reciban ningún tipo de educación???

Podemos preguntar a alguno de nuestros hijos a ver que nos responden, pero mientras tanto, estas preguntas y muchas otras, las respondía la pequeña Malala, en un blog, en 2009, la joven tiroteada en Pakistán, lucha ahora por aferrarse a la vida. Por que unos “insurgentes” decidieron que era por ley, matarla, para que dejase de preguntarse cosas, para que dejase de pensar, en definitiva para seguir con la política de terror con la que se rigen, amparándose en leyes de “dios” totalmente manipuladas a su conveniencia y necesidad y aprovechándose de esa ignorancia que mantiene al pueblo con la cabeza gacha, como un esclavo si poder decidir por si mismo.
Es duro, pensar que en 2012, aún existen países que se acogen o interpretan “a su manera” la ley “Sharía” o Ley Islámica.

Si leyésemos un blog o una página de Facebook, de algunas de nuestras hijas, con la edad de Malala, seguramente nos encontraríamos con la preocupación del chico de la cuarta fila, que la a mirado de reojo, de que no se puede comprar la última falda de moda en “Desigual” por que cuesta 80 euros, o por que su madre le a clausurado el móvil por venir una excesiva factura.
palabras y hechos que en este lado, en el llamado “primer mundo” nos parecen “normales” para ciertas edades, pero Malala, escribía en su Blog, cosas que ningún ser humando debería sentir nunca y mucho menos si es un niño.

3 de enero. “Ayer tuve una pesadilla horrible, con helicópteros militares y los talibanes […] Tenía miedo de ir al colegio porque los talibanes, han prohibido a las niñas asistir a clase […] Solo 11 alumnos de 27 fueron al colegio […] De camino a la escuela, oí a alguien decir “te voy a matar”. Aligeré el paso y poco después miré a ver si el hombre aún me seguía. Para mi tranquilidad, estaba hablando por el móvil y quizás se trataba de una amenaza a alguien”.

Si alguno de nuestros hijos se le ocurre escribir esto, tenemos a un batallón de psicólogos, directores de colegio, trabajadores sociales, miembros del AMPA, Políticos y Periodistas Varios a la puerta de nuestra casa. Para saber que clase de vida le damos a nuestra hija para que escriba una cosa así, amén de los programas “rosa” de las televisiones, todo el día haciendo Spoiler sobre el tema.
Pero en Pakistán, la cosa es diferente. Y Malala así lo expresaba.

4 de enero. “Hoy es festivo y me desperté tarde. Oí a mi padre hablar de otros tres cuerpos hallados en Green Chowk […] Hice algunas tareas de casa, mis deberes y jugué con mi hermano. Pero mi corazón latía deprisa, ya que mañana tengo que ir al colegio.”
5 de enero- “Me estaba preparando para ir al colegio y poniéndome el uniforme cuando me acordé de que el director nos había dicho que no llevásemos uniforme, sino ropa de calle, para venir a la escuela. Así que decidí ponerme mi vestido rosa favorito […] Mi amiga se acercó y me preguntó “Dios mío, dime  la verdad, ¿van a atacar los talibanes nuestra escuela?” […] Por la noche encendí la tele y escuché que habían levantado el toque de queda en Shakardra, después  de 15 días. Me alegró oír eso, ya que nuestra profesora de inglés vivía por allí y así es posible que venga a clase”.

Que diferencia con nuestros hijos y la alegría que les da no tener un día o dos de clase por que nieva, llueve o hacen huelga los profesores, verdad??? Leyendo esto se me cae el alma a los pies, y a pesar de que todo el mundo se queja de la situación en nuestro país doy gracias a dios por estar aquí, por tener la libertad de expresarme, por haber podido escolarizar a mis hijas, por tener profesores desde los tres años, y guarderías casi desde que nacen, por tener bibliotecas gratuitas, y ludotecas, aunque ahora haya que pagar una cuota, por tener acceso a una educación obligatoria y gratuita.

9 de enero “Como los viernes no tengo tutorías, estuve jugando toda la tarde. Después encendí la tele y vi. que había habido una explosión en Lahore. Me pregunté: “¿Por qué sigue habiendo estos atentados en Pakistán?

Que será lo que se preguntan nuestros hijos cuando ven televisión??? Tal vez como se cortará el pelo Justin Bieber??? O que pondrá de moda Lady Gaga??? O cual será el final del Barco, en A3??? Se preguntarán siquiera, como viven, las gentes de otros países, como piensan los niños de su edad, que inquietudes y metas tienen en la vida??? Nos lo preguntamos nosotros mismos??? O solo nos miramos el ombligo, quejándonos de todo, y por todo???.

14 de enero. “Estaba de mal humor mientras iba a la escuela porque las vacaciones de invierno empiezan mañana. El director anunció las vacaciones, pero no dijo cuándo reabriría la escuela. Es la primera vez que pasa esto […] El director no nos dio la razón por la que no anunciaba la reapertura, pero yo creo que es porque los talibanes han anunciado la prohibición de que las niñas asistamos a clase desde el 15 de enero. Así que esta vez, las niñas no estaban muy contentas con las vacaciones porque saben que quizás no puedan volver a clase […] Espero que la escuela vuelva a abrir algún día, peor mientras me marchaba hacia casa miré el edificio como si no fuese a volver a verlo nunca más”.

Qué diferencia con las vacaciones de invierno de nuestros hijos, con gran alegría se despiden con fiestas de Navidad, cantan, ríen y se hacen regalos, se engalanan las clases y las mamás llevan sus mejores postres para la fiesta. Luego en enero la vuelta al cole se hace cuesta arriba por los excesos y por que en vacaciones todo es diferente, divertido, y ocioso. Que sería de nuestros hijos, o hijas, que es el caso que nos ocupa si este año en enero, les decimos que no pueden volver a los colegios??? Es para pensar en ello, verdad???

15 de enero. “La noche estuvo llena del ruido de artillería y me desperté tres veces. Pero como no tenía clase me levanté más tarde, a las diez […] Hoy es 15 de enero, el último día antes de que el edicto talibán entre en vigor, y mi amiga hablaba conmigo de los deberes como si nada extraordinario hubiese pasado. Hoy leí también el diario que he escrito para la BBC y que han publicado en el periódico. A mi madre le gustó mi pseudónimo, Gul Makai, y le dijo a mi padre “¿Por qué no le cambiamos el nombre a Gul Makai?” […] Mi padre me contó que unos días antes alguien había traído el diario diciendo que era genial. Mi padre me dijo que sonrió, pero que no había podido decir que el autor era su hija”.

No puedo ni imaginar el dolor de esos padres, y la valentía con la que se enfrentan a la vida de cada día , y la de otros muchos padres, y madres, abuelos y tíos, que ven que sus familias son asesinadas, por leyes crueles, de hombres más brutales aún.
No me puedo imaginar siquiera una vida como la suya, siempre pendiente de que una bomba estalle y se lleve por delante todo aquello que más amas.
Mi mente, no puede comprender, tales atrocidades, por mucho que quiera pensar en ellas, solo me queda mirar a mis hijas, durmiendo en sus cómodas camitas, con las mantitas de crochet, que les tejió su abuela y lamentar que sean demasiado grandes, para que su madre les lea un cuento de buenas noches… Otros niños y niñas no tienen esa opción, por que sus padres ni siquiera saben leer, y los que saben el ruido de la metralla no les deja escuchar ni dormir.

No se si sois religiosos o no, pero ruego a cualquiera de los dioses en los que creen las gentes de este planeta por la salud de Malala, un ejemplo a seguir por millones de personas en este mundo.




lunes, 1 de octubre de 2012

«Pudimos aprender de los maestros que teníamos en casa: reflexiones sobre la crisis y el espejo de nuestros padres» Jota Esquivias 2012


Nota de Archivo Histórico (1 de octubre de 2012)
Este artículo fue publicado originalmente el 1 de octubre de 2012, en el ecuador de una de las crisis económicas más severas de nuestra historia reciente. El texto funciona como una radiografía generacional descarnada y profundamente lúcida, que contrapone la cultura del sacrificio, la honradez y la austeridad de los padres de la posguerra con el espejismo colectivo del derroche, el crédito fácil y la ostentación de los «nuevos ricos». Se presenta en su versión pulida ortográficamente, manteniendo intacta la fuerza, la indignación y la autenticidad de su voz original.
Antes se jugaba al burro, ahora los burros son otros

Pudimos aprender de los maestros que teníamos en casa: reflexiones sobre la crisis y el espejo de nuestros padres
¿No estamos un poco hartos de esta palabra infernal? Crisis. Vivimos en un estado de crisis continua: en la vida cotidiana, en el hogar, en la situación del país a nivel mundial... Parece que siempre tenemos un carguero arguiliano encima de nuestras cabezas. Pero ¿nos hemos parado a pensar por qué estamos como estamos o, quizás, por qué nos afecta tanto?
¿Estamos seguros de ser los españoles a los que más nos afecta sobremanera esta situación? ¿O nos da miedo mirar en retrospectiva y comprobar que, aunque ahora estemos mal, nuestros padres y abuelos lo pasaron peor que nosotros? Esos padres y abuelos que fueron la generación que construyó España de nuevo.
Hay un aforismo castellano que dice: «¿Quiénes son los pobres? Los nietos de los ricos». Y tiene razón, pero no solo se refiere a la pobreza de tipo material.
Cuando analizamos lo que está ocurriendo en nuestra sociedad, debemos buscar las causas que han provocado esta situación, porque analizando las causas podemos cambiar los efectos. Aunque aquellos que provocaron las causas ahora no quieran admitirlo y no les gusten los efectos que provocaron con ellas; por el contrario, tratan de provocar nuevas causas, pero con el efecto contrario. O sea, en vez de apoyar y ayudar, tratan de “sacudirse el polvo” y seguir con sus vidas y sus tejemanejes.
Pero no quiero hablar de indeseables, de los que el único refrán al que hacen caso es: «A río revuelto, ganancia de pescadores». Yo no tengo duda alguna de que uno de los orígenes de la supuesta “prosperidad” que vivió nuestro país hace algunos años fue gracias a la actitud de nuestros padres y abuelos; nada que ver con los gobiernos, por otra parte, todos iguales y todos “a lo suyo”. Y quizás deberíamos pensar si esta “crisis” se debe a que hemos perdido esa actitud.
Hace algunos años, los empresarios españoles que viajaron a China para hacer negocios se encontraron con que los chinos eran imparables; el ambiente les recordaba a la España de los años 70. Todo el mundo quería trabajar mucho, ahorrar, comprarse una casa, un coche, llevar a sus hijos a la universidad, etc. Quizás es duro decir estas palabras, pero cuando las personas están centradas en eso —es más, cuando una generación piensa así—, no hay quien la pare.
Ahora podemos mirar a nuestro alrededor y ver cuatro generaciones conviviendo: los bisabuelos, los abuelos, los padres y los hijos. Yo me encuentro en medio, tengo padres e hijos. Nuestros padres (de 65 a 75 años) han sido, como muchos españoles, un ejemplo para nosotros: trabajadores, honrados, austeros, previsores y generosos. Pertenecen a una generación a la que le tocó vivir lo peor; de jóvenes (yo diría de niños) trabajaron para sus padres, luego de adultos lo hicieron para sus hijos y, si me apuras, muchos cobran ahora la pensión para mantener a sus nietos.
Son personas que vieron en el trabajo su oportunidad para progresar, aprovecharon los cambios políticos para abrirse paso hacia un futuro mejor y se entregaron en cuerpo y alma en condiciones muy difíciles, con precarios sueldos. Ellos compraban las cosas cuando se podía y al nivel que se podía; no trataban de ser como “todos los demás”. Tengo recuerdos de pedir a mis padres tal o cual cosa y decirme: «Este mes no se puede». Todos los niños teníamos nuestra “hucha” y no se despilfarraba en nada.
Nunca pedían prestado si no era por extrema necesidad, pagaban sus facturas con diligencia y prontitud, y “ahorraban” por si “pasaba algo” (tengo memoria de mi madre acopiando en la despensa: azúcar, arroz, pasta, garbanzos, leche condensada, etc.), siempre con ese temor de que todo se fuese al traste. Gastaban en ropa lo estrictamente necesario, además de que nos arreglaban la ropa del hermano mayor, del primo o del conocido que tenía más posibles y lo dejaba todo “nuevecito”.
Las vacaciones eran para realizar tareas en casa; si íbamos a alguna parte, era al pantano o al río a disfrutar de la naturaleza con la tortilla de patatas, el filete empanado, embutidos y dulces caseros. O en el patio de las casas, disfrutando en compañía de familiares y amigos de los suculentos platos que mi madre o mi madrina cocinaban (pajaritos fritos, caracoles, cangrejos de río, etc.). Y en la época de matanza, una gran fiesta el día que se le daba “mejor vida” al cerdo en cuestión.
Fueron personas sensatas, prudentes, trabajadoras; tanto es así que, poco a poco, fueron constituyendo casi todas las empresas que hoy conocemos y que dan trabajo a la mayoría de los españoles. Muchas de ellas pertenecieron al INI, algunas se privatizaron años después y otras desaparecieron o fueron “engullidas” por otras más grandes y con mayor capital.
Nuestros padres crecieron con la premisa de saber que el esfuerzo tenía recompensa, y la honradez formaba parte del patrimonio de cada familia: «Seremos pobres, pero honrados». La nueva y reciente democracia significaba libertad de posibilidades, de pensamiento; significaba poder vivir en armonía y respeto. Pero cometieron dos errores que, tal vez, nos han llevado a donde estamos:
  1. «No quiero que mi hijo trabaje tanto como trabajé yo». De esa manera nos cargamos la cultura del esfuerzo y del mérito de un plumazo, convirtiendo el trabajo en algo a evitar a ser posible.
  2. «Como tenemos unos ahorrillos, hijo, tú gasta, que para eso tus padres han trabajado toda su vida». Con lo que las generaciones siguientes comenzaron a pensar que el dinero nacía en las cuentas corrientes de sus propios padres, las cuales daban la impresión de ser inagotables ante los ahorros acumulados por años; y que los bancos nos firmarían por siempre jamás una hipoteca para la vivienda habitual, otra para la segunda vivienda y una tercera para la casita del perro.
Y entonces, ante esa patata caliente, eclosionó una generación de “nuevos ricos”, de “pelotazos” y del gasto continuo y sin control. Especuladores, ingenieros financieros, exhibiciones de «lo quiero todo y lo quiero ya», del «papá, dame», etc. Y todos nos volvimos ricos (en apariencia), todos nos convertimos en unos "gasto-horteras". Entonces dejamos de comer bocatas de chorizo y de panceta porque eso era cosa de “paletos”, y nuestros hijos se engancharon a comer hamburguesas deconstruidas al aroma de aire del Cantábrico.
Y si a alguien se le ocurre echarle Casera al vino, le queman en la hoguera, porque pasamos del vino de mesa (tipo Don Simón) al Marqués de Cáceres, aunque no tengamos pajolera idea de vinos. Para ser más modernos ahora no lo bebemos, lo “degustamos”, y no podemos decir que está bueno o picado; es más in decir que tiene «matices a troncos del bosque, con un retrogusto a peras en almíbar que tolera un cierto punto astringente, con demasiada presencia de roble». Esto, por supuesto, a golpe de tarjeta Visa Oro, Platino y Diamantes, porque para hacerse el “enterao” antes hay que pasar por taquilla. Y es que bien dice el dicho: «Pocas cosas cuestan tanto como ocultar la ignorancia».
Pasamos a ser la generación de endeudarse para demostrar “tu estatus”; parece increíble pero lamentablemente es cierto. En Alemania se frotaban las manos viendo cómo no paraban de llegar pedidos de Mercedes, Audis y BMW para los españolitos. De repente irrumpió Europa en nuestras vidas y en nuestros pueblos, y llegó en forma de “mega-infraestructuras” que producían millones en comisiones para todos los “implicados”. Y a poner todo el mundo el “cazo”: alcaldes, presidentes de comunidad (pero no como el señor Cuesta, el de Aquí no hay quien viva), secretarios, delegados, el yerno del Rey, etc. Llovían las subvenciones; Europa daba una fortuna por plantar viñas en una laguna y, a los dos años, te daba otra fortuna por quitarlas de allí (por aquello del ecosistema y eso). Llegó un momento en que el hortelano no sabía si tenía que plantar o arrancar.
Si a algún “iluminado” se le ocurría decir que había que parar aquello, se le lapidaba con burla y escarnio con la ayuda de los medios de comunicación, metidos en el ajo desde el principio para que no parase la fiesta. Sí, todos decían que esta situación no se podía sostener pero, ¿para qué parar y recapacitar? Que empiecen los recortes con el vecino, que lo nuestro son todo derechos (obligaciones ni una), amparados y esculpidos bajo la sacrosanta Constitución.
Y aquí estamos: somos incapaces de volver a los valores con los que se construye una sociedad sostenible. Nos hundimos, eso sí, cargados de reivindicaciones.
En mi familia siempre he tenido un ejemplo vivo de cordura, honradez y esfuerzo, y he tratado de inculcárselo a mis hijas. No hemos sido menos felices por este hecho; al revés, creo que hemos sido bastante más. Porque la sencilla ensaladilla, las deliciosas croquetas de mi madre (hechas con las sobras del nutritivo cocido), la sandía fresquita, el bocata de chorizo, comprar un mueble cuando verdaderamente hacía falta, llevar ropa tejida y cosida con las manos de mi madre, trabajar, echarle ovarios y aprender toda clase de cosas que nos pudiesen servir para mejorar, leer mucho para poder discernir lo que nos está ocurriendo... no debió de ser mala receta.
Quiero dar las gracias a mis padres, a mis suegros y a toda esa generación que nos regaló un país maravilloso que nos hemos encargado de arruinar entre todos, porque todos hemos aplaudido la locura y llevamos nuestra parte de culpa. Como nos descuidemos un poquito —pero muy poquito más—, a nuestros hijos les vamos a dejar un protectorado chino donde serán unos esclavos endeudados y tendrán unas historias legendarias que contar a sus propios hijos (si pueden permitirse el lujo de tenerlos) sobre la prosperidad que crearon sus abuelos, empeñaron sus padres y son incapaces de imaginar sus nietos.
Pondría que aún estamos a tiempo de cambiarlo, pero me temo que ya no tenemos ese tiempo. Pudimos aprender de los maestros que teníamos en casa.

lunes, 16 de julio de 2012

Burros de oro y delincuentes natos: El mito de la evolución humana Jota ESquivias 2012


Archivo histórico (Escrito en 2012 / Revisitado en 2026): Rescato esta crítica redactada en pleno ecuador de 2012. Por aquel entonces, el debate oscilaba entre el vandalismo en las calles y el éxito de personajes analfabetos encumbrados por la televisión. Hoy, en pleno 2026, donde el poder de las redes sociales y las pantallas ha multiplicado ese comportamiento de masa amorfa y gritona, este análisis demuestra que los siglos de supuesta civilización no han hecho más que maquillar nuestro instinto más salvaje.


Dicen los expertos que la raza humana está “involucionando”; es decir, que está retrocediendo a sus orígenes, a los antiguos usos y costumbres, a los pasados estados del alma, a las creencias y a las viejas pasiones. En definitiva, estamos caminando hacia un estado salvaje del cual siglos de evolución nos tendrían que haber erradicado. Al contrario de lo que se podría admitir, en vez de desaparecer con el progreso de los tiempos y de la civilización, estos rasgos se hallan intactos en nuestros días.
Estos usos, estas creencias y estas pasiones se concentran en una clase de individuos que, habiendo nacido en un estado social de educación y comportamiento supuestamente adecuados, presentan, no obstante, por un fenómeno de instinto básico, los caracteres antropológicos y psíquicos de los primeros habitantes de la Tierra. Vuelven hoy a pensar y a agitarse como aquellos prehistóricos antepasados. Son delincuentes natos que no están todos en las prisiones. Por el contrario, alineados a izquierda y derecha en el torbellino de nuestros gobiernos, y a pesar de su carácter, adquieren puestos de relevancia y honores: directores de banco, millonarios, deportistas, artistas, hombres de iglesia, soberanos, generales, héroes, curritos, estudiantes, criminales, ladrones o periodistas.
No debemos, por tanto, afirmar que los usos y costumbres de los hombres primitivos difieren un tanto de los nuestros. Solo tenemos que concentrarnos en cualquier evento donde “el público”, criado supuestamente en una sociedad justa, tolerante y equitativa, pierde los papeles y se convierte en una masa inconsciente, amorfa y gritona. Las buenas maneras se pierden ante una multitud que los envalentona, o ante alguien que da la pauta para esa denigrante actuación.
Consciente de sus derechos, pero ignorante de los derechos del prójimo, esta masa grita, asalta, ataca y se defiende en las mismas condiciones que los guerreros de antaño. Envalentonados por la aglomeración, en vez de alistarse en filas conscientes, educadas, instruidas y admirables, se prestan gustosos a los deseos de esos personajes que lo único que defienden es su acomodado puesto. La élite del pueblo trabajador se tiene que desembarazar de estos comediantes que, por un lado, se parapetan detrás de unos trabajadores ejerciendo un derecho constitucional y, por el otro, se alisan sus trajes, se doblegan y hacen reverencias ante lo que el negrero de turno les ordena.
No pensemos que la altísima sociedad, abarrotada hasta la garganta del dinero acumulado por los negocios, las artimañas y los trapicheos, cambiará de opinión ante estos espectáculos bochornosos. Por el contrario, están animados por seguidores de una televisión donde se premia antes a un individuo analfabeto, sin trabajo ni estudios, pero que nos cuenta el chiste de turno, nos pega una "yoya" o suelta una frase célebre como el famoso “¡Andreíta, cómete el pollo!”. Esa sociedad a la que impunemente admiramos y damos de comer solo está llena de “burros de oro”, nada más. Un poder que ha sido adquirido con artimañas y transmitido a través de redes sociales, televisiones, radio y prensa; todos están involucrados.
Vende más una huelga en la que alguien sale herido, o en la que una chica insulta impunemente a un miembro de la policía, que una actuación pacífica pidiendo unos derechos y ejerciendo unos deberes. Esta comprobación explica muchos actos que a primera vista parecen absurdos, pero que son el día a día de nuestra sociedad.
En un artículo de 1906, Máximo Gorki escribía estas palabras:
“Hasta aquí os ha soportado sobre sus espaldas el esclavo, y ahora se niega a continuar en estas condiciones; le acusáis de brutalidad. ¿Habéis acaso alguna vez enseñado al pueblo nada razonable? ¿Habéis alguna vez estimado en algo lo que su alma tiene de hermoso? No; solamente le habéis fustigado, haciendo que viviese sin que os preguntase por qué vivíais vosotros mismos. Pero un hombre a quien se le castiga, tarde o temprano golpeará a su vez, y aquel a quien no se le hace sentir jamás la piedad no sabrá dar testimonio de ella cuando llegue el momento preciso”.
Más de cien años después, ya no podemos poner como excusa que nos falta educación o que no sabemos la diferencia entre una manifestación pacífica y un enfrentamiento policial. Podemos sentarnos todos en el suelo, podemos salir a la calle con las manos blancas, podemos cantar, podemos hacer muchas cosas. Pero lo que no tiene en estos tiempos lógica ni razón es la brutalidad, la verborrea y el vandalismo, porque al fin y al cabo, todos dependemos de todos en algún momento de nuestras vidas.

martes, 27 de marzo de 2012

Los que ganan no gobiernan, los que gobiernan no ganan… Jota Esquivias 2012

Contexto histórico (Escrito en marzo de 2012): Este análisis fue redactado al calor de las elecciones andaluzas y asturianas de marzo de 2012, y a las puertas de una huelga general de trabajadores. Observar cómo los debates sobre los pactos post-electorales y la representatividad de las protestas siguen vigentes años después demuestra la persistencia de ciertos temas en la política española.
Puede parecer el encabezado un juego de palabras, pero no lo es, en el panorama nacional, no solo de parados viven los políticos, si no que encima, de lo que tenemos en “iden”, el pasado domingo se celebraron  elecciones en dos comunidades de la nación, comunidades que por otra parte fueron por libre, así no nos evitábamos los españoles de a pié, tener siempre en candelero a la dichosa  “campaña electoral “ de que todo el mundo es bueno, los unos, y de que todo el mundo es malo, los otros, pero entre estos “unos” y esos “ otros” elija el pueblo a quien elija, gobernará a quien ellos les de la gana.
Así en Andalucía, a ganado por mayoría simple el partido popular, pero seguirá, según expectativas, gobernando, la izquierda, ( que ya se pasa de los treinta años o sea de castaño oscuro), luego hablan de Franco, Chavez, Castro etc…) y aliándose con quien sea, seguirá presidiendo Griñán, que por otro lado nunca a sido elegido como Presidente en las urnas, o sea que lo es por decreto, sin más, y si a los andaluces no les gusta, pues que hagan huelga el día 29, cosa que harán pocos de ellos pues la tasa de paro, supera con creces al resto del España, a si que si luego salen los sindicatos dando datos, fijaros bien, pues seguro que son falsos, ir a la huelga estando en el paro no vale, el que tiene que ir a la huelga es el trabajador, seamos serios.

Luego por otro lado , el único candidato Socialista, que a sido elegido  en estos últimos años, por mayoría simple, a sido en el Principado de Asturias, esa Asturias minera, socialista de toda la vida, pues tampoco parece que vaya a gobernar el susodicho,  las posibilidades, dan que el Partido Popular y el Foro de Asturias, se alíen, para mandar, dado que el Candidato del Foro , fue antes ministro del Partido Popular, supongo que la cosa, irá por ese lado, otra ecuación sería un tripartito, entre UPD ( dios mío por que vota la gente a ese partido , en fin) E izquierda Unida, Partido Socialista y la asociación de amas de casa de Gijón ( esto último es coña) por que así podrían representar la mar de a gusto,  a la mar salá, y a la mar marinera…

Y entre tanto más de cinco millones de españoles, sin derecho a huelga, y eso no lo dicen los sindicatos, pues  les importa como decían a principio de siglo “una higa”. Estos españoles no tenemos (me incluyo)  una huelga general, por que no tenemos trabajo, a si que se vulnera nuestro derecho constitucional a la huelga, que lo sepan los de arriba y los de abajo, y los de en medio tan bien. QUEREMOS IR A LA HUELGA (no de Juerga, que esa es otra cuestión).

Así que con este panorama electoral a dedazo o a decretazo, y la huelga general cerquita a la semana santa para que algunos les coincidan las fechas en los hoteles, os dejo con algunas de las frases de ciertos políticos y ciudadanos españoles, el día de la anterior huelga general; juzgad vosotros mismos.

"Yo voy a trabajar". Es lo que dijo esta mañana el presidente del Gobierno a su llegada al Congreso. Una de las frases con las que políticos, sindicalistas y ciudadanos se han referido a la huelga general que se vive hoy en España. (Debió ser el único día que el hombre trabajó en sus ocho años de legislatura, pobre).
"Lo fundamental (de las reformas económicas), va a seguir adelante porque entendemos que es lo que el país necesita". Elena Salgado, vicepresidenta económica. (ahora ya ni sea acuerda de lo que dijo, digo, diego, seguramente la primera en hacer huelga).

"La huelga general del 29 de septiembre es un éxito de participación y es un éxito democrático de los trabajadores". Cándido Méndez, secretario general de UGT. (Pero si es el único día que este tío trabaja, no va a ser un éxito)

"La huelga general no se convocó con el objetivo de hacer caer al Gobierno. Depende de él mantenerse o no". Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CC OO. (Otro que tal baila, si el gobierno estaba ya por los suelos, anda que…)

"Hoy se ha parado España, y ése es el mensaje que tiene que recibir Zapatero si no está sordo ni ciego". Cayo Lara, coordinador general de IU. (Este tío es tonto y en su casa no hay botijo, España tiene más de cinco millones de parados, y en esas fechas ya había más de cuatro, claro que España se para so inútil).

"La huelga es inoportuna, inútil y muy lesiva para los intereses de todos los españoles". Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE. ( Pues como todas las huelgas, al final quien pierde es el sufrido trabajador, quien si no???)

"El Gobierno conservador tendrá que rectificar la reforma laboral y el ataque al Estado del bienestar". Gaspar Llamazares, portavoz parlamentario de IU. (Este es que como votan menos al PSOE y recoge sus votos, se le va la pinza, en fin, apañado va el estado del bienestar en países comunistas, como Cuba, por ejemplo o China ).

"Hoy solo vendo tabaco, chicles y chuches". Alberto Dorado, encargado de un quiosco de periódicos en Madrid. ( los periódicos se los descargan de Internet, buen hombre, que les sale más barato).

"¿Alguien quiere café o tabaco antes de que cerremos el bar?". Un piquetero a sus compañeros tras convencer al dueño de un bar de Mérida de que echase el cierre. ( la huelga es un derecho no una obligación, algunos ese tema no les entra en la mollera).

"Las huelgas son para los sindicalistas y para los piquetes. Yo me voy a comprar". Angelita, en la puerta de unos grandes almacenes. (Diga usted que si, que luego llegan a casa cansados de hacer el burro y quieren la comida, o la cena, la cerveza y no hacen ni el huevo, las amas de casa a la HUELGA y ya veríamos)

Ya sabéis el 29 de marzo, huelga general de TRABAJADORES, parados, políticos, portavoces, y parásitos no entran en la ecuación (todos comienzan con la letra P que cosas).





¿Presunto monstruo o vecino ejemplar? La peligrosa hipocresía frente al asesinato machista /Jota.E/

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