martes, 8 de marzo de 2011

8 de marzo; un día de gloria y 364 días bajando la tapa del Wáter Jota Esquivias 2011

Forges 1942/2018
Es curioso que en España tengamos una ministra de Igualdad que, a decir verdad, aún no sabemos para qué sirve, si no es para sumar otro sueldo con el que mermar las ya muy sufridas arcas nacionales. Resulta paradójico celebrar el Día de la Mujer pensando, acaso, que nosotras solo tenemos un día al año mientras que el hombre goza de los 364 restantes. En cualquier caso, tener un ministerio de Igualdad sigue sin salirnos a cuenta.
Estadísticamente, las mujeres somos las que más trabajamos dentro y fuera del hogar. Somos las que tenemos a los hijos, cuidamos a los enfermos, limpiamos la casa, hacemos la compra, vamos al banco y acudimos a las reuniones de madres (porque padres van cuatro). Somos las que vestimos, compramos y cuidamos del aseo personal de todos los miembros de la familia; paseamos al perro, sacamos la basura, arreglamos las plantas, zurcimos, cosemos, cocinamos y desatascamos las bañeras. Incluso bajamos la dichosa tapa del WC, una tarea que parece tan difícil y ardua para algunos individuos del sexo opuesto.
En definitiva, ejercemos de todo. Y a cambio, nos dan el 8 de marzo para que ministras, concejalas, alcaldesas y diputadas tengan su día glorioso haciendo el paripé en todos los medios de comunicación. Con esto de la crisis, este año en vez de flores seguro que regalan hojas de aloe vera: además de adornar, tiene multitud de propiedades (mismamente como algunos miembros del gobierno de cuyo nombre no quiero acordarme).
Los de la rosa saldrán a la búsqueda de algún micrófono que les conceda audiencia para explicar lo mucho y bueno que hacen en su ministerio (que igual daba que estuviese como que no). No sé si se acordarán de todas las mujeres fallecidas a manos de sus parejas, de las maltratadas, de las obligadas a ejercer la prostitución, de las acosadas dentro y fuera de sus trabajos, o de todas las que engrosan la ya muy inflada lista del paro. Por el contrario, los de la gaviota se toparán de bruces con esos mismos micrófonos para culpar al gobierno de todo lo anterior, terminando con el clásico pensamiento de "váyase, señor Zapatero" o algo parecido.
Y mientras tanto, en los hogares de este país, las mujeres se levantarán muy temprano, lavarán y peinarán a los niños, y prepararán las "tostás". El día 9 será más de lo mismo. Y así seguiremos, hasta que Dios crea necesario destruir al hombre y dejar que la mujer herede la Tierra. ( Ellie Sattaler, Parque Jurásico )

martes, 22 de febrero de 2011

Efecto Dominó, caída de los dominantes. Jota Esquivias 2011




En la cabecera de mi blog brilla una frase de Máximo Gorki que siempre me ha acompañado: "Han llegado los días de venganza; habéis humillado al pueblo, soportad las consecuencias".
Hoy vemos cómo pueblos humillados y hartos de soportar abusos salen a la calle a exigir la libertad que les vetan dictadores, caciques y reyezuelos que llevan décadas oprimiéndolos. Hablamos de países teóricamente ricos en recursos donde el pueblo llano no tiene nada: su sistema sanitario es precario —por no decir penoso—, apenas hay educación y sufren un sistema penal que Europa erradicó en la Edad Media. Son jóvenes árabes que se han visto obligados a emigrar y que ahora exigen libertad de expresión, cultura y aprendizaje para sus países de origen. Solo piden poder elegir a sus gobernantes sin dinastías vinculantes. Están hartos de vivir en la oscuridad, con un muro entre ellos y la libertad.
En Libia, el régimen de Gadafi ha sacado todo su arsenal de francotiradores y mercenarios para masacrar a los ciudadanos. Un pueblo que clama y muere por la libertad que merece, como cualquier otra nación de la Tierra. Y aunque los medios de comunicación comprados culpen de la revuelta a un complot extranjero, el caos ruge en las calles y los ciudadanos libios ya no se creen la sarta de mentiras de sus opresores.
En Marruecos, los jóvenes reclaman reformas y exigen una monarquía parlamentaria, cansados de que el Rey sea la máxima autoridad civil y religiosa. En Yemen, miles de estudiantes en la Universidad de Saná piden la dimisión del presidente Alí Abdalá Salé y mayores reformas democráticas, a pesar de que la policía los dispersa con fuego y gases lacrimógenos. En Irán, decenas de opositores también desafían al régimen en las calles, incluida la hija del expresidente Rafsanyaní. En resumen, todos piden lo mismo: nuevas constituciones, la disolución de los gobiernos y el fin de la corrupción.
Y ante esto, me pregunto: esta España nuestra, que presume de tener más sangre y huella árabe en su lengua y costumbres que ningún otro país europeo tras ochocientos años de historia... ¿por qué no sale a la calle? ¿Por qué no protestamos y exigimos dimisiones ante la corrupción que diariamente inunda los medios? ¿Por qué no nos movilizamos por el empleo, cuando somos más de cuatro millones en el paro? ¿Por qué no pedimos mejoras en la educación en lugar de los recortes que soportan nuestros estudiantes? Es intolerable el fallo de unas leyes que dejan libres a violadores y pederastas, o un sistema que llega tarde cuando ya han asesinado a mujeres (ya van once en lo que va de año), como vimos en los dolorosos casos de Marta del Castillo o Mari Luz.
Basta de pasarse la pelota entre el gobierno y la oposición.
Mientras España se ahoga en el paro, la subida de precios, la gasolina por las nubes y el cierre de comercios (¡y ahora hasta cierran los bares por prohibir fumar dentro!), los partidos políticos tradicionales solo recorren el país poniéndose verdes los unos a los otros. Las rosas y las gaviotas no tienen más meta que ganar las elecciones del próximo mes de mayo. La oposición hace su trabajo de achuchar para echar al que gobierna, y el gobierno deja pasar el tiempo y se va por la tangente, como si los españoles fuésemos tontos.
Creo que es hora de salir todos a la calle y recuperar una costumbre que nos dejaron los árabes: la de "quitarse la zapatilla". En nuestro caso, para quitarnos de encima al zapatero.








miércoles, 9 de febrero de 2011

Traiciones de alta esfera: maltrato psicológico, prostitución legal y la viga en el ojo político. Jota Esquivias 2011

Nota de Archivo Histórico (Febrero 2011)
Este artículo fue publicado originalmente a principios de 2011. Se presenta en su versión editada, conservando un alegato pionero y demoledor contra la violencia machista y la explotación de las mujeres. El texto parte de una cita de 1910 del pensador August Bebel para denunciar la persistencia del patriarcado, entrelazando la cruda realidad de los malos tratos con el debate político de aquel mes: el debate sobre la Ley de Partidos ante las nuevas marcas de la izquierda abertzale y la profunda hipocresía moral de las instituciones del Estado.

Estaba yo ayer en una de mis aficiones —tengo varias—; pues, como decía, en una de ellas: leer noticias de periódicos y revistas de otras épocas. Me topé con una frase que venía tras un artículo titulado ”Páginas Feministas” —muy propio, todo hay que decirlo—. El caso es que la frase de August Bebel dice así:
«La mujer es hoy, ante todo, para el hombre, un objeto de goce: subordinada desde el punto de vista económico, tiene que considerar el matrimonio como un seguro sobre la vida, y al depender del hombre, viene a ser una prenda de su propiedad».
Fechado en la revista Vida Socialista el 30 de enero de 1910. Cien años. Cien años en los que la mujer sigue siendo “el objeto de goce”; en los que, cuando ese “goce” no se satisface, el hombre puede asesinar impunemente al “objeto de su deseo” porque la ley nunca será tan dura con el agresor como lo es con la víctima. Diariamente hay víctimas de malos tratos de los que, políticamente correcto, es decir “víctimas de género”, pero ese género, lamentablemente, casi siempre es el femenino. Setenta y una mujeres perdieron la vida en 2010 a manos de sus parejas o exparejas, sin contar el número de desaparecidas o violadas.
El hombre sigue creyéndose con derecho a tener en propiedad la vida de otra persona; de nada vale la ley, la democracia ni el teléfono para las víctimas. Las leyes tienen que cambiar, así como la educación ciudadana, comenzando por las familias.
En estos días se habla mucho del nuevo partido de Batasuna; algunos se preocupan porque los miembros denominados “blancos” no son tales, y piensan como terroristas. ¿Cuántos de nuestros concejales, alcaldes y demás gobernantes son maltratadores? ¿Pensamos alguna vez en ello? ¿Quizás el estigma solo lo llevan los que son de Batasuna? ¿Todo el que se presenta a unas elecciones es tan “blanco” como nos hace creer? ¿O, por el contrario, tiene afición a muchas cosas despreciables, entre ellas, maltratar física o psíquicamente a su compañera?
Vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro. Muchas de esas mujeres siguen estando “subordinadas” a un marido con cierto poder para hacer y deshacer; muchas son traicionadas y, como consecuencia de ello, “contagiadas” de enfermedades que sus parejas contrajeron en otra parte. ¿Eso acaso no es otra forma de maltrato? ¿El que una mujer tenga que sufrir una enfermedad de transmisión sexual simplemente porque su pareja se fue de juerga?
Quizás se tendría que tener la misma lupa y el mismo miramiento judicial con todos los que se presentan en una lista electoral; utilizar los mismos recursos para todos y no solo para unos cuantos que supuestamente dejaron las armas por la palabra (que, al fin y al cabo, es lo que venimos pidiendo todo el mundo). Que jueces y gobernantes prediquen con el ejemplo y no tengan en sus filas a ninguna persona que en sus “ratos libres” se dedique a ir a casas de “dudosa reputación”. Porque de esos, y me consta, está lleno el sistema político estatal. Esto seguramente no viene en el documento de la Ley de Partidos: ser un “putero” no le debe de importar a jueces y magistrados, porque muchos de ellos están en el mismo saco.
Dejémonos de demagogias baratas, de sistemas corruptos y de estupideces palabreriles; centrémonos en los hechos. Y estos son que cada día es mayor el número de mujeres “subordinadas”, ya sea por matrimonio o por obligación; que cada día aumenta el número de víctimas por maltrato, pero no olvidemos que hay un número aún mayor que lo sufre psicológicamente, y que este último es más propio de las altas esferas que del “vulgo”.
Que la Ley de Partidos no permita en sus filas a ciertos personajes que, pillados in fraganti ( en muchas ocasiones, alardean de su poder sobre jovencitas esclavizadas que trabajan para pagarse su exigua manutención. Que se mire con lupa minuciosa a todos y cada uno de los miembros de partidos que se presentan para representar al pueblo. A estas mujeres nadie las representa: ni a las víctimas, ni a las que se quedan en casa a la espera de sus maridos, ni a las que son obligadas a “trabajar”, esclavizadas tan solo porque a muchos hombres se les olvidó la dignidad.

domingo, 30 de enero de 2011

Abuelos trabajando y nietos "cieneuristas": la farsa de la reforma de las pensiones. Jota Esquivias. 2011

 Nota de Archivo Histórico (2011)

Este artículo fue publicado originalmente en 2011. Se presenta en su versión editada, conservando la viva indignación de un momento clave en el que se aprobó por real decreto el retraso de la edad de jubilación en España. El texto entrelaza con mordacidad el debate sobre las pensiones, el paro endémico de la época, el recuerdo del estado de alarma con los controladores aéreos y una lúcida reflexión sobre la deriva ideológica de la política institucional.

Si a Felipe González o a José María Aznar se les ocurre decir que no se jubilen los trabajadores hasta los sesenta y siete años, no sé qué hubiese pasado con la cantidad de paros y manifestaciones: los sindicatos dando la brasa, los estudiantes en la calle y el personal con huelgas de todo tipo, menos a la japonesa (que esa en España no nos va mucho).
Total, que como ha sido “Bambi” quien lo ha decidido, pues todo el mundo tan contento, oiga. Que es un señor L'Oreal, porque él lo vale. ¿Qué no hay trabajo? ¿Y a él qué? Su idea brillante (como el arroz, que no se pasa) era que uno no se jubile hasta los 67 y lo ha conseguido con consenso y "con-seso" de todos los grupos políticos que, con tal de que a ellos no les toquen el sueldo, “con-sensan” cualquier cosa. Los que agachan la cabeza a la voz de su amo piensan: «¿Que Francia casi sale ardiendo porque en vez de a los 63 quieren que se jubilen a los 65? Pues a mí plim, ahora yo les meto dos años más y a callar».
Nadie protesta ni sale a la calle. Ya no nos importa el Prestige, ni la guerra en Irak, o la de Irán y no volverán... o donde quiera que sea que estén nuestros soldados. Volverán con 67 años y no podrán ni con una pistola de agua. ¿Andan los controladores aéreos con cataratas? ¿Creen que podrán controlar a los pilotos, que a lo mejor se piensan que están echando batallitas? Policías, bomberos, cirujanos, poceros, limpiadores… no se mi ocurre un solo trabajo en el que a los sesenta y cinco años no sea ya tiempo suficiente para dejarlo y “jubilarte”; o sea, alegrarte, disfrutar y esas cosas, que a esas edades no es plan de andar haciendo el panoli.
¿Será que quiere ahorrarse pensiones pensando en que se muera la gente antes de la jubilación? Eso, sumado a que se puede fumar en las residencias de ancianos (donde poner en riesgo la salud de alguien debe importar un pimiento de Padrón), pues a la chita callando me salen unos euritos de ahorro. Un poquito de aquí, un poquito de allá y se nos acaba la crisis.
Y mientras nuestros abuelos trabajan sin descanso, nuestros nietos están sin trabajo ni posibilidad de tenerlo; y ya no de "mileuristas" como dicen, sino de "cien-euristas", que no hay nada. Somos cerca de cinco millones de parados (o más, porque hay gente que ni siquiera se apunta porque no saca nada), y el tipo este sigue sin enterarse. Encima hay gente que le defiende a capa y espada.
¿Qué diferencia hay entre estos políticos y los que llevaron a España a la guerra en 1933? Pues básicamente que España entonces no era miembro de nada y estaba más sola que la una: ni OTAN, ni UE ni gaitas. Y para más INRI, el señor “Pepín” (que hasta los 67 que se jubile no va a ser José) defiende a su jefe diciendo que es el “mejor socialista que ha conocido”. De lo que se deduce que el señor “Pepín” toda su vida ha estado con toda clase de políticos menos socialistas, porque si este señor que tenemos por presidente es el mejor socialista, ¿Cómo será el peor? ¿Tal vez algún alemán del año 40? No acierto a comprenderlo, la verdad.
Por mi parte, los mejores socialistas por la historia conocidos decían cosas como esta:
  • «Innecesarios son muchos cargos militares, eclesiásticos y civiles». (Qué razón tenía el hombre).
  • «Quienes deseen que nuestro país ocupe un puesto entre los pueblos progresivos y se vea libre de ciertas humillaciones, no deben contribuir en poco ni en mucho a que el elemento armado predomine en él». (Es cosa de preguntarle a don “Pepín” si el ejército que mantuvo a los controladores a raya durante más de un mes estaba armado o no).
  • «La esclavitud pareció en ciertas épocas indispensable para la buena marcha de la sociedad, como parece hoy la explotación del obrero. No es juicioso creer en la eternidad de los sistemas, ni en la inmovilidad de las olas».
Ahí queda eso, para el que lo quiera entender…

domingo, 23 de enero de 2011

El bucle de la hemeroteca: los mismos muertos, las mismas crisis y la farsa del destino. Jota Esquivias -2011

 Nota de Archivo Histórico (2011)

Este artículo fue publicado originalmente en 2011. Se presenta en su versión editada, conservando un brillante ejercicio de documentación histórica: el contraste entre la crisis socioeconómica de los inicios de la década de 2011 y una radiografía de los titulares de la prensa española de mayo de 1933. Una reflexión de fondo sobre el eterno retorno de los conflictos humanos y la inmutabilidad de las crisis.

 

Estamos viviendo unos tiempos extraños. Por una parte, las nuevas tecnologías nos llevan a imaginar un mundo distinto, la ciencia avanza hasta alcanzar límites que rayan con la creación y existen algunas fortunas que son tan grandes que los “curritos” de a pie no nos las podemos ni siquiera imaginar. Por otro lado, el hambre, la guerra, la miseria y la pobreza se siguen apoderando de medio mundo sin que el otro medio haga ni siquiera el intento de pararlo.
Luego está la naturaleza, que se rebela constantemente contra el ser humano, siendo los más pobres y desfavorecidos los que se llevan la peor parte. En los últimos tiempos ha habido terremotos, maremotos, volcanes, huracanes, lluvias torrenciales, etc. Dicen que se acaba el mundo, que se acerca el fin de una era... pero ¿de verdad creemos que ahora estamos viviendo tiempos especiales? La política corrupta, los asesinos por las calles o las bombas de protesta, ¿son cosas exclusivas de este año 2011?
Podemos imaginar los titulares de los periódicos, por ejemplo, de 1933, antes de la Guerra Civil, cuando estaba la tan aclamada por algunos Segunda República española. ¿Habría entonces menos conflictos, menos paro o menos criminalidad en las calles? ¿Eran mejor aquellos tiempos que los actuales o simplemente eran distintos pero con los mismos principios?
Echemos un vistazo a los titulares del periódico La Voz, del miércoles 3 de mayo de 1933 (escogido al azar):
  • Conflictos sociales: En Barcelona, la situación en el puerto: coacción contra unos trabajadores.
  • Málaga: Agresión contra la Guardia Civil.
  • Sevilla: Detenidos cuando intentaban asaltar un tren.
  • Zaragoza: Un matrimonio despeñado a consecuencia de una tormenta.
  • Málaga: Una mujer se suicida arrojándose a una alberca.
  • Cáceres: Atentado contra el alcalde, siendo alcanzado por un guardia municipal.
  • Barcelona: Choque entre un tranvía y un autobús.
  • Oviedo: La guardia urbana dispara contra unos muchachos, matando a uno y quedando herido el otro.
  • Castellón: Unos desconocidos intentan quemar una iglesia.
  • Valencia: Gravemente herido en una riña.
  • Orense: Una mujer hiere gravísimamente a su esposo de dos tiros.
  • Burgos: Grandes discordias entre los agrarios y los republicanos.
  • Sevilla: Hace explosión una bomba en el domicilio del Sr. Ibarra (expresidente de la Junta de Obras del Puerto).
  • Zalamea de la Serena (Badajoz): Un automóvil se estrella contra un muro.
  • Sanlúcar de Barrameda: Un marinero ahogado y otro desaparecido.
  • Madrid: Robos, atracos y desapariciones de infantes y de jovencitas.
En el resto de Europa eran unos años demasiado difíciles: conflictos en Alemania, Francia e Inglaterra. Crisis en Estados Unidos, en Argentina y demás países hispanoamericanos.
No se ha cambiado gran cosa en ochenta años,

¿verdad? Ahora, después de leer esto, echamos un vistazo a un periódico de hoy y los conflictos son tan parecidos que da la sensación de no haber avanzado nada. Solo hay una noticia en ese 3 de mayo que me llama la atención y que, claramente, da a entender un "avance" social: «En Francia, reparto gratuito de cerillas a los fumadores». En la actualidad, en cambio, al que le pillen fumando donde no debe le reparten "gratuitamente" una buena multa.
El bucle en el tiempo existe y todo sigue igual. Ya lo dijo José cuando soñaba en Egipto con los siete años de vacas flacas y los siete de vacas gordas. Lo malo es que las vacas flacas siempre les tocan a los mismos. Tenemos que tener en cuenta que el destino es una creación humana para acomodar sus acciones en lo incierto y no en lo verdadero.

 «Todo lo que es recto miente —murmuró el enano con desdén—; toda verdad es curva, el tiempo mismo es un círculo»

Friedrich Nietzsche (Así habló Zaratustra)

viernes, 14 de enero de 2011

A fumar a la calle: la hipocresía fiscal de un Gobierno en crisis. Jota Esquivias 2011

Nota de Archivo Histórico (Enero 2011)
Este artículo fue publicado originalmente a principios de enero de 2011, coincidiendo exactamente con la entrada en vigor de la severa ley antitabaco que prohibió fumar en la hostelería en España. El texto utiliza este hito normativo y la figura eclesiástica mencionada para reflexionar, en clave de humor mordaz y escepticismo político, sobre cómo el debate público de la época a menudo servía de distracción frente al drama persistente del paro y la crisis económica. Se presenta en su versión editada, conservando la frescura de su crónica de actualidad.

En mis tiempos, si tu padre te pillaba fumando te ganabas un par de hostias que ni Rouco Varela. Peor era si te pillaba tu madre, porque además de chivárselo a tu padre, te convertías en el tema de cotilleo de las tardes en el barrio. Y claro, al final se te quitaban las ganas de fumar de todas, todas.
Quizás por eso yo dejé de fumar allá por el año de Maricastaña. Cosa de la cual me alegro, y no solo por el dinero ahorrado (ya saben, dinero quemado) y por la salud (ahora resulta que solo se mueren los que fuman), sino porque me he guardado de los envites que está dando el Gobierno a los fumadores y, todo hay que decirlo, a los que permiten fumar en sus establecimientos.
Primero les hizo gastarse los cuartos en habilitar espacios para no fumadores o para fumadores (que es cosa de no mezclar el orden de los factores). Y después de ver que eso no empujaba la economía y que seguimos en crisis, ahora les dice que a fumar a la calle.
La cosa se está poniendo calentita, y no por las estufas y mantas que los dueños de cafeterías y bares están comprando para no perder clientela, sino por los llamados “insumisos” que hacen eso: caso omiso a la ley. Están dejando fumar a quien le venga en gana, que para esto estamos en democracia y tal… y tal.
Por una parte están los que dicen que en los bares no se fuma si hay niños delante. Y yo me pregunto: ¿Qué pinta un niño en un bar? ¿Es que le afecta el tabaco, pero no le impresiona que su padre o su madre se pongan ciegos de alcohol? ¿Es que le perjudica el tabaco en un bar, pero en casa de uno no? ¿De verdad le importa al Gobierno la salud de los niños o nuestra propia salud? ¿No sería mejor erradicar el tabaco, el alcohol, el sexo, la grasa, la sal, el azúcar y el chocolate (esto me huele a película de Stallone que tira para atrás) y ponernos todos túnicas blancas a bailar el “cumba-ya”? Al parecer es lo que pretende el Gobierno de ZP. Todas estas incógnitas nos llevan a una sola: ¿Por qué la administración no erradica de una vez la venta de tabaco?
La respuesta es obvia: por los pingües ingresos que le proporciona, amén de que ahora, con las sustanciosas multas, el arca se llenará más rápido. Y así todo el mundo se olvida del mal Gobierno, de las meteduras de pata, de la subida de impuestos, de la bajada de sueldos, etc., etc., etc.
Así que a fumar a la calle. Eso sí, lejos de escuelas y hospitales... ¿Cuántos etcéteras y a cuántos metros de distancia? Eso lo decidirá la autoridad. ¿Andan las multas por 30.000, 60.000, cien mil...? ¿Quién decide a cuánto asciende dicha sanción? ¿Treinta para los colegas y cien mil para el que te caiga gordo, o cómo será eso? ¿O treinta para el que fume un Ducados y cien mil para el que se calce un Cohíba?
¿Y por qué oscura razón se permite fumar en las residencias de ancianos?
El caso es que mientras se habla de la ley del tabaco, los parados siguen en paro, las hipotecas siguen subiendo, el dinero cada vez vale menos (eso el que lo tiene) y, como en el juego del Monopoly, al final… “siempre gana la banca”.


«En todos los tiempos, los que gobiernan han prometido el paraíso, pero nunca han preparado más que un infierno para los demás»

 Edmund Burke


¿Presunto monstruo o vecino ejemplar? La peligrosa hipocresía frente al asesinato machista /Jota.E/

  Nota de archivo histórico (2015–2026): Este artículo fue escrito en el verano de 2015, en una época en la que los telediarios aún medían ...