miércoles, 28 de septiembre de 2011

A Río Revuelto…Ganancia de Pescadores. Jota Esquivias 2011




Hoy, entre las diversas noticias sobre conflictos, volcanes a punto de entrar en erupción, accidentes de tráfico y el Real Madrid —que al parecer anotó tres goles en Champions—, se ha colado una noticia que, cuando menos, resulta curiosa, pero tan verdadera como que las vacas no vuelan.
A un bróker londinense llamado Alessio Rastani le ha dado por confesar. Y no es que el hombre sea muy pío, sino que ha declarado ante las cámaras de la BBC, para más señas, que la crisis es “una gran oportunidad y un sueño para quienes quieren ganar dinero”. En mi humilde opinión, no sé qué estudios hay que tener para ser corredor de bolsa, pero creo que a esa valoración llegamos los demás sin necesidad de que venga este tipo a dar la brasa sobre si hay recesión, alegrándose más que un niño la mañana de Navidad.
Desde siempre ha habido carroñeros que se alimentan de despojos; personas que juegan bien sus cartas para nunca perder y enriquecerse a costa del hundimiento ajeno. Como él mismo asegura, una nueva recesión es el mejor momento para lograr beneficios. Del mismo modo, una epidemia es una oportunidad de oro para que las farmacéuticas y las funerarias hagan su agosto. Al igual que una Copa de Europa es una excelente ocasión para que las prostitutas se saquen sus buenos cuartos. El caso es que siempre hay un roto para un descosido. Este señor se va a la cama cada noche y, entre la consabida oración de las "cuatro esquinitas tiene mi cama", imagina cuatro recesiones que la acompañan, se toma su vaso de leche con galletas y se duerme feliz.
Mientras tanto, el resto del mundo no concilia el sueño pensando en el porvenir de sus hijos, en el pago de las deudas o en el trabajo que perdieron. Incluso algunos se desvelan pensando por qué el Madrid va séptimo en la Liga, pero esos ya son otra clase de gentes. Además, el buen señor no augura un futuro alentador para el euro, pues según su erudita opinión: “El fondo de rescate no va a funcionar y el euro se va a estrellar, porque los mercados se rigen ahora por el miedo”. Total, que todo se viene abajo: el euro, los satélites... una pena de mundo.

 

Ante tales acontecimientos, mi mente ha rescatado la trama de una película:

 

Trading Places (titulada aquí Entre pillos anda el juego), dirigida por John Landis y protagonizada por Dan Aykroyd, Eddie Murphy y Jamie Lee Curtis, entre otros. En ella, dos hombres de negocios, Randolph y Mortimer Duke, mantienen una discusión sobre si la pobreza o la riqueza de una persona se debe a su origen social o a la genética. Como no se ponen de acuerdo, deciden hacer una apuesta de un dólar empobreciendo a un hombre rico y otorgándole el mando y los beneficios a un hombre pobre. Como víctimas de esta apuesta eligen a su accionista principal, Louis Winthorpe, un joven licenciado de Harvard con un excelente pasado económico, exitoso y con una novia de la alta sociedad. El pobre es elegido por casualidad cuando, a la salida del trabajo, se tropiezan con un vagabundo: Billy Ray Valentine.

Detrás de esta trama de comedia existe todo un planteamiento sociológico y psicológico sobre las múltiples manifestaciones de la codicia y la condición humana.

 

Como bien diría Epicuro: ¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia.

miércoles, 18 de mayo de 2011

El voto, la indignación y la receta de Poincaré: Educación, educación y educación; Jota Esquivias 2011

Apenas faltan unas horas para el fin de la campaña electoral. El próximo 22 de mayo se decidirán los nuevos o viejos alcaldes y presidentes de comunidad.
Vivimos en un país con un gobierno progre y demagogo que se denomina socialista (lo que no deja de ser una paradoja), en el que actualmente una enorme parte de la población activa no produce debido a la crisis, subsistiendo a base de planes sociales, mientras se dispara el gasto en empleos públicos, cargos políticos, sueldos para liberados, asesores, subsidios para “culturetas”, leyes proteccionistas y sobornos electorales. Todo esto a costa del sacrificio del pueblo llano, malgastando el dinero que tanto sudor nos cuesta ganar: subiendo impuestos, congelando pensiones y confiscando, migaja a migaja, las libertades que nos ganamos por derecho soberano.
Estamos en una nación donde la risa y la cuchufleta son el mejor reclamo electoral para evitar el esfuerzo de dar un discurso que de verdad llegue al corazón del pueblo. Antaño tuvimos gobernantes que, por estar largos periodos en el poder, fueron denominados “dictadores”; sin embargo, hoy no nos asombramos al ver con estupor cómo, cada cuatro años, las listas electorales repiten a los mismos “personajillos” sistema tras sistema. Comunidades que, como en el caso de Castilla-La Mancha, suman ya cerca de 30 años con el mismo color de gobierno y cuyos dirigentes aún tienen la cara de pedirnos más tiempo para cambiar las cosas. ¿Cuánto más necesitan?
Atravesamos tiempos difíciles, aunque no tanto como los pasados. En cada época de la historia las guerras, los desastres naturales y las crisis financieras forman parte del día a día. Pero ¿por qué siempre les toca sufrir a los mismos? A los trabajadores, a los "desheredados de la tierra", como gustaban de llamarnos antaño. Nosotros, que según las leyes ostentamos el poder soberano de elegir, hemos de exigir un cambio.
Ya pasaron los años donde todo se dividía en dos colores; ya pasaron los años de luto y de llanto por los caídos por la libertad. Ahora, en su memoria, toca demostrar que somos un país donde merece la pena vivir. Queremos expresar que nuestros jóvenes tienen la capacidad de trabajar o de estudiar; que nuestros mayores reclaman un sitio útil en la sociedad; y que las mujeres no deben temer a sus exparejas ni vivir bajo la sombra constante de una amenaza. Queremos que salir a pasear sea un placer y no una aventura de atracos, accidentes o peleas. Queremos un país limpio de drogas, explotación y delincuencia, erradicando los problemas desde la raíz y no escudándose tras un montón de papelotes con datos inútiles que, para más inri, pagamos nosotros.
España se encuentra a la cabeza de indicadores alarmantes (paro, deuda, estancamiento cultural) y a la cola de servicios esenciales que deberían ser intocables. En apenas seis años hemos pasado de creernos una potencia mundial a ser el reino de Jauja. Y en vez de remangarnos y trabajar, se nos da mejor echar la culpa al vecino, al de al lado, al que ya no está o al que hizo y deshizo antes de ahora. Todo vale antes de admitir la propia responsabilidad, el escarnio y la incompetencia.
Y en mitad de este panorama llega el pueblo: los ciudadanos del 15M. Y las autoridades los desalojan y los cercan por el único delito de ejercitar un derecho fundamental: manifestarse para pedir un cambio en las leyes electorales y una opción digna para que no sean los mismos incompetentes quienes manejen nuestra hacienda. Ineptos que nos dejan en la estacada, torpes que nos tratan como ganado. España es una gran piel de toro, pero nosotros no somos vacas que se dirigen mansamente del pastizal al matadero.
El 22 de mayo, vota; es tu derecho. Pero cuando metas la papeleta en la urna, pregúntate si quien va a recibir tu confianza de verdad se la merece.
¿Cuál es el primer principio político? La educación. ¿Cuál es el segundo? La educación. ¿Y el tercero? La educación. (Jules Henri Poincaré).







sábado, 30 de abril de 2011

De Pablo Iglesias a Zapatero: El Primero de Mayo y los ídolos caídos Jota Esquivias 2011

 

Madrid 1 de mayo de 1911

Desde su establecimiento en la mayoría de los países por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional (celebrado en París en 1889), el Primero de Mayo es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los “mártires de Chicago”. Hablamos de aquellos trabajadores sindicalistas que fueron ejecutados en Estados Unidos por participar en las jornadas de lucha por la jornada laboral de ocho horas, una movilización que tuvo su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. En la actualidad, es una fiesta reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general que se celebra en gran parte del globo.
Sin embargo, llama la atención que en Estados Unidos no se celebre esta conmemoración. En su lugar festejan el Labor Day el primer lunes de septiembre, una tradición que se remonta a 1882. El entonces presidente Grover Cleveland auspició la celebración en septiembre por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimiento socialista en el país. Ya en aquel entonces se barruntaba que los gobiernos socialistas, como el que sufrimos hoy con Zapatero, darían al traste con cualquier nación, subiendo la tasa de desempleo hasta los límites de los cinco millones de parados, como es nuestro caso.
La pregunta obligada es: ¿Quién saldrá a la calle este uno de mayo? ¿Aquellos trabajadores que aún conservan su empleo pero ven recortado su sueldo y aumentada su edad de jubilación, o aquellos otros que cada día engrosan las listas del paro? Resulta paradójico celebrar este día precisamente cuando más desempleados y descontento social acumula nuestra nación.
Hace algunos años, la Fiesta del Trabajo era sinónimo de inquietud social. Las palabras "socialismo", "huelguistas" o "1º de mayo" parecían augurar exterminio, desolación y crueldad. Desde los púlpitos, la burguesía y los clubes aristocráticos se propagaba un escalofrío de terror. Lo mismo ocurría en las gacetillas de los diarios gubernamentales, en los Gobiernos Civiles y en los acuartelamientos de las tropas. Incluso la religión —que, a mi parecer, ni pincha ni corta en estas cuestiones— gritaba con voz de falsete. Más vale que se aplicaran aquello de “a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”. Con ese terror se intentaba abrir camino al odio, inculcando a los cobardes, a los ignorantes y a los inconscientes el convencimiento de que había que defenderse contra un enemigo común y terrible.
Poco a poco, el ambiente de las ideas se ha renovado. Sin embargo, hoy vemos otra paradoja: los que antes medían ahora retienen; los que demandaban mejoras laborales ahora cierran fábricas y despiden obreros; los que clamaban por un sueldo digno aplican recortes, y los que luchaban por una jubilación temprana imponen trabajar muchos más años. Lo cierto es que la vida enseña que no es preciso derribar a los ídolos, porque se desmoronan ellos mismos. Ahora la clase media podrá comprender, al fin, su verdadera fuerza; aquel instinto de conservación que antes unía a unos, puede que ahora nos una a los otros, elevándonos cuando hemos tenido que descender tanto.
Ojalá el primero de mayo sea una fecha más en la historia de las victorias de la humanidad, como decía el socialista histórico Pablo Iglesias Posse, quien poco o nada tiene que ver con los actuales dirigentes del partido que este sea un año más, en el que se alejen las edades en que el hombre vivió proclamándose el ser más perfecto y rey de la creación (como Zapatero, que padece un complejo de Adán terrible). Que este Primero de Mayo funcione como un lazo más que prenda nuevas purezas a la pureza de los ideales humanos.









martes, 12 de abril de 2011

Nocturno ;Julio Aurelio Martínez 1910




El cafetín se halla envuelto
en confusa niebla;
vese un rayo rojizo que sale
de entre la caldera.
Y un fornido mozo
en pie, junto á ella,
con delantal sucio,
y teniendo al aire sus brazos de atleta,
arroja al aceite
la masa ya hecha.
Y por el local dispersos
y sentados en mesas,
gritan y charlan y ríen
gentes de pícara cepa.
Alli pobres harapientos,
junto á chicos que venden la prensa,
se dicen sus alegrías
y confían otros sus míseras penas.
Más allá dos viejecitas,
en voz baja secretean.
Y oprimen todos entre sus manos
un vaso tosco que humea,
que de vez en vez, con ansia,
á la boca llevan.
Gentes miserables
y en el fondo buenas;
seres infelices
en quienes el hambre, con saña, se ceba.
Luego, de repente,
vese abrir la puerta.
Y dos figuras avanzan
y, una vez dentro se sientan.
Ella es una mujer joven,
de cara morena.
Y viene muy adornada
con rutilantes peinetas,
y un mantón escocés cubre su cuerpo:
es una ramera.
El es un tipo achulado,
de faz canallesca.
Trae como abrigo un pañuelo. Y se toca
con una gorra de seda;
y una onda cae por su frente.
Es el "chulo" de ella.
Muy cercanos la una del otro
amantes se miran y quedos conversan.
Mas viene un momento
en que, pronto, las tornas se truecan,
y lo que fué dulce paz,
ahora se convierte en guerra.
El la recrimina;
y de entre sus labios sale una blasfemia,
Ella, mansamente,
le suplica, le implora, le ruega.
Mujer desgraciada,
á quién el destino constituyó en sierva.
De pronto, la mano del macho,
canalla y perversa,
cruza el rostro de la infortunada
con brutal fiereza.
Mas ella lo sufre
sin que de su boca se escape una queja.
Sólo al pensar su desdicha
rompe á llorar con tristeza.
Y, anegada en lágrimas,
cae de bruces, afligida, en el mármol de la mesa.
Julio Aurelio Martínez
(Publicado en la revista "Vida Socialista" el 20 de febrero de 1910).

domingo, 3 de abril de 2011

El día que Zapatero tiró la toalla y nos dejó el 22M Jota Esquivias 2011

Comienza la cuenta atrás hasta el 22 de mayo. Llevamos meses en los que, al parecer, España entera pide por activa y por pasiva un cambio en el gobierno de nuestros pueblos y comunidades. Nos esperan semanas de encender los informativos y no ver más que a los candidatos de todos los partidos haciendo esto y aquello. Y, por supuesto, lanzándose improperios, insultos y mentiras varias los unos a los otros, para vergüenza ajena de todos los españoles.
Como dice la canción, “esta España mía, esta España nuestra”... o "muerta", como cuentan que decía la letra original censurada. Es la España que tenemos y merecemos, porque nosotros mismos la votamos.
Llegada a esta conclusión, me da miedo y sospecho, no sin razón, de que se están mofando de mí, de mi familia, de mis antepasados y de mis futuros descendientes. Lamentablemente en este país, donde todo es chiste, verbena y vino, los profesionales llamados “periodistas” distan mucho de lo que fueron antaño; sacan noticias en televisión, prensa y radio que en realidad no le interesan a nadie, pero que, al salir en los medios, adquieren una falsa importancia.
Hoy esos mismos medios nos despiertan con la noticia de que el actual presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, no se presentará a otra legislatura. El PSOE convocará elecciones primarias después del denominado 22M, ese 22 de mayo donde se verá cuán harto está el pueblo de aguantar engaños, recortes, despidos, subidas de impuestos y prohibiciones absurdas.
Y ahora empieza otra lucha por un poder que se queda hueco. ¿Buscarán acaso a personas con estudios universitarios consecuentes con el cargo a ocupar? ¿O tal vez, por el contrario, con unos estudios básicos pero con gran experiencia en los pasillos de la nación? ¿Cómo serán aquellos que se crean con derecho propio a representar a los españoles y a dirigir nuestro maravilloso país?
Sospecho que lo que busca la mayoría no es más que un espectáculo bochornoso, dimes y diretes, y el comportamiento propio de contertulios en programas del corazón. A la postre, tan solo serán individuos que únicamente pretenden de nosotros una papeleta para poder seguir con sus vidas regaladas, su estatus social alto y así encadenar cuatro, ocho, doce o dieciséis años en legislaturas vergonzosas.
Son candidatos que se pierden en los laureles ante los logros conseguidos, pero que echan las culpas a los demás ante los fracasos. Aspirantes que diariamente echan por tierra el trabajo de miles de profesionales de la función pública y del sector privado, derrochando el tiempo en explicar una y otra vez las mismas simplezas de siempre; desaprovechando la oportunidad que tienen para proponer nuevas ideas o innovaciones. En definitiva, para crear en lugar de destruir.
Son pretendientes de un poder que no se propone solucionar los problemas graves que azotan nuestro país. Por citar solo unos ejemplos:
  • Mujeres maltratadas, algunas lamentablemente asesinadas, en familias rotas por este fenómeno repulsivo.
  • Padres desesperados porque sus hijas están inseguras y no tienen el derecho fundamental a la libertad.
  • Cientos de ciudadanos que cada día ven con pesimismo que no tienen dinero suficiente para alimentar a sus hijos ni la manera de trabajar para conseguírselo.
  • Trabajadores que, llegados a los 65 años, ven con estupor que tienen que bregar dos años más para poder disfrutar de su ganada jubilación, contando con 25 años de vida laboral como mínimo, para al final contentarse con una pensión congelada.
  • Miles de españoles que no pueden ir de vacaciones porque el dinero destinado a ellas va a parar a las arcas de Hacienda ante la ignominiosa subida de impuestos.
En definitiva, ¿cómo ha de ser el elegido para la tarea de sacar a España del pozo donde el actual jefe de gobierno la ha metido?
Tristemente, sea como sea, ese elegido nunca se parará a pensar que es una persona privilegiada. No sabe lo que es luchar día a día para pagar una hipoteca, alimentar y vestir a una familia, patearse polígonos industriales pidiendo un trabajo que no existe o buscar entre los restos de los supermercados antes de que pase el camión de la basura. Tampoco sabe lo que es tener que negar a unos hijos ansiosos por aprender una excursión, un libro o un juguete porque la economía familiar no lo permite.
Aunque, eso sí, ellos siempre nos exigirán la única herramienta con la que podemos luchar: introducir una papeleta con su nombre en las futuras elecciones. De nosotros depende.

jueves, 17 de marzo de 2011

Cuando la Tierra se sacude las pulgas: Las profecías y nuestra cómoda ceguera Jota Esquivias 2011

Desde el pasado año y acercándonos a la fecha donde el calendario maya, Malaquías, Nostradamus y hasta el mismísimo libro de las Revelaciones predicen el fin de la historia —o del mundo tal y como lo conocemos—, la humanidad espera un cataclismo mundial. El caso es que siempre esperamos algo, pero nunca nada bueno. Por eso, cuando ocurre una catástrofe natural tan tremenda como la de Japón, los rezos y los lamentos se sienten por dondequiera que estés.
Estas noticias son carnaza para periodistas, televisiones, visionarios y demás fauna a la que, lamentablemente, siempre acudimos para saber algo más. Desde nuestra cómoda posición en el hogar vemos con estupor y asombro las imágenes que nos invaden; buscamos en periódicos y emisoras de radio la última hora de ese desastre que tanto tememos. En Europa ya decidieron llamarlo “crisis apocalíptica”, y los defensores de esta frase, frente a sus detractores, tenían hoy otro tema de conversación para seguir ganando tiempo, ganando votos, ganando sueldo... y perdiendo el tiempo.
Mientras tanto, en el resto del mundo hay millones de personas desplazadas de sus hogares. En Haití, Chile o Japón por culpa de cataclismos naturales; en Egipto, Yemen o Libia debido a las manifestaciones, revueltas y guerrillas. Cada día miles de policías luchan contra el narcotráfico, el proxenetismo, la trata de blancas, el blanqueo de dinero, los malos tratos, las adopciones ilegales, los robos, los asesinatos y un largo etcétera de delitos, a cual más cruel y vejatorio.
Vivimos en un país donde la tasa de paro no deja de escalar. Nuestros jóvenes apenas estudian ni trabajan; muchos no hacen nada bueno porque sienten que no tienen opciones. Ya lo dice el refrán: "los chicos buenos van al cielo y los malos a todas partes". Como quieren ir a todas partes y tienen padres que se lo consienten, así nos va en educación, disciplina y control: ¡un cero zapatero! (Perdón, "patatero", que me equivoqué de oficio).
Nuestros mayores ven con estupor cómo les congelan la mísera paga que reciben después de haber trabajado más de cincuenta años, pues no olvidemos que muchos eran unos críos cuando empezaron. Y lo peor es que, si no sucede ese cataclismo que todos esperan, los desempleados de ahora tendrán que trabajar no solo hasta los 67 años, sino hasta cumplir con la tasa impuesta por el gobierno de 25 años de cotización (y seguidos, sin sábados, domingos ni fiestas de guardar).
Y claro, la vida sigue igual. Nos hacemos eco de todas estas calamidades, nos echamos las manos a la cabeza y le echamos la culpa al de al lado. Si las imágenes no nos gustan, cambiamos de canal (si la TDT funciona, que esa es otra). Lamentamos el hambre que pasan en Haití mientras pegamos un saltito para no tropezar con el mendigo tirado en la acera. Comentamos camino de la peluquería el horror que nos producen las noticias, pero pensando en la barbacoa del sábado, donde llevaremos esa ropa tan “deportiva” y “de marca” que nos compramos en Decathlon (no es propaganda, es una categoría olímpica).
Pasamos de largo sin pararnos a meditar si todo esto ocurre por profecías o porque, simplemente, la Tierra está harta de soportar a tantos parásitos y, cual perro viejo, se está sacudiendo las pulgas.







martes, 8 de marzo de 2011

8 de marzo; un día de gloria y 364 días bajando la tapa del Wáter Jota Esquivias 2011

Forges 1942/2018
Es curioso que en España tengamos una ministra de Igualdad que, a decir verdad, aún no sabemos para qué sirve, si no es para sumar otro sueldo con el que mermar las ya muy sufridas arcas nacionales. Resulta paradójico celebrar el Día de la Mujer pensando, acaso, que nosotras solo tenemos un día al año mientras que el hombre goza de los 364 restantes. En cualquier caso, tener un ministerio de Igualdad sigue sin salirnos a cuenta.
Estadísticamente, las mujeres somos las que más trabajamos dentro y fuera del hogar. Somos las que tenemos a los hijos, cuidamos a los enfermos, limpiamos la casa, hacemos la compra, vamos al banco y acudimos a las reuniones de madres (porque padres van cuatro). Somos las que vestimos, compramos y cuidamos del aseo personal de todos los miembros de la familia; paseamos al perro, sacamos la basura, arreglamos las plantas, zurcimos, cosemos, cocinamos y desatascamos las bañeras. Incluso bajamos la dichosa tapa del WC, una tarea que parece tan difícil y ardua para algunos individuos del sexo opuesto.
En definitiva, ejercemos de todo. Y a cambio, nos dan el 8 de marzo para que ministras, concejalas, alcaldesas y diputadas tengan su día glorioso haciendo el paripé en todos los medios de comunicación. Con esto de la crisis, este año en vez de flores seguro que regalan hojas de aloe vera: además de adornar, tiene multitud de propiedades (mismamente como algunos miembros del gobierno de cuyo nombre no quiero acordarme).
Los de la rosa saldrán a la búsqueda de algún micrófono que les conceda audiencia para explicar lo mucho y bueno que hacen en su ministerio (que igual daba que estuviese como que no). No sé si se acordarán de todas las mujeres fallecidas a manos de sus parejas, de las maltratadas, de las obligadas a ejercer la prostitución, de las acosadas dentro y fuera de sus trabajos, o de todas las que engrosan la ya muy inflada lista del paro. Por el contrario, los de la gaviota se toparán de bruces con esos mismos micrófonos para culpar al gobierno de todo lo anterior, terminando con el clásico pensamiento de "váyase, señor Zapatero" o algo parecido.
Y mientras tanto, en los hogares de este país, las mujeres se levantarán muy temprano, lavarán y peinarán a los niños, y prepararán las "tostás". El día 9 será más de lo mismo. Y así seguiremos, hasta que Dios crea necesario destruir al hombre y dejar que la mujer herede la Tierra. ( Ellie Sattaler, Parque Jurásico )

¿Presunto monstruo o vecino ejemplar? La peligrosa hipocresía frente al asesinato machista /Jota.E/

  Nota de archivo histórico (2015–2026): Este artículo fue escrito en el verano de 2015, en una época en la que los telediarios aún medían ...