domingo, 14 de noviembre de 2010

El Pilluelo Eugenio M. Arias - 1906



¡Nació pobre! Que comer no tenía el pobre niño;
falto de pan y cariño, empezó el mundo a correr.
Creció; la necesidad le hizo buscar el sustento;
pidió, y vio con sentimiento que no hallaba caridad.
Juntóse con granujillas, cual él sucios, andrajosos,
que vendían, afanosos, periódicos y colillas.
Su lecho era el duro quicio de un portal; y si llovía,
con el cielo se cubría (¡cobertor no muy propio!).
No pocas veces tenía el hambre por alimento;
otras, ahíto y contento, sobras del cuartel comía.
Llegó un día en que le dio vergüenza hacer todo esto,
y con esperanza presto buscó trabajo... ¡y no halló!
Hambriento y desesperado volvió los ojos al vicio
y cayó en el precipicio a que estaba destinado.
La sociedad, ofendida, al pilluelo castigó
porque el sustento robó para conservar la vida.
Eugenio M. Arias
Publicado en La Revista Socialista (Madrid, 1 de marzo de 1906).

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