martes, 6 de marzo de 2012

¿Es el español una lengua machista o el reflejo de una sociedad?


Archivo histórico (Escrito en marzo de 2012 / Revisitado en 2026): Rescato este artículo redactado en los primeros días de marzo de 2012, justo cuando el debate político y mediático volvía a enredarse con el lenguaje inclusivo y los desdoblamientos ministeriales. Catorce años después, la discusión sobre si las palabras tienen sexo o si el verdadero cáncer sigue estando en la trastienda de la violencia y la falta de soluciones reales mantiene intacta toda su vigencia.
A escasas 48 horas de celebrar el Día Internacional de la Mujer, los medios de comunicación nos salen con la pregunta del millón de euros: ¿es el español una lengua machista? Pues hombre (o mujer), si revisamos detenidamente algunas palabras del diccionario de la Real Academia Española, lo cierto es que las mujeres no salimos bien paradas. Sobre todo aquellas cuyo oficio es el más antiguo del mundo, y no me refiero a la política (que también). 
Mientras por ejemplo en la literatura "el zorro" es el héroe justiciero por antonomasia, "una zorra" no es solo un mamífero cánido, sino una mujer de moral dudosa: aventurera, cualquiera, callejera, perra, mujerzuela, mujer pública, mujer de la vida y un largo etcétera. Parece que el idioma tiene una generosa colección de sinónimos para esa palabra. Y encima las pobres no están legalizadas, pero esa es otra historia que comentaré otro día.
El caso es que a una ministra del antiguo gobierno socialista le dio por que teníamos que hablar un poco raro, tal que ministra-ministro, caballeros y caballeras, colegas y "colegos", etc. Un idioma que en algunos casos raya en el ridículo más espantoso y en otros causa un trabalenguas del que algunos, como el ministro Montoro, no saben por dónde salir.
Y es que si la cámara no es "cámaro" y el gobierno no es "gobierna", los ministros y ministras ya sabemos todos cuáles son mujeres y cuáles son hombres. Por consiguiente, no es el lenguaje en sí el que es machista, sino la persona que lo usa. Mientras muchas mujeres sueñan con un don Juan, los hombres pisan el fregado que doña Juana la portera acaba de pasar. Y así es la realidad: el español, como muchos idiomas, sí puede tener usos machistas en algunas expresiones, pero decir que el idioma en conjunto es machista pues va a ser que no. 
Esto nos viene ahora porque los oficios, hasta antes de ayer, eran de uso exclusivo para hombres. La versión femenina de algunos ni siquiera se concebía hasta bien entrado el siglo XX, y aún en este siglo hay algunos que son noticia por ser pocas las mujeres que los desempeñan. De esto, y no de otro tema, hablamos cuando se dice que el idioma es machista. La mujer tenía vetado ser juez o investigador, conductor, médico, político, astronauta y un largo etcétera, y nuestro idioma fue evolucionando a partir de la realidad que reflejaba. 
El propio idioma es lo suficientemente flexible como para no expresar ese machismo si uno no quiere. Y sinceramente, a una mujer médico o juez no creo yo que se le lleven los demonios porque no le digan médica o jueza. Por otra parte, un señor juez no monta en cólera cuando le dicen “Señoría”. Uno no deja de ser lo que es tanto si añadimos una "a" al final como si usamos una arroba para unificar ambos géneros.
La sociedad actual, mal que les pese a algunos retrógrados, es lo suficientemente inteligente como para saber que cuando se generaliza con palabras como alumnos, adolescentes, trabajadores o votantes, nos referimos a los dos géneros. Ambos somos la parte fundamental de la sociedad y, en conjunto, tendremos que trabajar para que esta sea más justa.
Un machismo absoluto es que desde el año 2007 hasta el 2011 hayan sido asesinadas 375 mujeres, y que en lo que llevamos de año ya sean 9 a las que la violencia machista ha arrebatado la vida. Esto, y no otra cosa, es el "lenguaje machista" que tenemos que erradicar, pues es el cáncer de nuestra sociedad mientras todo el mundo mira para otro lado (los políticos ni lo nombran, ni los sindicatos, ni las asociaciones de jóvenes estudiantes, ni los indignados de la Puerta del Sol, etc.). Cuando esta lacra esté por fin erradicada, ya nos entenderemos con las palabras y su uso.
"La violencia es el último recurso del incompetente."
(Isaac Asimov)

¿Presunto monstruo o vecino ejemplar? La peligrosa hipocresía frente al asesinato machista /Jota.E/

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