miércoles, 12 de agosto de 2026

El eufemismo del Primero de Mayo: Entre parias de la tierra y liberados de despacho Jota Esquivias 2026


 Archivo histórico (Escrito en mayo de 2012 / Revisitado en 2026): Traigo de vuelta esta crítica escrita al calor del Día del Trabajador de 2012. Por aquel entonces, España digería una crisis galopante y el expolio internacional de nuestras empresas, mientras los sindicatos copaban las portadas. Releer hoy, en pleno 2026, los textos obreros de 1912 que incluí en este post nos recuerda una verdad incómoda: una cosa es el que suda la camiseta en el taller, la fábrica o el campo, y otra muy distinta el que vive del cuento a costa del esfuerzo ajeno.
Revista Vida Socialista -1912
Hablar o celebrar el Primero de Mayo, tal y como están las cosas en España, es puro eufemismo. Pero lo cierto es que por nuestra malograda piel de toro se pasaron tiempos muy difíciles, y los españoles siempre tuvieron el suficiente valor para salir adelante.
Hoy salen a la calle los sindicatos, en el único día que trabajan en todo el año (si no contamos los que salen en manifestación o huelga). Y es que es una paradoja ver a estas personas que cobran por hacer lo que otros hacemos gratis. O sea, si tú vas a la huelga, no cobras ese día, ni esa semana, ni ese mes, dependiendo de la duración. Pero el sindicalista sí cobra por calentarte la cabeza y alentarte a hacer algo que a ti, a lo mejor, ni siquiera se te había pasado por la imaginación. Otro tanto pasa con el Día del Trabajador: es fiesta para todo el mundo y, en cambio, ellos salen a “trabajar”.
Atrás quedaron los tiempos en los que los sindicatos se pagaban con el dinero de los propios trabajadores, y eran estos, en sus horas libres, los que alentaban a los demás a ejercer sus derechos. Unos derechos que actualmente vemos como algo normal, pero que hace cien años eran solo el privilegio de unos pocos. No hay que olvidar que las bases generales para la Seguridad Social no llegaron hasta 1963, en plena dictadura franquista, y que toda la lucha social anterior fue costeada por los propios trabajadores a través del Mutualismo Obrero, que nació en plena Revolución Industrial (1839), o la protección de Accidentes de Trabajo (1900), que se cofinanciaba entre el Estado, los sindicatos y el propio trabajador.
Ahora, en cambio, es el Estado quien paga a esos sindicatos, y de ahí radica el que no movieran un dedo durante un gobierno socialista de siete años que llevó a España a la ruina, y que en apenas unos meses de otro gobierno estén en candelero todo el santo día. Como vulgarmente se dice: se les ve el plumero. Los señores Toxo y Méndez se dan multitudinarios baños de masas, salen en prensa y televisión, y conceden entrevistas a diestro y siniestro; pero en realidad solo defienden su magnífico y cómodo puesto. [1]
Si de verdad mirasen por los trabajadores, habrían visto la imparable destrucción de empleo de los años anteriores. Habrían visto la precaria situación de personas que se han quedado sin hogar o la caótica situación de ayuntamientos y comunidades autónomas que se han dedicado a gastar y robar más de lo que entraba en las arcas. Y me da igual el color político: los hay de todas las siglas porque "chorizos" hay de muchas clases.
Para colmo, somos el hazmerreír de muchos países, incluida Argentina, que expropia impunemente empresas españolas ante el aplauso de los suyos. Los mismos que aquí defienden la ley de extranjería para que todo el que quiera venir a España entre y haga lo que le dé la real gana, son los mismos que justifican allá la actitud de “lo que hay en Argentina es para los argentinos”. Me parece el colmo de la desfachatez y un insulto para todos los españoles (incluidos catalanes, vascos, gallegos, valencianos y todos los que andan reivindicando territorios).
Pero volviendo al Uno de Mayo, si hace un siglo los obreros luchaban por tener una jornada de ocho horas o por no trabajar los domingos, prefiriendo ganar menos pero al menos descansar más horas, miren lo que se escribía entonces:
“Otro año más; los trabajadores reproducirán ante la burguesía y ante los Poderes Públicos, el establecimiento de la jornada de ocho horas. Una vez más los parias, condenados a una vida donde sólo el dolor es patrimonio de los desposeídos, harán vibrar en los mítines su cálida palabra, anatematizando a un régimen social que condena a los trabajadores a una jornada interminable, pero que en cambio puedan vivir en la ociosidad quienes su suerte u otros accidentes fortuitos les coloca en un lugar de preferencia en el plano de la vida…”
— Fragmento de un artículo firmado por Generoso Plaza (Burgos, 1912). Publicado por la Revista Socialista, 1 de mayo de 1912.
Podemos descubrir por el escrito que, en la actualidad, parte de esos “que viven en la ociosidad” son toda una serie de personajes aprovechados: sindicalistas, alcaldes, concejales, diputados, senadores y demás calaña a quienes les importa un pimiento la precariedad de las familias o sus desahucios, pero que no quieren perder ni un ápice de su estatus social ni de su regalada existencia. El "accidente de la vida" que los puso donde están les quitó toda credibilidad frente al verdadero problema.
¡Marchad!
¡Miradlos, allá van los oprimidos!
Los humildes esclavos del salario,
Los mártires sublimes de la vida,
Los colosos del arte y del trabajo;
Los que laboran con afán profundo,
En talleres, en fábricas y en campos;
Los que bajan al fondo de las minas
En busca de tesoros subterráneos;
Los que cruzan los mares procelosos,
Benéficos sin cuento reportando;
Los que nunca reposan, los que viven
Trabajando sin tregua ni descanso;
¡Los que obtienen por premio a sus desvelos
El hambre, la miseria y el escarnio!
— José Trigo Durán (Huelva, 1912). Publicado en la Revista Socialista, 1 de mayo de 1912.
Como podemos apreciar, el poema no habla de liberados sindicales ni de políticos del tres al cuarto, sino de los que de verdad trabajan, sudan y sufren por levantar un hogar, una familia, un pueblo y un país… Saquen sus propias conjeturas.

La norma suprema y los helados de sabores: Radiografía irónica de nuestra Constitución. Jota Esquivias 2026

 Archivo histórico (Escrito en diciembre de 2011 / Revisitado en 2026): Traigo de vuelta esta crítica redactada en las vísperas del Día de la Constitución de 2011. Hoy, en pleno 2026, el debate sobre el encaje de las autonomías, los privilegios políticos, la crisis de la justicia y los desafíos de la igualdad real entre hombres y mujeres sigue estando igual de encendido. Un texto para recordar que, catorce años después, los "reinos inexistentes" y las contradicciones de nuestra norma suprema siguen dando mucho que hablar.

Constitución de 1978- Con el águila de S.Juan de los Reyes Católicos, ni "pre- ni anti" 

Celebramos, como cada seis de diciembre desde 1978, el Día de la Constitución. Aunque para muchos españoles este día no sea más que el preludio de un gran puente, unas mini-vacaciones o un día más de fiesta para poder satisfacer la fiebre de las compras navideñas (que, paradójicamente, siempre nos entra justo después de ponernos la vacuna de la gripe).
Pocos recuerdan el porqué de este día o la relevancia que tiene en nuestra historia pasada y presente. Algunos se tomarán la jornada para usar, precisamente, un derecho constitucional para protestar contra la propia Constitución. La verdad es que no hay quien lo entienda, son paradojas de la vida. Otros, que juraron la Carta Magna, no acudirán a los actos institucionales porque se cogieron unas rabietas enormes al no coincidir los colores de la bandera, la lengua o porque no había helados de su sabor preferido; vete tú a saber qué es lo que piensan estos políticos.
Este año creo que es el primero en el que un presidente en funciones y otro que pronto será investido acudirán juntos a los actos programados para celebrar esta gran fiesta. Y sí, es una fiesta, pero además es la norma suprema del ordenamiento jurídico del Reino de España, por más que le pese a aquellos que quieren tener reinos inexistentes ganados en batallas imaginadas. A esta norma suprema están sujetos los poderes públicos y los ciudadanos de España, todos y cada uno de ellos, pues para eso fue ratificada en referéndum el 6 de diciembre de 1978 y sancionada (confirmada) por el rey Juan Carlos I el 27 de diciembre del mismo año. 
La promulgación o anuncio de la Constitución implicó la culminación de la llamada Transición Española, que tuvo lugar como consecuencia de la muerte del anterior jefe del Estado. Aquello precipitó una serie de acontecimientos políticos e históricos que transformaron el régimen anterior en un Estado social y democrático de derecho (también de obligaciones, pero eso se nos olvida a menudo) bajo la forma política de monarquía parlamentaria. Esto último significa, básicamente, que el rey no gobierna, pero se le paga igualmente.
Su título preliminar (el de la Constitución, no el del rey) proclama ese Estado social y democrático de derecho que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político.
Bueno, una cosa es que lo propugne y otra muy diferente es lo que pasa en la realidad. La libertad de cada español se ve mermada a menudo por el libertinaje de otros, coartando así uno de esos valores superiores e indignando al resto. La justicia, todos sabemos que es ciega, a veces sorda y muda (la pobre no tiene desperdicio), y continuamente comprobamos con impotencia cómo se promulga a favor de “los malos” en detrimento de “los buenos”. Todo por culpa de unas leyes de aquí y de allá que no dejan indiferente a nadie, pero que favorecen, al menos en España, al delincuente, estafador, asesino o violador.
La igualdad es un punto y aparte. En España, la igualdad solo se ve a la hora de votar; o sea, que da igual que votes a uno o a otro. Porque en lo que da verdadero sentido a la palabra —equivalencia, semejanza o paridad— aún nos queda muchísimo camino por andar.
Estadísticamente está demostrado que la mujer tiene más capacidad para el estudio que el hombre; en cambio, los mejores puestos y los mejor pagados en este país siguen siendo para ellos. Los hombres hacen las leyes y los hombres se las saltan también; los hombres se presentan a presidentes del Gobierno y las mujeres a presidentas de las AMPAS. Parece igual, pero no es lo mismo. Las cifras de paro en las mujeres son escandalosas si se comparan con las de los hombres, siendo ellas las más perjudicadas en muchas facetas del día a día. Y la cuestión no es como en política, donde imponen un cincuenta de esto y un cincuenta de aquello. La cuestión es el miedo intrínseco que tiene el género masculino a dejar en manos del femenino ciertas cosas que le darían un indiscutible poder. Ese miedo es el que nos tiene atrapadas en esta “igualdad” que nos degrada cada día más.
En la Constitución también se afianza el principio de soberanía popular; es decir, el pueblo decide en las urnas al gobernante que quiere tener. Eso sí, dentro de los que se presentan. O sea, que esa “soberanía” está coaccionada por los partidos: si te ponen a un burro para que lo votes, solo tienes dos opciones: hacer presidente al burro o votar en blanco. Aún así, elijo siempre votar para ejercer mi derecho. 
El pueblo soberano se tiene que doblegar a la forma de gobierno de la monarquía parlamentaria. Es decir, el pueblo es soberano, pero los que mandan son los de siempre. El rey, por ejemplo, no es dueño de la casa en la que vive, pero solo la disfruta él. Nadie de los que no tienen casa en este país se atreve a ir a pasar la noche allí ni a ningún palacio real (para eso tienes que irte a los imaginarios). Eso sí, nos dicen que son de todos los españoles, pero para visitarlos tenemos que pagar entrada. Es todo muy incongruente y extraño, pero son cosas de leyes que los españolitos de a pie no entendemos (y no digamos las mujeres, si además somos rubias).
El caso es que mañana es seis de diciembre para todo el que se quiera acordar de este acuerdo histórico. Y para el que no, pues hale, a trabajar, que ya dicen los empresarios que se pierde mucho tiempo en festejos y que hay que trasladar las fiestas a los lunes. Así que ahora la Navidad podrá caer en cualquier día del mes, y no precisamente el 25.
"La Constitución no define ni determina cuál es el lenguaje revolucionario y cuál no y, por tanto, no puede condenar este o el otro. Pero si lo determinara, ¿nos creéis tan tontos como para no tenerlo en cuenta?"
(Samuel Fielden)

Las cifras ocultas del 25N: La mancha social que las estadísticas oficiales esquivan . Jota Esquivias 2026

 (Escrito en noviembre de 2011 / Revisitado en 2026): Rescato este texto escrito pocos días antes del 25 de noviembre de 2011. Catorce años después, con un acumulado que supera las 1.300 víctimas mortales por violencia de género en España desde que hay registros oficiales y con denuncias constantes de agresiones sexuales a un ritmo de 14 al día, releer estas líneas nos demuestra que la raíz de esta lacra sigue exigiendo la misma firmeza y una revisión implacable de los datos y de la protección real.

Minerva 1926,Patria 1927, y María Teresa 1935 Birabal

El 25 de noviembre es el día escogido como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Esta fecha fue aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 17 de diciembre de 1999.
Se escogió este día en particular en memoria de las hermanas Mirabal, asesinadas en la República Dominicana por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo en 1960.
En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en la que se definió como “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vía pública o en la vía privada”.
En dicha Asamblea se reconoció la necesidad de aclarar los derechos que se deben aplicar para asegurar la eliminación de toda violencia contra la mujer en todas sus formas, así como el compromiso de los Estados y de la comunidad internacional en general para erradicarla. En octubre de 2006 se presentó el estudio a fondo sobre todas las formas de violencia contra la mujer, que demuestra que existen obligaciones concretas de los Estados para prevenirla, tratar sus causas —desigualdad histórica, discriminación generalizada, etc.— e investigar, enjuiciar y castigar a los agresores.
En España, en los últimos cinco años ha habido 371 mujeres asesinadas a manos de sus parejas. A falta de un mes para terminar este 2011, han sido 61 las víctimas. Algunas no son consideradas por el ministerio como violencia de género por ejercer la prostitución u otras causas imprecisas, como el caso de Carolina L.C., de treinta años, asesinada en Madrid el día dos de este mes y semienterrada en un jardín privado. Otras, como el de una mujer de origen magrebí que huyó a Alemania y cuyo marido la siguió y apuñaló, tampoco entran en las listas del ministerio de aquí (en este caso engrosa las estadísticas de Alemania), pues los gobiernos, impunes ante estos hechos, intentan pasarse el muerto —en este caso, las muertas— de unos a otros para no tener que afrontar la realidad de esta mancha social.
Mujeres de todo el mundo son objeto diariamente de violaciones, violencia doméstica y toda clase de vejaciones, y a menudo la escala y la verdadera naturaleza de la cuestión permanecen ocultas.
Un dato que nos llena de pavor y escalofríos es que en el mundo una de cada cuatro mujeres ha sido violada en algún momento de su vida, y lamentablemente esas agresiones no siempre son cometidas por extraños. Dependiendo del país, entre una y tres de cada cuatro mujeres son maltratadas físicamente en sus hogares de forma habitual. Cerca de 120 millones de mujeres han padecido mutilaciones genitales.
Si añadimos conflictos como los de Ruanda, Camboya, Liberia, Uganda o la antigua Yugoslavia, las cifras se nos escapan. En estos casos, familias enteras son devastadas, y mujeres y niñas sufren sin importar edad, raza o religión. El hombre vuelve a su estado más primitivo, olvidando los años de evolución y todo lo aprendido desde el principio de los tiempos. 
Invoco a los responsables del nuevo gobierno en España a que estos hechos no pasen a engrosar meras carpetas de datos, que los culpables sean castigados y que las penas sean más duras. Entre todos tenemos que acabar con esta lacra social.

Cortar por lo sano: Cuando el problema de España es su clase política. Jota Esquivias 2026

 Archivo histórico (Escrito en 2012 / Revisitado en 2026): Publico este análisis tal y como nació hace años. Es alarmante comprobar cómo, a pesar del paso del tiempo y de todo lo que supuestamente hemos aprendido, cada diagnóstico sobre el gasto público, los recortes y la falta de responsabilidad política sigue estando hoy de absoluta y rabiosa actualidad


Decía Marie Curie que la vida no es fácil para ninguno de nosotros, ¿pero qué hay con eso? Tenemos que tener perseverancia y, sobre todo, confianza en nosotros mismos.

A estas alturas, tal vez quede alguien en España que aún piensa que esta situación no va con él, que no le afecta en modo alguno o que tiene sus ahorros seguros. Pero, cuando se dé cuenta de la verdadera realidad, quizá sea demasiado tarde…

En España, durante unos cuantos años llamados “de bonanza”, gastamos sin control alguno; muchos incluso lo que no tenían. Nos olvidamos de esa lección que viene en el libro más leído del mundo (aunque son pocos los que lo interpretan debidamente): la Biblia. En ella se habla de los siete años de vacas gordas y los siete de vacas flacas. Efectivamente, el Partido Popular ganó la cuarta presidencia de la democracia el 5 de mayo de 1996 y dejó el poder el 17 de abril de 2004.

Durante su primer año de gobierno, el PP evaluó la situación, aplicó medidas que gustaron o no, y llevó a España a la cabeza de Europa. Fueron siete años de vacas gordísimas donde el dinero comenzó a llenar los bolsillos de muchos españoles. Fatalmente, el 14 de marzo de 2004, el destino o la parca fiera quiso que los votantes pusiesen su confianza en un gobierno socialista que llegó al poder con unas arcas repletas. Al año siguiente comenzaron los siete años de vacas flacas que arrastramos hasta la fecha.

Podríamos pensar que, siguiendo esta tendencia, a partir de 2012 se volvería a los graneros llenos, bajaría el paro y todo sería igual. Pero ahora todo ha cambiado. España debe bajar su déficit en 9,4 puntos porcentuales en los próximos diez años; una de las reducciones más drásticas del mundo. Eso, en cristiano, significa recortes hasta en las patillas: Sanidad, Educación, Pensiones... Ya no tenemos la fuerza que antaño nos llevó a ser el terror de Europa cuando nuestros tercios cruzaban fronteras, ni somos capaces de salir adelante si alguien no nos lleva de la mano. Aunque, en estos últimos años, le dimos la mano precisamente al que nos arrastró hasta la orilla del precipicio.

La cuestión es clara: hay que reducir la deuda y, como se dice vulgarmente, coger al toro por los cuernos.

Debemos trabajar todos juntos para salir de esta y no esperar a que nos echen una soga que, tal vez, termine en el cuello. De las arcas públicas, que se llenan con los impuestos de todos, hay que eliminar las pensiones vitalicias de diputados, senadores y demás congéneres de la patria. Si estás cuatro años en un puesto, no se te tiene que recompensar para el resto de tu vida. Es urgente revisar los sueldos de alcaldes y concejales, cambiar la ley para que haya cárcel real para los que roban, obligar a los políticos corruptos a devolver lo sisado más intereses, e inhabilitarlos de por vida para ocupar cargos públicos.

Hay que eliminar los coches oficiales. De hecho, en Castilla-La Mancha se ha anunciado una subasta de vehículos de alta gama que el señor Barreda y sus socios ostentaban. He leído que tenemos más coches oficiales que Estados Unidos (claro que ellos tienen el Air Force One). Es lo que nos faltaba, porque aeropuertos sin aviones sí tenemos, y autopistas de peaje que no utiliza nadie, también. Pero no quiero desviarme del tema.

Hay que anular todas las tarjetas Visa oro, platino y diamantes: que cada uno se pague el café de su bolsillo. Debemos poner en la calle —aunque aumente el paro— a todos los "cargos de confianza", empleados "enchufados" y los que obtuvieron su puesto a dedo, saltándose bolsas de empleo y oposiciones. Con el dinero de los que sobran habría suficiente para regular el sueldo de los funcionarios que sí trabajan. También hay que meter la tijera a los liberados sindicales: solo en Castilla-La Mancha hay más de 700. Basta ya de chupar de una vaca que se está secando.

Con todo esto, y rebajando las partidas de los Presupuestos Generales del Estado destinadas a transferencias a sindicatos, partidos políticos y fundaciones de oscuros términos, se ahorrarían más de 45.000 millones de euros. No haría falta tocar las pensiones ni recortar 6.000 millones en inversión pública. Ese dinero se podría invertir en la pequeña y mediana empresa, que es el verdadero motor de este país.

El problema principal de España es su clase política: corruptos y mafiosos en potencia. Hay que limitar su número, regular sus actuaciones, exigirles responsabilidades y reclamarles por ley los compromisos que adquieren en campaña.

Ahora todos abogan por el "cambio", curiosamente lo mismo que se defendía en la campaña de 1982, aunque esta vez sea el PP quien pide el cambio y no el PSOE, que fue el padre de la idea. Esperemos que el próximo 21 de noviembre comencemos, de verdad, a trabajar para salir de esta.

Adiós a ETA, la pistola de oro de Gadafi y un milagro en París Jota Esquivias 2026

 Recupero de mis borradores de 2011 un artículo que escribí al calor de un día verdaderamente histórico: el 20 de octubre de 2011. En menos de veinticuatro horas coincidieron el fin de la pesadilla de ETA, el linchamiento de Gadafi en Libia y un nacimiento presidencial en Francia. Una séptima "Cápsula del tiempo" que retrata la montaña rusa de la condición humana y política. Y bueno, ya que hablábamos de elecciones en aquel octubre, insisto: a ver si hay suerte y este próximo noviembre también nos adelantan las urnas, que buena falta nos hace...



Hoy, 20 de octubre de 2011, ha sido un gran día para los demócratas y para España en general: la banda terrorista ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada. Esperemos que esta sea la decisiva y que, después de las elecciones, cuando los resultados no sean favorables a los “negocios” o “asuntos” que se traigan los unos y los otros entre manos, la cosa no vuelva a las andadas.
El cese del terrorismo de esta banda me recuerda al cuento del pastor y el lobo: hemos sido engañados tantas veces que lo más normal sería que fuésemos un poco más prudentes. Pero pedir prudencia a los españoles es más inútil que un supositorio color de rosa, la verdad. Enseguida ha corrido la pólvora por los informativos y, cómo no, le han puesto el micrófono a todo aquel que se supone que tenía algo que decir.
Ni que decir tiene que los unos y los otros han dado sus argumentos arrimando el ascua a su sardina, eso sí, sin perder las formas ni un ápice. Quizás únicamente al candidato del Partido Socialista a la presidencia del gobierno y exministro del Interior (Alfredo Pérez Rubalcaba) casi se le salta una ligerísima lagrimilla, pero todo ha sido un visto y no visto. Todos tan contentos, todos tan felices, todos contra el fuego... (Esa es otra canción, pero que nos debería preocupar más en estos momentos).
Al instante, periodistas, columnistas, artistas y taxistas se han puesto a darnos su “versión” de los hechos: que si ETA ya no tiene dinero ni quien la avale (normal, la crisis afecta a todos y no me imagino yo a unos encapuchados entrando en un banco a pedir un crédito); que si no tienen miembros (en este caso tampoco tendrán “miembras”, que son una panda de machistas cuando hablan de estos temas que da pavor). Arrepentimiento, empatía, engañifa... son algunos de los adjetivos que se barajan en los gabinetes de crisis. Ahora toca reescribir discursos políticos y esperar que estas personas sepan, de una vez por todas, luchar por sus derechos por el camino correcto: las urnas. El pueblo soberano es quien decide; claro que el pueblo se equivoca mucho, pero que mucho, y luego pasa lo que pasa. Pero esa es otra historia que no viene al caso. Agur, ETA, y por favor, que ahora sí sea de verdad.


La otra cara de la moneda ha sido el asesinato de Gadafi. Todos se refieren a su muerte, pero en realidad ha sido asesinado impunemente por aquellos que proclaman la libertad, la justicia y la democracia. Asesinar a una persona en nombre de esas tres maravillosas palabras no es de recibo, ni mucho menos. Esta persona tenía derecho a un juicio justo; tenía derecho a algo que él nunca concedió a los demás. ¿Pero es justo tomarse la justicia por mano propia? ¿Es justo que lo maten y encima se queden con su pistola de oro? ¿Habrá sido tan solo por el botín? ¿Es consciente el mundo de lo que acaba de pasar? Algunos aplaudirán tal hecho; yo no puedo menos que recriminarlo, pues hasta donde mis ideales llegan, ninguna persona tiene derecho sobre la vida o la muerte de otra. Este personaje debía pagar con pena de cárcel por el resto de su vida por cada una de las fechorías cometidas en nombre de su enorme ego. Ahora vendrán días de pasear el cadáver, de revueltas, de matanzas, de supuestos altos el fuego... mil y una historias hasta que el pueblo libio —valiente, pero con un yacimiento bajo sus pies demasiado goloso para Occidente— decida volver a confiar en otro “coronel” y les vuelva a pasar lo mismo. Solo pido que si los políticos internacionales tienen que ir a echar una mano en la reconstrucción, por favor no manden a Zapatero. Que él se quede en León admirando las nubes y deje a los libios bregar con sus problemas, que mandarlo allí sería peor que desatar las diez plagas del desierto.
Foto Francisco Jiménez Frutos

Pero no todo son malas noticias. Hoy también ha visto la luz la hijita de Carla Bruni y el presidente Sarkozy. La pequeña ha nacido sin ningún problema, aunque la noticia de su nacimiento se ha visto enturbiada por los otros temas sociales que a los mayores les parecen más importantes. No han comprendido que un nacimiento representa el principio de todo: es el milagro del presente y la esperanza del futuro. Bienvenida al mundo, pequeña; ahora te toca crecer, desarrollarte, estudiar y convertirte en un excelente ser humano. Felicidades a los padres.

¿Peor no nos irá, verdad?: El día que Zapatero anunció el 20N Jota Esquivias .2026

 Rescato de mis borradores este artículo escrito a finales de julio de 2011, justo después de que se anunciara el adelanto de las elecciones generales para el 20 de noviembre (el famoso 20N). En medio de la crisis, las protestas y la incertidumbre, reflexionaba sobre nuestra madurez democrática. Releer hoy, quince años después, mi pregunta de entonces ("¿peor no nos irá, verdad?") resulta un ejercicio de ironía fascinante. Y oye, a ver si poniéndolo aquí arriba tenemos un poco de suerte y este próximo noviembre de 2026 también nos adelantan las elecciones a nosotros, que falta nos hace...

Génesis 41

Parece ser que, al final, nuestro presidente se ha rendido a la evidencia y va a adelantar las elecciones. No tanto porque sepa que ha estado “metiendo la pata” en cada una de sus decisiones —algunas arbitrarias, otras locas, unas cuantas acertadas pero tarde o mal planteadas—; en definitiva, nuestro actual presidente pasará a la historia como el peor de la democracia española (al menos hasta la fecha). Pero claro, como nuestra democracia es joven e inexperta, no sabemos lo que nos deparará el destino del 20 de noviembre en adelante. Aunque supongo que peor no nos irá, ¿verdad?
Cuando un país está tocando fondo solo le queda tirar para adelante. A pesar del paro, de la crispación social, del aumento de la deuda y de todo esto que nos acomete día a día en los telediarios, España siempre ha sido un país “echado pa'lante”. Desde tiempos de Alonso Quijano la cosa pinta mal para los “españolitos de a pie”, que nunca notaron en sus vidas ni en sus pucheros si España llegó a ser un gran imperio o si fue uno de los países llamados “ricos” en la actualidad.
Todo ello pasó y los mercados financieros se fueron al garete; pero las gallinas han seguido poniendo huevos y las vacas dando leche, sin importarles más descenso o aumento que el de las temperaturas. Para eso los animalitos son más listos que las personas (ya sabemos todos lo tontos que somos, que nos llegamos a creer los seres supremos de la creación y así nos va). En cambio, cada día vemos con estupor que a muchas personas les está faltando lo más básico: el pan y la leche con que alimentarse y alimentar a sus hijos. Eso sí, algunos no tienen para comer o no pueden hacer frente a las hipotecas, pero exhiben en sus salones unos televisores de plasma de tropecientas mil pulgadas, con sonido envolvente y no sé cuántas cosas más que quitan el hipo y el "sentío".
Esto me da por pensar que no es que los españolitos estemos mal, es que cuando estamos bien somos un poco, digamos, “manirrotos”. En tiempos de bonanza despilfarramos como nadie, por si acaso se acaba el mundo; en tiempos de crisis lloramos cual plañideras, salimos a la calle a protestar y demostramos día a día nuestra falta de cordura y nuestro desinterés por todo lo que acontece a nuestro alrededor. Eso sí, siempre que no nos toque de lado, pues entonces la fibra sensible se nos pone a flor de piel y armamos manifestaciones bajo lemas pegadizos.
¿No vemos en estos actos y en sus palabras una flagrante paradoja? Si insultamos a un miembro de nuestra comunidad —que además es un agente de la Policía Nacional que vela por nuestros intereses y al que se le paga para ello—, ¿eso es una democracia real o imaginaria? Si se rompe, se mancha, se vocifera, se estorba y, lo que es peor, se coarta la libertad de otras personas cuando “ejercemos” la nuestra a voz en grito, ¿eso es una democracia real?
Decía Gandhi que la democracia habría sido un gran invento. Y qué razón tenía: habría sido, si la humanidad estuviese preparada para ella. Pero no es así; la humanidad en general y los españoles en particular no estamos preparados, y aún falta mucho para que lo estemos. Mientras se siga rompiendo el mobiliario urbano, mientras se siga atacando a la policía, mientras se siga ignorando la verdadera situación del país y, lo que es más, mientras nos sigamos creyendo cual borregos todas las necedades que dicen los políticos en sus mítines, aplaudiendo cual monitos con platillos, la democracia nunca será real y los problemas siempre estarán ahí.
Ya lo soñó José en Egipto: siete años de vacas gordas seguidos de siete años de vacas flacas. Es el ciclo de la vida misma y, a pesar de los años, seguimos sin aprender a llenar nuestro granero.


Del ruego al silencio: La negación de Dios en la poesía de 1910 S. Graña Bover


 Continuando con el rescate de mi archivo de poemas de principios del siglo XX, comparto hoy este soneto de S. Graña Bover publicado el 6 de febrero de 1910 en la revista "Vida Socialista". Es una obra de un ateísmo existencialista y un librepensamiento sobrecogedores para la época, que desafía el silencio divino ante las quejas del ser humano. Una lectura valiente que recupero intacta en este 2026.

 

Foto Victor Camacho, Ciudad de México 24 de mayo de 2025

¿Dios?

¡Oh, Dios de los mortales, rey del mundo
con quien la ubicuidad forma pareja!
¿Por qué la del mortal tan justa queja
desoyes y no entiendes, Dios profundo?
¿Será, quizás, porque meditabundo
proclama que no existes y te deja?
¿Será, quizás, que la maldad no ceja
y el hombre se dirige á ti iracundo?
Señale ya tu diestra; presto humilla
á aquel que razonando te mancilla;
despliega sobre de él, luzca tu nombre,
¡oh grande, inmune Dios, dueño del hombre!
.................................................................
Silencio augusto queda...¡Dios! ¿oiste?...
.................................................................
Cantad, decidlo, humanos: Dios no existe.
S. Graña Bover
(Publicado en la revista "Vida Socialista" el 6 de febrero de 1910).


El eufemismo del Primero de Mayo: Entre parias de la tierra y liberados de despacho Jota Esquivias 2026

  Archivo histórico (Escrito en mayo de 2012 / Revisitado en 2026): Traigo de vuelta esta crítica escrita al calor del Día del Trabajador d...