(Escrito en noviembre de 2011 / Revisitado en 2026): Rescato este texto escrito pocos días antes del 25 de noviembre de 2011. Catorce años después, con un acumulado que supera las 1.300 víctimas mortales por violencia de género en España desde que hay registros oficiales y con denuncias constantes de agresiones sexuales a un ritmo de 14 al día, releer estas líneas nos demuestra que la raíz de esta lacra sigue exigiendo la misma firmeza y una revisión implacable de los datos y de la protección real.
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| Minerva 1926,Patria 1927, y María Teresa 1935 Birabal |
Se escogió este día en particular en memoria de las hermanas Mirabal, asesinadas en la República Dominicana por orden del dictador Rafael Leónidas Trujillo en 1960.
En 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, en la que se definió como “todo acto de violencia basado en el género que tiene como resultado posible o real un daño físico, sexual o psicológico, incluidas las amenazas, la coerción o la prohibición arbitraria de la libertad, ya sea que ocurra en la vía pública o en la vía privada”. En dicha Asamblea se reconoció la necesidad de aclarar los derechos que se deben aplicar para asegurar la eliminación de toda violencia contra la mujer en todas sus formas, así como el compromiso de los Estados y de la comunidad internacional en general para erradicarla. En octubre de 2006 se presentó el estudio a fondo sobre todas las formas de violencia contra la mujer, que demuestra que existen obligaciones concretas de los Estados para prevenirla, tratar sus causas —desigualdad histórica, discriminación generalizada, etc.— e investigar, enjuiciar y castigar a los agresores.
En España, en los últimos cinco años ha habido 371 mujeres asesinadas a manos de sus parejas. A falta de un mes para terminar este 2011, han sido 61 las víctimas. Algunas no son consideradas por el ministerio como violencia de género por ejercer la prostitución u otras causas imprecisas, como el caso de Carolina L.C., de treinta años, asesinada en Madrid el día dos de este mes y semienterrada en un jardín privado. Otras, como el de una mujer de origen magrebí que huyó a Alemania y cuyo marido la siguió y apuñaló, tampoco entran en las listas del ministerio de aquí (en este caso engrosa las estadísticas de Alemania), pues los gobiernos, impunes ante estos hechos, intentan pasarse el muerto —en este caso, las muertas— de unos a otros para no tener que afrontar la realidad de esta mancha social.
Mujeres de todo el mundo son objeto diariamente de violaciones, violencia doméstica y toda clase de vejaciones, y a menudo la escala y la verdadera naturaleza de la cuestión permanecen ocultas.
Un dato que nos llena de pavor y escalofríos es que en el mundo una de cada cuatro mujeres ha sido violada en algún momento de su vida, y lamentablemente esas agresiones no siempre son cometidas por extraños. Dependiendo del país, entre una y tres de cada cuatro mujeres son maltratadas físicamente en sus hogares de forma habitual. Cerca de 120 millones de mujeres han padecido mutilaciones genitales.
Si añadimos conflictos como los de Ruanda, Camboya, Liberia, Uganda o la antigua Yugoslavia, las cifras se nos escapan. En estos casos, familias enteras son devastadas, y mujeres y niñas sufren sin importar edad, raza o religión. El hombre vuelve a su estado más primitivo, olvidando los años de evolución y todo lo aprendido desde el principio de los tiempos.
Invoco a los responsables del nuevo gobierno en España a que estos hechos no pasen a engrosar meras carpetas de datos, que los culpables sean castigados y que las penas sean más duras. Entre todos tenemos que acabar con esta lacra social.
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