miércoles, 12 de agosto de 2026

¿Peor no nos irá, verdad?: El día que Zapatero anunció el 20N .

 Rescato de mis borradores este artículo escrito a finales de julio de 2011, justo después de que se anunciara el adelanto de las elecciones generales para el 20 de noviembre (el famoso 20N). En medio de la crisis, las protestas y la incertidumbre, reflexionaba sobre nuestra madurez democrática. Releer hoy, quince años después, mi pregunta de entonces ("¿peor no nos irá, verdad?") resulta un ejercicio de ironía fascinante. Y oye, a ver si poniéndolo aquí arriba tenemos un poco de suerte y este próximo noviembre de 2026 también nos adelantan las elecciones a nosotros, que falta nos hace...

Génesis 41

Parece ser que, al final, nuestro presidente se ha rendido a la evidencia y va a adelantar las elecciones. No tanto porque sepa que ha estado “metiendo la pata” en cada una de sus decisiones —algunas arbitrarias, otras locas, unas cuantas acertadas pero tarde o mal planteadas—; en definitiva, nuestro actual presidente pasará a la historia como el peor de la democracia española (al menos hasta la fecha). Pero claro, como nuestra democracia es joven e inexperta, no sabemos lo que nos deparará el destino del 20 de noviembre en adelante. Aunque supongo que peor no nos irá, ¿verdad?
Cuando un país está tocando fondo solo le queda tirar para adelante. A pesar del paro, de la crispación social, del aumento de la deuda y de todo esto que nos acomete día a día en los telediarios, España siempre ha sido un país “echado pa'lante”. Desde tiempos de Alonso Quijano la cosa pinta mal para los “españolitos de a pie”, que nunca notaron en sus vidas ni en sus pucheros si España llegó a ser un gran imperio o si fue uno de los países llamados “ricos” en la actualidad.
Todo ello pasó y los mercados financieros se fueron al garete; pero las gallinas han seguido poniendo huevos y las vacas dando leche, sin importarles más descenso o aumento que el de las temperaturas. Para eso los animalitos son más listos que las personas (ya sabemos todos lo tontos que somos, que nos llegamos a creer los seres supremos de la creación y así nos va). En cambio, cada día vemos con estupor que a muchas personas les está faltando lo más básico: el pan y la leche con que alimentarse y alimentar a sus hijos. Eso sí, algunos no tienen para comer o no pueden hacer frente a las hipotecas, pero exhiben en sus salones unos televisores de plasma de tropecientas mil pulgadas, con sonido envolvente y no sé cuántas cosas más que quitan el hipo y el "sentío".
Esto me da por pensar que no es que los españolitos estemos mal, es que cuando estamos bien somos un poco, digamos, “manirrotos”. En tiempos de bonanza despilfarramos como nadie, por si acaso se acaba el mundo; en tiempos de crisis lloramos cual plañideras, salimos a la calle a protestar y demostramos día a día nuestra falta de cordura y nuestro desinterés por todo lo que acontece a nuestro alrededor. Eso sí, siempre que no nos toque de lado, pues entonces la fibra sensible se nos pone a flor de piel y armamos manifestaciones bajo lemas pegadizos.
¿No vemos en estos actos y en sus palabras una flagrante paradoja? Si insultamos a un miembro de nuestra comunidad —que además es un agente de la Policía Nacional que vela por nuestros intereses y al que se le paga para ello—, ¿eso es una democracia real o imaginaria? Si se rompe, se mancha, se vocifera, se estorba y, lo que es peor, se coarta la libertad de otras personas cuando “ejercemos” la nuestra a voz en grito, ¿eso es una democracia real?
Decía Gandhi que la democracia habría sido un gran invento. Y qué razón tenía: habría sido, si la humanidad estuviese preparada para ella. Pero no es así; la humanidad en general y los españoles en particular no estamos preparados, y aún falta mucho para que lo estemos. Mientras se siga rompiendo el mobiliario urbano, mientras se siga atacando a la policía, mientras se siga ignorando la verdadera situación del país y, lo que es más, mientras nos sigamos creyendo cual borregos todas las necedades que dicen los políticos en sus mítines, aplaudiendo cual monitos con platillos, la democracia nunca será real y los problemas siempre estarán ahí.
Ya lo soñó José en Egipto: siete años de vacas gordas seguidos de siete años de vacas flacas. Es el ciclo de la vida misma y, a pesar de los años, seguimos sin aprender a llenar nuestro granero.


Del ruego al silencio: La negación de Dios en la poesía de 1910 S. Graña Bover


 Continuando con el rescate de mi archivo de poemas de principios del siglo XX, comparto hoy este soneto de S. Graña Bover publicado el 6 de febrero de 1910 en la revista "Vida Socialista". Es una obra de un ateísmo existencialista y un librepensamiento sobrecogedores para la época, que desafía el silencio divino ante las quejas del ser humano. Una lectura valiente que recupero intacta en este 2026.

 

Foto Victor Camacho, Ciudad de México 24 de mayo de 2025

¿Dios?

¡Oh, Dios de los mortales, rey del mundo
con quien la ubicuidad forma pareja!
¿Por qué la del mortal tan justa queja
desoyes y no entiendes, Dios profundo?
¿Será, quizás, porque meditabundo
proclama que no existes y te deja?
¿Será, quizás, que la maldad no ceja
y el hombre se dirige á ti iracundo?
Señale ya tu diestra; presto humilla
á aquel que razonando te mancilla;
despliega sobre de él, luzca tu nombre,
¡oh grande, inmune Dios, dueño del hombre!
.................................................................
Silencio augusto queda...¡Dios! ¿oiste?...
.................................................................
Cantad, decidlo, humanos: Dios no existe.
S. Graña Bover
(Publicado en la revista "Vida Socialista" el 6 de febrero de 1910).


Predicar trigo y repartir paja: La eterna hipocresía de "Fray Blas" B. Luna 1910

 Traigo hoy al blog otra pequeña joya rescatada de la prensa obrera de principios del siglo pasado. Publicado originalmente el 13 de febrero de 1910 en la revista "Vida Socialista", este poema de B. Luna utiliza la sátira y el humor picaresco para denunciar algo tan viejo como el mundo: la hipocresía moral. Lo comparto hoy en 2026 porque, al leerlo, uno se da cuenta de que la fachada cambia, pero las debilidades humanas y el cinismo siguen siendo exactamente los mismos.

                     ¡Vamos á Cuentas!

Escuchadme, fray Blas. Yo considero
que la mujer más bella y amorosa
esconde en sus mejillas nieve y rosa
la ponzoña infernal de un áspid fiero.
Yo sé que las calderas de Botero
hasta los bordes rellenó una hermosa;
que una morena, amando es peligrosa
y el mirar de una rubia es traicionero.
Todo eso está muy bien y yo lo admito
y si me apretáis vos, más admitiera
sobre lo mucho que en moral se ha escrito.
...Pero ¡Por Dios, fray Blas! Eso no quita
para que anoche, sin querer, os viera
pellizcando las nalgas á Sor Rita.
B. Luna
(Publicado en la revista "Vida Socialista" el 13 de febrero de 1910).


martes, 11 de agosto de 2026

Razón de la protesta: el soneto obrero de Martín Callobre (1906).



Para el que vive de labor honrada

y en la iniquidad de lo existente,
es vivir en el régimen presente
odiar una existencia tan menguada.
Al ver en la miseria sepultada
parte de humanidad constantemente,
y mirar su dolor indiferente
la clase rica en vicio encenegada,
¡ah!, no es extraño, no, que la protesta
contra una sociedad tan corrompida
germine con furor en los de abajo,
y que sueñen en otra mejor que esta,
do sea la injusticia suprimida
y comunes el goce y el trabajo.
A. Martín Callobre
Publicado en La Revista Socialista el 16 de agosto de 1906.

miércoles, 7 de marzo de 2018

El Mundo de las Mujeres…


Nota de Archivo: Este artículo fue escrito originalmente el 8 de marzo de 2018 marcando el cierre de una etapa en este blog. Con motivo del regreso a la actividad de este espacio, el texto ha sido revisado y editado en 2026 para actualizar su formato, manteniendo intacta la vivencia personal, la crítica social y el mensaje hacia las nuevas generaciones con el que fue concebido.

El mundo de las mujeres
Esta frase del título puede tener distintos significados. Uno de ellos es que el mundo puede ser conquistado por las mujeres y hacerlo propio; otro, que las mujeres tenemos nuestro propio mundo aparte del de los hombres; y el tercero es el título de un libro escrito por Alain Touraine.
Hasta hace pocos años en España (y desgraciadamente en muchos países aún pasa), efectivamente había un “mundo” exclusivamente para mujeres. Un mundo heredado de nuestras madres, abuelas y tatarabuelas; un mundo en el que los hombres no tenían cabida porque, si no, les tacharían de “mariquitas”. Una mujer, por el contrario, si tenía la osadía de jugar, trabajar o divertirse igual que un hombre, se tildaba de “marimacho”.
Creo haber escrito ya en alguna ocasión sobre una canción que se cantaba en mi niñez y juventud, escrita por Emilio Aragón, al que todos tenemos un respeto y un aprecio especial, pero que con esta canción en particular a mí me tocaba un poco la moral:
“Lunes antes de almorzar, una niña fue a jugar, pero no pudo jugar porque tenía que lavar… así lavaba, así así, así lavaba que yo la vi…”
Efectivamente, no solo no podía jugar, sino que no podía hacer otra cosa. Porque el lunes se lavaba, el martes se planchaba, el miércoles se limpiaba la casa, el jueves se horneaba el pan, el viernes se repasaba la ropa, el sábado se iba al mercado y el domingo se asistía a misa…
Y eso es lo que nos enseñaron nuestras madres a muchas mujeres de nuestra generación: hacer de todas las tareas de la casa, de “nuestras labores”, una profesión. Además, como hacía falta dinero en casa, mi madre asimismo iba a “asistir” en alguna casa (esto es, hacer las mismas tareas pero con un pequeño estipendio, sin contrato, ni seguro, ni derechos). Otras veces iba a los huertos a recoger verdura con el mismo sistema: trabajar mucho y cobrar poco. Así crecimos muchas, con el estigma de ser mujer, de no valer para otra cosa que para fregar, limpiar, cocinar y tener hijos…
Muchas de las amigas que conozco no se podrían creer la manía y las lágrimas que me costó a mí coser, hacer crochet, cocinar y muchas de las cosas que ahora amo realizar. Me costaban lágrimas porque era injusto y retorcido. Mientras mis primos, amigos y vecinos se divertían jugando, yo tenía que fregar los cacharros, hacer las camas, barrer el patio, dar de comer a las gallinas, pelar patatas, poner el agua a calentar en la chimenea, blanquear la ropa, tenderla... Y cuando tenía un momento para mí y me ponía a leer, mi madre llegaba, me daba un pescozón, me quitaba lo que estaba leyendo y me ponía a hacer incrustación y bainicas en unas almohadas (que odié tanto que, cuando me casé, las destrocé y las hice trapos para limpiar los cristales). Nunca podía idear nada de lo que yo quería; siempre que contaba mis sueños me eran pisoteados, incluso entre mis amigas más cercanas, pues estaban en la misma situación que yo…
Y me rebelé. Sí, me rebelé pasando de hacer todo aquello que estaba predispuesto sobre mi condición de mujer. Me rebelé incluso con el sacerdote, diciéndole que Dios, en realidad, es una mujer. Cuando estuve a punto de lograr mi sueño, el sino me castigó, o me premió, o lo que fuese; el caso es que estuve en un hospital cuatro largos meses entre la vida y la muerte, y después pasé por una larga rehabilitación de la que aún no me he repuesto (ni lo haré nunca).
Al año siguiente me enamoré y me casé, y comencé a hacer mío todo lo que había aprendido a la fuerza, pero siempre con la idea de que lo hacía porque quería, nunca por obligación. He criado a tres preciosas hijas a las que he tratado de enseñar todo aquello que yo sé, todo lo que he aprendido de la vida, pero sobre todo, a que nunca las pisoteen: ni padres, ni maridos, ni amigos, ni jefes, ni nadie. Que hagan lo que necesiten o quieran en las circunstancias a las que la vida las lleve. Que si deciden, como su madre, tener un matrimonio y una vida junto a un ser amado, el trabajo que realicen sea por placer o por simple supervivencia. Que no pasa nada por no planchar las sábanas ni los trapos de cocina; que los cristales no se caen por mucho que los limpies. Que si necesitan ir de compras, salir con amigos, pasar el día en un museo, ir a la piscina o disfrutar con sus mascotas, que lo hagan. Que sean felices, que estudien lo que quieran y que viajen donde puedan. Que en el trabajo no se dejen manipular ni, por supuesto, acosar… Y, sobre todo, que nadie les tenga que decir lo que deben hacer con su vida; que se respeten a sí mismas y a los demás, y que tengan su propia identidad…
Resumen de "El mundo de las mujeres" de Alain Touraine
A la pregunta «¿Quién eres?», las mujeres de hoy responden sucesivamente: «soy una mujer», «me construyo como mujer» y «mi construcción personal tiene lugar a través de mi sexualidad».
Las mujeres —como demuestra el trabajo de campo del que proviene el análisis, y que contempla los debates más actuales— habitan un universo coherente de representaciones y de prácticas que se muestra profundamente distinto del de los hombres, porque se orienta hacia la creación de sí y a la recomposición de la sociedad. Los hombres, en cambio, conquistaron el mundo concentrando los recursos en manos de unos pocos y reduciendo a trabajadores, colonizados, mujeres y niños a exponentes de la inferioridad.
Con las mujeres, la conquista del mundo pasa a segundo plano, desvaneciéndose a favor de la construcción de sí. Por ello, no sorprende que asuman con tanta claridad y determinación el advenimiento de este universo de carácter cultural que hoy se impone ante nuestros ojos
El mundo de las mujeres recoge las reflexiones del sociólogo francés Alain Touraine sobre la construcción sociológica del sujeto femenino. Después de un exhaustivo trabajo de investigación (más de 60 entrevistas), Touraine sitúa en el centro de su análisis a las mujeres, las nuevas protagonistas del siglo XXI, y desgrana cómo, en la lucha para definirse e ubicarse en el universo masculino, las mujeres han dejado atrás los referentes de los hombres para construirse identidades propias.
Feliz 8 de marzo a todas.

lunes, 24 de julio de 2017

Decíamos Ayer… Fray Luis de León


Nota de Archivo: Este artículo fue publicado originalmente en este blog el 24 de julio de 2017, tras un tiempo de silencio. Con motivo del regreso a la actividad de este espacio, el texto ha sido revisado y editado en 2026 para actualizar su formato, manteniendo intactos el humor, la ironía y la esencia con la que fue escrito.
Pobre Jane, así me quedé yo también.

Decíamos ayer...
Pues eso… han pasado dos años y tengo los blogs completamente abandonados. Seguí otras rutas que al final, en vez de pasatiempo, me han servido para enfadarme, llorar y cabrearme como una mona.
Hoy hablaremos de… ¡los grupos de Facebook! Qué idea tan genial tuvo el que los inventó, es un portento de persona. Nos juntamos un montón de gentes de todo lugar y condición con una afición en común, que no es la astrología, la cerámica, el corte del jamón ibérico ni la trashumancia… la afición es el "cotilleo". Así, sin paños calientes: somos unos miserables cotillas. Unos por aburrimiento, otros por vicio y hay quien también por fornicio. Caemos como moscas en el enrevesado y puñetero mundo de las "redes sociales", que por algo se llaman "redes": te enredas, te juntas, hablas, miras, publicas, le das al "me gusta", luego a los smileys, al sticker o al gif. Dentro de nada podrás mandar mierdas pinchadas en un palo a lo que no te gusta, y flores y bombones a lo que te parece estupendo.
Hay muchos tipos de grupos, como he dicho. Yo pertenezco a varios y tuve la "genial" idea de formar algunos.
Grupos de "No eres de... si no..."
Vamos a ver, al principio tenía cierta gracia. Se ponían cosas de los pueblos, fotos, fiestas de antaño, dichos populares... Pero luego, que si los taurinos entran por un lado, que si los antitaurinos por otro, que si mira que hay aceras rotas, que el alcalde es de la alcachofa y era mejor el de la gaviota, pero ha venido el de la coleta y ya somos muchos a repartir… En fin, que la mayoría acaban como el rosario de la aurora.
Grupos de "Vamos a compartir patrones"
Maravillosos. Todos los componentes comparten sus patrones y la cosa fluye y fluye… Perdón, ¿he dicho que todos los componentes comparten? Pues no, la verdad. Algunos comparten, otros acaparan y otros cotillean por si lo que se comparte es suyo, de una amiga o de alguien que no ha pasado por taquilla. En un país donde la corrupción política es cada día mayor y nuevos casos de fraude salen a la luz, hay quien se toma la licencia de "denunciar" a un grupo de personas porque comparten el patrón de un floripondio que, en algunas ocasiones, es horroroso. ¡Qué lástima que haya quien cobre por aquello, cuando en muchos casos vale más el papel en que se imprime!
Grupos de cocina
Me encantan. Aprendes un montón de recetas: las de la abuela, las de la tía Engracia, las de Paco el de la esquina… mogollón de ellas. Pero (sí, aquí también hay peros…) cuando estás leyendo los comentarios de aquellas costillas de cerdo al horno con manzanas, castañas y Málaga Virgen —que son maravillosas— y hay quien te pone la salsa que utiliza, aparecen los veganos, vegetarianos, lactovegetarianos, ovolactovegetarianos, etc., que te ponen a caldo. Y no de pollo, claro, sino de berzas. Y ya está el pisto montado: que si el planeta, que si a ver si te mueres, que salvemos a los escaramujos, que eso se lo va a comer tu señor padre, que yo prefiero ancas de rana… En fin, que es un MasterChef a grito pelado; bueno no, a tecla pelada.
Grupos de "Tetas, culo, pedo, pis"
De esos hay millones, cachondeo total. Que si mira este pechamen, que si menudo pepino tiene ese (y no en vinagre precisamente)… Tías buenas por doquier; tíos… bueno, tíos también por más doquier. La cosa se lía cuando algunos no distinguen el "cachondeo" patrio y las risas de la realidad, y comienza el acoso. Primero te piden amistad, husmean tu perfil, te levantas por la mañana y tienes tropecientos mil mensajes… Y si cometes la torpeza de darles tu número de WhatsApp, pues la has cagado con todo el equipo.
Grupos de lectura
Estos son los que más te asombran. Tú te apuntas porque eres fan de Jane Austen y te encanta su vida y su obra, y llega la súper mega fan de 50 sombras de Grey y te deja alucinando para diez días. Claro, una no es que sea mojigata, que ya tenemos una edad, pero que te explique con pelos (bueno, supongo que con pelos no, que irán depilados) y señales las cosas que le gusta hacer al señor Grey en el cuarto oscuro (y no, no es fotógrafo, por si os lo preguntáis)… Claro, Mr. Darcy en esos casos se queda un poco escasito de miras. Y otro circo montado (sin animales, claro, que tampoco queremos animales amaestrados, pobrecitos míos).
Grupos sobre series (o "Spoiler", que los llamo yo)
Tú entras así de soslayo a ver cuándo estrenan en Netflix la segunda temporada de Outlander… ¡y te encuentras con que a Ned Stark le han pegado la cabeza! Pero ¿esto qué es? ¿Tyrion Lannister mide dos metros diez? ¿Arya acaba de estrenar un vestido rosa con volantes y zapatos a juego? ¿Y a Daenerys Targaryen se le ha partido una uña? ¡Dios mío, tengo que salir de aquí!
Y es que, como yo digo… si no puedes seguir, date la vuelta y vuelve al principio.

jueves, 29 de octubre de 2015

Del Cerdo hasta los andares…


Nota de Archivo: Este artículo fue publicado originalmente en este blog el 29 de octubre de 2015. Con motivo del regreso a la actividad de este espacio, el texto ha sido revisado y editado en 2026 para actualizar su formato, manteniendo intacta la voz, la opinión y la esencia con la que fue escrito.
Ahora, en fechas próximas a la Navidad, nos llega la OMS y nos compara las carnes procesadas —entre las que se encuentra el jamón— con sustancias cancerígenas. Todo parte de un estudio que pretende hacernos creer que los que comemos ese tipo de carnes tenemos más probabilidades de contraer cáncer de colon.
Normalmente, en otros países, a lo mejor a la gente le da por echarse las manos a la cabeza y decir que este año no haya San Martín. Pero los españoles no. Ya hemos pasado las épocas en que nos decían que el aceite de oliva era peligroso, aquellas en las que la fresa era culpable de la enfermedad de la colza, o cuando los alemanes nos tiraron todos los pepinos. Estamos hartos.
Por generaciones, en nuestro país ha habido amantes de las cocinas y los fogones. En todas las regiones existen tradiciones, historias y festejos donde el cerdo es el protagonista, con sus "sacramentos" y su "secreto". También comemos verduras, vegetales, patatas, cebollas y guisantes. Nos gusta el buen yantar. Nuestros cocineros son los mejores del mundo y exportamos jamones y cortadores de jamón porque en otros países no tienen; y si tienen, es peor que el nuestro.
A pesar del modernismo y de la "deconstrucción", nadie en España reniega de un buen plato de jamón. Este poema, romance o como queráis llamarlo, es la esencia pura de lo que pensamos muchos españoles. Así que a Europa que la den con coles de Bruselas, chucrut o el plato estrella de los suecos: el arenque surströmming (que yo ni lo he olido, pero cuentan cosas de película de terror).
Nadie en España reniega de un buen plato de jamón,
y esas fiestas de matanza, que aunque parezcan salvajes,
se hacen siempre de homenaje al cochino y su pitanza.
Todo sirve del gorrino: rabo, orejas y patas,
tiene muchísimas piezas y con distinto sabor.
La cabeza (chicharrones), la asadura (el corazón),
panceta (que no bacón, que eso es una cosa inglesa),
lomito y salchichón.
Las morcillas y chorizos, con picantito mejor,
y si le haces un adobo, ya te quedas hasta "bobo".
Y esas paletillas y esos jamones
que colgaban en las cocinas de muchos españoles,
con las ristras de chorizos, los ajos, los pimentones
y guindillas. ¡Qué decoración tan rica
para aguantar, "entre comillas", el invierno peleón!
Y ahora dile tú a mi abuelo, y al abuelo de su abuelo,
que lucharon, pelearon con los campos y el sudor,
con el hambre y con la guerra...
dile tú que ahora dicen que no es bueno su jamón.
Pregunta a un exiliado en Alemania o en Pekín
qué es lo que más echa de menos.
Te dirá, sin duda, la gastronomía de aquí,
con sus tapas, sus croquetas y su tortilla de papas,
regado con cerveza o con vino del país
(que ahora nos dirán que el nuestro tampoco se puede servir).
Y es un debate muy amplio que sacude la nación.
Ahora que nos quieren quitar un pedacito de España,
resulta que no se puede comer ni fuet ni butifarra.
Estamos haciendo un drama al pensar en las recetas,
porque... ¿me queréis decir qué echamos en las croquetas?
¿Andaremos esos domingos de barbacoa sin lacón y sin panceta?
¿Para qué comprar carbón si hay que comerse unas setas?
Qué envidia nos tiene el mundo, que nos quiere quitar todo:
nuestro arte, nuestros científicos, nuestros avances,
nuestros chicos y, ahora, nuestro jamón.
Este manjar nuestro, que tiene hasta museo,
que lo come el rico y el pobre, y hasta algún primo extranjero.
Así que, señores míos, ¡una larga vida al cerdo!
Que viva la bellota, que el refrán lo dice claro:
"Del cerdo hasta el rabo, y del cacho perro ni lo magro".
Buen Jabugo, buenos vinos, buen queso, buen tocino...
y si lo vas a tirar, ¡yo recojo el Cinco Jotas!
Anónimo castellano, extremeño, andaluz... de cualquier parte de nuestra piel de toro.

¿Presunto monstruo o vecino ejemplar? La peligrosa hipocresía frente al asesinato machista /Jota.E/

  Nota de archivo histórico (2015–2026): Este artículo fue escrito en el verano de 2015, en una época en la que los telediarios aún medían ...