lunes, 1 de octubre de 2012

«Pudimos aprender de los maestros que teníamos en casa: reflexiones sobre la crisis y el espejo de nuestros padres» Jota Esquivias 2012


Nota de Archivo Histórico (1 de octubre de 2012)
Este artículo fue publicado originalmente el 1 de octubre de 2012, en el ecuador de una de las crisis económicas más severas de nuestra historia reciente. El texto funciona como una radiografía generacional descarnada y profundamente lúcida, que contrapone la cultura del sacrificio, la honradez y la austeridad de los padres de la posguerra con el espejismo colectivo del derroche, el crédito fácil y la ostentación de los «nuevos ricos». Se presenta en su versión pulida ortográficamente, manteniendo intacta la fuerza, la indignación y la autenticidad de su voz original.
Antes se jugaba al burro, ahora los burros son otros

Pudimos aprender de los maestros que teníamos en casa: reflexiones sobre la crisis y el espejo de nuestros padres
¿No estamos un poco hartos de esta palabra infernal? Crisis. Vivimos en un estado de crisis continua: en la vida cotidiana, en el hogar, en la situación del país a nivel mundial... Parece que siempre tenemos un carguero arguiliano encima de nuestras cabezas. Pero ¿nos hemos parado a pensar por qué estamos como estamos o, quizás, por qué nos afecta tanto?
¿Estamos seguros de ser los españoles a los que más nos afecta sobremanera esta situación? ¿O nos da miedo mirar en retrospectiva y comprobar que, aunque ahora estemos mal, nuestros padres y abuelos lo pasaron peor que nosotros? Esos padres y abuelos que fueron la generación que construyó España de nuevo.
Hay un aforismo castellano que dice: «¿Quiénes son los pobres? Los nietos de los ricos». Y tiene razón, pero no solo se refiere a la pobreza de tipo material.
Cuando analizamos lo que está ocurriendo en nuestra sociedad, debemos buscar las causas que han provocado esta situación, porque analizando las causas podemos cambiar los efectos. Aunque aquellos que provocaron las causas ahora no quieran admitirlo y no les gusten los efectos que provocaron con ellas; por el contrario, tratan de provocar nuevas causas, pero con el efecto contrario. O sea, en vez de apoyar y ayudar, tratan de “sacudirse el polvo” y seguir con sus vidas y sus tejemanejes.
Pero no quiero hablar de indeseables, de los que el único refrán al que hacen caso es: «A río revuelto, ganancia de pescadores». Yo no tengo duda alguna de que uno de los orígenes de la supuesta “prosperidad” que vivió nuestro país hace algunos años fue gracias a la actitud de nuestros padres y abuelos; nada que ver con los gobiernos, por otra parte, todos iguales y todos “a lo suyo”. Y quizás deberíamos pensar si esta “crisis” se debe a que hemos perdido esa actitud.
Hace algunos años, los empresarios españoles que viajaron a China para hacer negocios se encontraron con que los chinos eran imparables; el ambiente les recordaba a la España de los años 70. Todo el mundo quería trabajar mucho, ahorrar, comprarse una casa, un coche, llevar a sus hijos a la universidad, etc. Quizás es duro decir estas palabras, pero cuando las personas están centradas en eso —es más, cuando una generación piensa así—, no hay quien la pare.
Ahora podemos mirar a nuestro alrededor y ver cuatro generaciones conviviendo: los bisabuelos, los abuelos, los padres y los hijos. Yo me encuentro en medio, tengo padres e hijos. Nuestros padres (de 65 a 75 años) han sido, como muchos españoles, un ejemplo para nosotros: trabajadores, honrados, austeros, previsores y generosos. Pertenecen a una generación a la que le tocó vivir lo peor; de jóvenes (yo diría de niños) trabajaron para sus padres, luego de adultos lo hicieron para sus hijos y, si me apuras, muchos cobran ahora la pensión para mantener a sus nietos.
Son personas que vieron en el trabajo su oportunidad para progresar, aprovecharon los cambios políticos para abrirse paso hacia un futuro mejor y se entregaron en cuerpo y alma en condiciones muy difíciles, con precarios sueldos. Ellos compraban las cosas cuando se podía y al nivel que se podía; no trataban de ser como “todos los demás”. Tengo recuerdos de pedir a mis padres tal o cual cosa y decirme: «Este mes no se puede». Todos los niños teníamos nuestra “hucha” y no se despilfarraba en nada.
Nunca pedían prestado si no era por extrema necesidad, pagaban sus facturas con diligencia y prontitud, y “ahorraban” por si “pasaba algo” (tengo memoria de mi madre acopiando en la despensa: azúcar, arroz, pasta, garbanzos, leche condensada, etc.), siempre con ese temor de que todo se fuese al traste. Gastaban en ropa lo estrictamente necesario, además de que nos arreglaban la ropa del hermano mayor, del primo o del conocido que tenía más posibles y lo dejaba todo “nuevecito”.
Las vacaciones eran para realizar tareas en casa; si íbamos a alguna parte, era al pantano o al río a disfrutar de la naturaleza con la tortilla de patatas, el filete empanado, embutidos y dulces caseros. O en el patio de las casas, disfrutando en compañía de familiares y amigos de los suculentos platos que mi madre o mi madrina cocinaban (pajaritos fritos, caracoles, cangrejos de río, etc.). Y en la época de matanza, una gran fiesta el día que se le daba “mejor vida” al cerdo en cuestión.
Fueron personas sensatas, prudentes, trabajadoras; tanto es así que, poco a poco, fueron constituyendo casi todas las empresas que hoy conocemos y que dan trabajo a la mayoría de los españoles. Muchas de ellas pertenecieron al INI, algunas se privatizaron años después y otras desaparecieron o fueron “engullidas” por otras más grandes y con mayor capital.
Nuestros padres crecieron con la premisa de saber que el esfuerzo tenía recompensa, y la honradez formaba parte del patrimonio de cada familia: «Seremos pobres, pero honrados». La nueva y reciente democracia significaba libertad de posibilidades, de pensamiento; significaba poder vivir en armonía y respeto. Pero cometieron dos errores que, tal vez, nos han llevado a donde estamos:
  1. «No quiero que mi hijo trabaje tanto como trabajé yo». De esa manera nos cargamos la cultura del esfuerzo y del mérito de un plumazo, convirtiendo el trabajo en algo a evitar a ser posible.
  2. «Como tenemos unos ahorrillos, hijo, tú gasta, que para eso tus padres han trabajado toda su vida». Con lo que las generaciones siguientes comenzaron a pensar que el dinero nacía en las cuentas corrientes de sus propios padres, las cuales daban la impresión de ser inagotables ante los ahorros acumulados por años; y que los bancos nos firmarían por siempre jamás una hipoteca para la vivienda habitual, otra para la segunda vivienda y una tercera para la casita del perro.
Y entonces, ante esa patata caliente, eclosionó una generación de “nuevos ricos”, de “pelotazos” y del gasto continuo y sin control. Especuladores, ingenieros financieros, exhibiciones de «lo quiero todo y lo quiero ya», del «papá, dame», etc. Y todos nos volvimos ricos (en apariencia), todos nos convertimos en unos "gasto-horteras". Entonces dejamos de comer bocatas de chorizo y de panceta porque eso era cosa de “paletos”, y nuestros hijos se engancharon a comer hamburguesas deconstruidas al aroma de aire del Cantábrico.
Y si a alguien se le ocurre echarle Casera al vino, le queman en la hoguera, porque pasamos del vino de mesa (tipo Don Simón) al Marqués de Cáceres, aunque no tengamos pajolera idea de vinos. Para ser más modernos ahora no lo bebemos, lo “degustamos”, y no podemos decir que está bueno o picado; es más in decir que tiene «matices a troncos del bosque, con un retrogusto a peras en almíbar que tolera un cierto punto astringente, con demasiada presencia de roble». Esto, por supuesto, a golpe de tarjeta Visa Oro, Platino y Diamantes, porque para hacerse el “enterao” antes hay que pasar por taquilla. Y es que bien dice el dicho: «Pocas cosas cuestan tanto como ocultar la ignorancia».
Pasamos a ser la generación de endeudarse para demostrar “tu estatus”; parece increíble pero lamentablemente es cierto. En Alemania se frotaban las manos viendo cómo no paraban de llegar pedidos de Mercedes, Audis y BMW para los españolitos. De repente irrumpió Europa en nuestras vidas y en nuestros pueblos, y llegó en forma de “mega-infraestructuras” que producían millones en comisiones para todos los “implicados”. Y a poner todo el mundo el “cazo”: alcaldes, presidentes de comunidad (pero no como el señor Cuesta, el de Aquí no hay quien viva), secretarios, delegados, el yerno del Rey, etc. Llovían las subvenciones; Europa daba una fortuna por plantar viñas en una laguna y, a los dos años, te daba otra fortuna por quitarlas de allí (por aquello del ecosistema y eso). Llegó un momento en que el hortelano no sabía si tenía que plantar o arrancar.
Si a algún “iluminado” se le ocurría decir que había que parar aquello, se le lapidaba con burla y escarnio con la ayuda de los medios de comunicación, metidos en el ajo desde el principio para que no parase la fiesta. Sí, todos decían que esta situación no se podía sostener pero, ¿para qué parar y recapacitar? Que empiecen los recortes con el vecino, que lo nuestro son todo derechos (obligaciones ni una), amparados y esculpidos bajo la sacrosanta Constitución.
Y aquí estamos: somos incapaces de volver a los valores con los que se construye una sociedad sostenible. Nos hundimos, eso sí, cargados de reivindicaciones.
En mi familia siempre he tenido un ejemplo vivo de cordura, honradez y esfuerzo, y he tratado de inculcárselo a mis hijas. No hemos sido menos felices por este hecho; al revés, creo que hemos sido bastante más. Porque la sencilla ensaladilla, las deliciosas croquetas de mi madre (hechas con las sobras del nutritivo cocido), la sandía fresquita, el bocata de chorizo, comprar un mueble cuando verdaderamente hacía falta, llevar ropa tejida y cosida con las manos de mi madre, trabajar, echarle ovarios y aprender toda clase de cosas que nos pudiesen servir para mejorar, leer mucho para poder discernir lo que nos está ocurriendo... no debió de ser mala receta.
Quiero dar las gracias a mis padres, a mis suegros y a toda esa generación que nos regaló un país maravilloso que nos hemos encargado de arruinar entre todos, porque todos hemos aplaudido la locura y llevamos nuestra parte de culpa. Como nos descuidemos un poquito —pero muy poquito más—, a nuestros hijos les vamos a dejar un protectorado chino donde serán unos esclavos endeudados y tendrán unas historias legendarias que contar a sus propios hijos (si pueden permitirse el lujo de tenerlos) sobre la prosperidad que crearon sus abuelos, empeñaron sus padres y son incapaces de imaginar sus nietos.
Pondría que aún estamos a tiempo de cambiarlo, pero me temo que ya no tenemos ese tiempo. Pudimos aprender de los maestros que teníamos en casa.

lunes, 16 de julio de 2012

Burros de oro y delincuentes natos: El mito de la evolución humana Jota ESquivias 2012


Archivo histórico (Escrito en 2012 / Revisitado en 2026): Rescato esta crítica redactada en pleno ecuador de 2012. Por aquel entonces, el debate oscilaba entre el vandalismo en las calles y el éxito de personajes analfabetos encumbrados por la televisión. Hoy, en pleno 2026, donde el poder de las redes sociales y las pantallas ha multiplicado ese comportamiento de masa amorfa y gritona, este análisis demuestra que los siglos de supuesta civilización no han hecho más que maquillar nuestro instinto más salvaje.


Dicen los expertos que la raza humana está “involucionando”; es decir, que está retrocediendo a sus orígenes, a los antiguos usos y costumbres, a los pasados estados del alma, a las creencias y a las viejas pasiones. En definitiva, estamos caminando hacia un estado salvaje del cual siglos de evolución nos tendrían que haber erradicado. Al contrario de lo que se podría admitir, en vez de desaparecer con el progreso de los tiempos y de la civilización, estos rasgos se hallan intactos en nuestros días.
Estos usos, estas creencias y estas pasiones se concentran en una clase de individuos que, habiendo nacido en un estado social de educación y comportamiento supuestamente adecuados, presentan, no obstante, por un fenómeno de instinto básico, los caracteres antropológicos y psíquicos de los primeros habitantes de la Tierra. Vuelven hoy a pensar y a agitarse como aquellos prehistóricos antepasados. Son delincuentes natos que no están todos en las prisiones. Por el contrario, alineados a izquierda y derecha en el torbellino de nuestros gobiernos, y a pesar de su carácter, adquieren puestos de relevancia y honores: directores de banco, millonarios, deportistas, artistas, hombres de iglesia, soberanos, generales, héroes, curritos, estudiantes, criminales, ladrones o periodistas.
No debemos, por tanto, afirmar que los usos y costumbres de los hombres primitivos difieren un tanto de los nuestros. Solo tenemos que concentrarnos en cualquier evento donde “el público”, criado supuestamente en una sociedad justa, tolerante y equitativa, pierde los papeles y se convierte en una masa inconsciente, amorfa y gritona. Las buenas maneras se pierden ante una multitud que los envalentona, o ante alguien que da la pauta para esa denigrante actuación.
Consciente de sus derechos, pero ignorante de los derechos del prójimo, esta masa grita, asalta, ataca y se defiende en las mismas condiciones que los guerreros de antaño. Envalentonados por la aglomeración, en vez de alistarse en filas conscientes, educadas, instruidas y admirables, se prestan gustosos a los deseos de esos personajes que lo único que defienden es su acomodado puesto. La élite del pueblo trabajador se tiene que desembarazar de estos comediantes que, por un lado, se parapetan detrás de unos trabajadores ejerciendo un derecho constitucional y, por el otro, se alisan sus trajes, se doblegan y hacen reverencias ante lo que el negrero de turno les ordena.
No pensemos que la altísima sociedad, abarrotada hasta la garganta del dinero acumulado por los negocios, las artimañas y los trapicheos, cambiará de opinión ante estos espectáculos bochornosos. Por el contrario, están animados por seguidores de una televisión donde se premia antes a un individuo analfabeto, sin trabajo ni estudios, pero que nos cuenta el chiste de turno, nos pega una "yoya" o suelta una frase célebre como el famoso “¡Andreíta, cómete el pollo!”. Esa sociedad a la que impunemente admiramos y damos de comer solo está llena de “burros de oro”, nada más. Un poder que ha sido adquirido con artimañas y transmitido a través de redes sociales, televisiones, radio y prensa; todos están involucrados.
Vende más una huelga en la que alguien sale herido, o en la que una chica insulta impunemente a un miembro de la policía, que una actuación pacífica pidiendo unos derechos y ejerciendo unos deberes. Esta comprobación explica muchos actos que a primera vista parecen absurdos, pero que son el día a día de nuestra sociedad.
En un artículo de 1906, Máximo Gorki escribía estas palabras:
“Hasta aquí os ha soportado sobre sus espaldas el esclavo, y ahora se niega a continuar en estas condiciones; le acusáis de brutalidad. ¿Habéis acaso alguna vez enseñado al pueblo nada razonable? ¿Habéis alguna vez estimado en algo lo que su alma tiene de hermoso? No; solamente le habéis fustigado, haciendo que viviese sin que os preguntase por qué vivíais vosotros mismos. Pero un hombre a quien se le castiga, tarde o temprano golpeará a su vez, y aquel a quien no se le hace sentir jamás la piedad no sabrá dar testimonio de ella cuando llegue el momento preciso”.
Más de cien años después, ya no podemos poner como excusa que nos falta educación o que no sabemos la diferencia entre una manifestación pacífica y un enfrentamiento policial. Podemos sentarnos todos en el suelo, podemos salir a la calle con las manos blancas, podemos cantar, podemos hacer muchas cosas. Pero lo que no tiene en estos tiempos lógica ni razón es la brutalidad, la verborrea y el vandalismo, porque al fin y al cabo, todos dependemos de todos en algún momento de nuestras vidas.

martes, 27 de marzo de 2012

Los que ganan no gobiernan, los que gobiernan no ganan… Jota Esquivias 2012

Contexto histórico (Escrito en marzo de 2012): Este análisis fue redactado al calor de las elecciones andaluzas y asturianas de marzo de 2012, y a las puertas de una huelga general de trabajadores. Observar cómo los debates sobre los pactos post-electorales y la representatividad de las protestas siguen vigentes años después demuestra la persistencia de ciertos temas en la política española.
Puede parecer el encabezado un juego de palabras, pero no lo es, en el panorama nacional, no solo de parados viven los políticos, si no que encima, de lo que tenemos en “iden”, el pasado domingo se celebraron  elecciones en dos comunidades de la nación, comunidades que por otra parte fueron por libre, así no nos evitábamos los españoles de a pié, tener siempre en candelero a la dichosa  “campaña electoral “ de que todo el mundo es bueno, los unos, y de que todo el mundo es malo, los otros, pero entre estos “unos” y esos “ otros” elija el pueblo a quien elija, gobernará a quien ellos les de la gana.
Así en Andalucía, a ganado por mayoría simple el partido popular, pero seguirá, según expectativas, gobernando, la izquierda, ( que ya se pasa de los treinta años o sea de castaño oscuro), luego hablan de Franco, Chavez, Castro etc…) y aliándose con quien sea, seguirá presidiendo Griñán, que por otro lado nunca a sido elegido como Presidente en las urnas, o sea que lo es por decreto, sin más, y si a los andaluces no les gusta, pues que hagan huelga el día 29, cosa que harán pocos de ellos pues la tasa de paro, supera con creces al resto del España, a si que si luego salen los sindicatos dando datos, fijaros bien, pues seguro que son falsos, ir a la huelga estando en el paro no vale, el que tiene que ir a la huelga es el trabajador, seamos serios.

Luego por otro lado , el único candidato Socialista, que a sido elegido  en estos últimos años, por mayoría simple, a sido en el Principado de Asturias, esa Asturias minera, socialista de toda la vida, pues tampoco parece que vaya a gobernar el susodicho,  las posibilidades, dan que el Partido Popular y el Foro de Asturias, se alíen, para mandar, dado que el Candidato del Foro , fue antes ministro del Partido Popular, supongo que la cosa, irá por ese lado, otra ecuación sería un tripartito, entre UPD ( dios mío por que vota la gente a ese partido , en fin) E izquierda Unida, Partido Socialista y la asociación de amas de casa de Gijón ( esto último es coña) por que así podrían representar la mar de a gusto,  a la mar salá, y a la mar marinera…

Y entre tanto más de cinco millones de españoles, sin derecho a huelga, y eso no lo dicen los sindicatos, pues  les importa como decían a principio de siglo “una higa”. Estos españoles no tenemos (me incluyo)  una huelga general, por que no tenemos trabajo, a si que se vulnera nuestro derecho constitucional a la huelga, que lo sepan los de arriba y los de abajo, y los de en medio tan bien. QUEREMOS IR A LA HUELGA (no de Juerga, que esa es otra cuestión).

Así que con este panorama electoral a dedazo o a decretazo, y la huelga general cerquita a la semana santa para que algunos les coincidan las fechas en los hoteles, os dejo con algunas de las frases de ciertos políticos y ciudadanos españoles, el día de la anterior huelga general; juzgad vosotros mismos.

"Yo voy a trabajar". Es lo que dijo esta mañana el presidente del Gobierno a su llegada al Congreso. Una de las frases con las que políticos, sindicalistas y ciudadanos se han referido a la huelga general que se vive hoy en España. (Debió ser el único día que el hombre trabajó en sus ocho años de legislatura, pobre).
"Lo fundamental (de las reformas económicas), va a seguir adelante porque entendemos que es lo que el país necesita". Elena Salgado, vicepresidenta económica. (ahora ya ni sea acuerda de lo que dijo, digo, diego, seguramente la primera en hacer huelga).

"La huelga general del 29 de septiembre es un éxito de participación y es un éxito democrático de los trabajadores". Cándido Méndez, secretario general de UGT. (Pero si es el único día que este tío trabaja, no va a ser un éxito)

"La huelga general no se convocó con el objetivo de hacer caer al Gobierno. Depende de él mantenerse o no". Ignacio Fernández Toxo, secretario general de CC OO. (Otro que tal baila, si el gobierno estaba ya por los suelos, anda que…)

"Hoy se ha parado España, y ése es el mensaje que tiene que recibir Zapatero si no está sordo ni ciego". Cayo Lara, coordinador general de IU. (Este tío es tonto y en su casa no hay botijo, España tiene más de cinco millones de parados, y en esas fechas ya había más de cuatro, claro que España se para so inútil).

"La huelga es inoportuna, inútil y muy lesiva para los intereses de todos los españoles". Gerardo Díaz Ferrán, presidente de la CEOE. ( Pues como todas las huelgas, al final quien pierde es el sufrido trabajador, quien si no???)

"El Gobierno conservador tendrá que rectificar la reforma laboral y el ataque al Estado del bienestar". Gaspar Llamazares, portavoz parlamentario de IU. (Este es que como votan menos al PSOE y recoge sus votos, se le va la pinza, en fin, apañado va el estado del bienestar en países comunistas, como Cuba, por ejemplo o China ).

"Hoy solo vendo tabaco, chicles y chuches". Alberto Dorado, encargado de un quiosco de periódicos en Madrid. ( los periódicos se los descargan de Internet, buen hombre, que les sale más barato).

"¿Alguien quiere café o tabaco antes de que cerremos el bar?". Un piquetero a sus compañeros tras convencer al dueño de un bar de Mérida de que echase el cierre. ( la huelga es un derecho no una obligación, algunos ese tema no les entra en la mollera).

"Las huelgas son para los sindicalistas y para los piquetes. Yo me voy a comprar". Angelita, en la puerta de unos grandes almacenes. (Diga usted que si, que luego llegan a casa cansados de hacer el burro y quieren la comida, o la cena, la cerveza y no hacen ni el huevo, las amas de casa a la HUELGA y ya veríamos)

Ya sabéis el 29 de marzo, huelga general de TRABAJADORES, parados, políticos, portavoces, y parásitos no entran en la ecuación (todos comienzan con la letra P que cosas).





martes, 6 de marzo de 2012

¿Es el español una lengua machista o el reflejo de una sociedad? Jota Esquivias 2012


Archivo histórico (Escrito en marzo de 2012 / Revisitado en 2026): Rescato este artículo redactado en los primeros días de marzo de 2012, justo cuando el debate político y mediático volvía a enredarse con el lenguaje inclusivo y los desdoblamientos ministeriales. Catorce años después, la discusión sobre si las palabras tienen sexo o si el verdadero cáncer sigue estando en la trastienda de la violencia y la falta de soluciones reales mantiene intacta toda su vigencia.
A escasas 48 horas de celebrar el Día Internacional de la Mujer, los medios de comunicación nos salen con la pregunta del millón de euros: ¿es el español una lengua machista? Pues hombre (o mujer), si revisamos detenidamente algunas palabras del diccionario de la Real Academia Española, lo cierto es que las mujeres no salimos bien paradas. Sobre todo aquellas cuyo oficio es el más antiguo del mundo, y no me refiero a la política (que también). 
Mientras por ejemplo en la literatura "el zorro" es el héroe justiciero por antonomasia, "una zorra" no es solo un mamífero cánido, sino una mujer de moral dudosa: aventurera, cualquiera, callejera, perra, mujerzuela, mujer pública, mujer de la vida y un largo etcétera. Parece que el idioma tiene una generosa colección de sinónimos para esa palabra. Y encima las pobres no están legalizadas, pero esa es otra historia que comentaré otro día.
El caso es que a una ministra del antiguo gobierno socialista le dio por que teníamos que hablar un poco raro, tal que ministra-ministro, caballeros y caballeras, colegas y "colegos", etc. Un idioma que en algunos casos raya en el ridículo más espantoso y en otros causa un trabalenguas del que algunos, como el ministro Montoro, no saben por dónde salir.
Y es que si la cámara no es "cámaro" y el gobierno no es "gobierna", los ministros y ministras ya sabemos todos cuáles son mujeres y cuáles son hombres. Por consiguiente, no es el lenguaje en sí el que es machista, sino la persona que lo usa. Mientras muchas mujeres sueñan con un don Juan, los hombres pisan el fregado que doña Juana la portera acaba de pasar. Y así es la realidad: el español, como muchos idiomas, sí puede tener usos machistas en algunas expresiones, pero decir que el idioma en conjunto es machista pues va a ser que no. 
Esto nos viene ahora porque los oficios, hasta antes de ayer, eran de uso exclusivo para hombres. La versión femenina de algunos ni siquiera se concebía hasta bien entrado el siglo XX, y aún en este siglo hay algunos que son noticia por ser pocas las mujeres que los desempeñan. De esto, y no de otro tema, hablamos cuando se dice que el idioma es machista. La mujer tenía vetado ser juez o investigador, conductor, médico, político, astronauta y un largo etcétera, y nuestro idioma fue evolucionando a partir de la realidad que reflejaba. 
El propio idioma es lo suficientemente flexible como para no expresar ese machismo si uno no quiere. Y sinceramente, a una mujer médico o juez no creo yo que se le lleven los demonios porque no le digan médica o jueza. Por otra parte, un señor juez no monta en cólera cuando le dicen “Señoría”. Uno no deja de ser lo que es tanto si añadimos una "a" al final como si usamos una arroba para unificar ambos géneros.
La sociedad actual, mal que les pese a algunos retrógrados, es lo suficientemente inteligente como para saber que cuando se generaliza con palabras como alumnos, adolescentes, trabajadores o votantes, nos referimos a los dos géneros. Ambos somos la parte fundamental de la sociedad y, en conjunto, tendremos que trabajar para que esta sea más justa.
Un machismo absoluto es que desde el año 2007 hasta el 2011 hayan sido asesinadas 375 mujeres, y que en lo que llevamos de año ya sean 9 a las que la violencia machista ha arrebatado la vida. Esto, y no otra cosa, es el "lenguaje machista" que tenemos que erradicar, pues es el cáncer de nuestra sociedad mientras todo el mundo mira para otro lado (los políticos ni lo nombran, ni los sindicatos, ni las asociaciones de jóvenes estudiantes, ni los indignados de la Puerta del Sol, etc.). Cuando esta lacra esté por fin erradicada, ya nos entenderemos con las palabras y su uso.
"La violencia es el último recurso del incompetente."
(Isaac Asimov)

lunes, 2 de enero de 2012

Caroline, no vayas hacia la luz: Profecías, crisis y la eterna resaca del año nuevo. Jota Esquivias 2112

Archivo histórico (Escrito en enero de 2012 / Revisitado en 2026): Publico este artículo redactado en las primeras horas de 2012, cuando el país arrancaba el año con una subida histórica de impuestos y la sombra de la famosa profecía maya sobre el fin del mundo. Visto desde el año 2026 —habiendo superado ya aquella crisis, los vaticinios apocalípticos y otra decena de años de inestabilidad planetaria—, este texto nos recuerda que el ser humano siempre encuentra la forma de sobrevivir a sus propios túneles. Un canto a la esperanza que no pasa de moda.
Poltergeist y la pequeña Carol Anne

Acabamos de iniciar el año. Muchas personas están de fiesta, el cava se desborda en las copas, todo son besos, abrazos, buenos deseos y parabienes. Mañana, con la resaca, analizaremos un futuro que se nos presenta incierto, y pensaremos en frío en las cosas que quedaron atrás: los sueños incumplidos y las metas a las que nunca logramos llegar.
El año presente será difícil, más aún si cabe que el que nos acaba de abandonar; las noticias derrotistas ya se encargan de informarnos de la crisis, de la subida de impuestos, del aumento del paro y de un sinfín de problemas que se extienden, al parecer, porque nadie les ve el fin.
Todos se empeñan en representar tal estado como un túnel del que al final veremos la luz. Pero esto no siempre es positivo. Si no, que se lo pregunten a la película Poltergeist y su famosa frase: “¡Carol Anne, Carol Anne… ven hacia la luz!”, donde se demostraba que ir hacia aquella claridad era perderse para siempre. Pero no quiero ser derrotista cuando llevamos apenas unas horas de año recién estrenado; hay que ser positivos, nunca negativos.
Nuestro planeta está atravesando un cambio. Mejor dicho, el universo entero. Los cambios en el cosmos son constantes; esa es la realidad. La Tierra está pasando por un ciclo, una era que ya habían predicho los mayas. Pero lo más importante es no tener miedo ni creer en supercherías del tres al cuarto. Tenemos el deber de llegar al fondo de todo lo que pasa a nuestro alrededor, aunque sabemos por desgracia que —a pesar de esa cacareada “libertad de expresión”— toda la información está manipulada y censurada.
Tenemos que entender que simplemente vivimos cumpliendo un ciclo planetario, que estamos atravesando una época de mutaciones y que aún nos puede quedar una decena más de años para llegar nuevamente a la estabilización. Realmente no es el fin de los tiempos… más bien es el principio de una nueva era.
A pesar de todo, hay que depositar la confianza en un “hacedor” en el que creamos. Cada uno elegirá según su condición de creyente y según, claro, su religión. Yo lo he hecho en el mío: confío en él (o ella). Sé que tiene excelentes planes para cada uno de nosotros y no creo que entre ellos esté acabar con nuestro querido y maravilloso planeta, ni tampoco con la vida en él. No tiene sentido que, al llegar a este punto de la historia, la civilización se termine de un plumazo; yo, al menos, no quiero creerlo.
El hombre, junto con la mujer, tiene aún muchas metas por cumplir y muchos planes por hacer. Nos queda un reto importante, que es superar esta crisis, pero creo que con trabajo y tesón lo vamos a conseguir. Aunque seamos un país que, como dice Arturo Pérez-Reverte, no nos ponemos de acuerdo ni para pedir café (“a mí un cortado, un descafeinado, con leche… ¡a mí un poleo!”), ahora nos toca a nosotros arrimar el hombro.
"Porque yo sé los planes que tengo para vosotros —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de daros un futuro y una esperanza."
(Jeremías 29:11)

miércoles, 16 de noviembre de 2011

En la Mina - Alberto Valero Martín -1910



Labores en la minas británicas a principios del siglo XIX :: www.fundacionminasdelmarquesado.es/

En la Mina

En la densa noche
Y oscura helada,
 Cuando en tibio nido préstanse los pájaros
Calor de sus alas,

Y callados duermen
En las densas ramas
De árboles gigantes sombríos, sin hojas
Y faltos de savia…

Cuando el poderoso
Dormido descansa,
En lecho de plumas, y los niños sueñan
En mullidas camas,

Y parece muerta
La ciudad callada,
Donde nada turba el glacial silencio
De las horas largas,

Y pálida luna
Con su luz fantástica,
Desde el cielo alumbra á las retorcidas
Calles ,solitarias…

Cuando todo duerme
Y en calientes cuadras
Sobre blando estiércol reposan tendidas
Las bestias cansadas;

La mina, en su fondo
De tinieblas, guarda
Millares de obreros, cuadrillas de humildes
Legiones esclavas…

Hombres demacrados,
De vista apagada,
Pechos jadeantes, y brazos rendidos
Y curvas espaldas,

Trabajando ansiosos
Como bestias mansas,
Para hacerse fuertes contra la miseria
De sus pobres casas…

Y, juntos con ellos,
Sus hijos trabajan,
¡Pobres angelitos!, que llevan anemia
Pintada en sus caras,

De ojos apagados
Y mejillas pálidas,
Y labios cloróticos, y sucias, mugrientas
Melenas rizadas;

Jóvenes chicuelas,
Con fatiga, arrastran
Grandes carretillas repletas de hierro
Que la mina guarda,

Empujando ansiosas
Su crecida carga,
Con febril esfuerzo, luciendo huesudas,
Débiles espaldas…

Y todos respiran
Con placer, con ansia,
Gases perniciosos que envenenan lentos,
Óxidos que matan…

Cuando sonriente
Llega la mañana,
La mina de hierro los escupe afuera
Y van á sus casas,

Formando en la calle
Triste caravana,
¡Y en lechos mugrientos reposan rendidas
Sus carnes esclavas…!

Otras muchedumbres
Á la mina bajan,
Llenando su fondo cálido y oscuro
De nuevas entrañas.

Hasta que la noche
Sombría y helada
Llega silenciosa, y la mina, hambrienta,
Otros hombres, traga.

Que desaparecen
Por su boca larga
Que les lleva el vientre preñado de gases
Y óxidos que matan,

Y el trabajo, empiezan
Como bestias mansas
Para hacerse fuertes contra la miseria
De sus pobres casas,



Cuando todo duerme,
 Cuando todo calla,
Cuando en tibio nido préstanse los pájaros
Calor con sus alas,

Y en amplios establos
Y en calientes cuadras,
Sobre el blando estiércol, reposan, tendidas,
Las bestias cansadas….


Alberto Valero Martín                 Salamanca_ 1910




¿Presunto monstruo o vecino ejemplar? La peligrosa hipocresía frente al asesinato machista /Jota.E/

  Nota de archivo histórico (2015–2026): Este artículo fue escrito en el verano de 2015, en una época en la que los telediarios aún medían ...