miércoles, 7 de marzo de 2018

El Mundo de las Mujeres…


Nota de Archivo: Este artículo fue escrito originalmente el 8 de marzo de 2018 marcando el cierre de una etapa en este blog. Con motivo del regreso a la actividad de este espacio, el texto ha sido revisado y editado en 2026 para actualizar su formato, manteniendo intacta la vivencia personal, la crítica social y el mensaje hacia las nuevas generaciones con el que fue concebido.

El mundo de las mujeres
Esta frase del título puede tener distintos significados. Uno de ellos es que el mundo puede ser conquistado por las mujeres y hacerlo propio; otro, que las mujeres tenemos nuestro propio mundo aparte del de los hombres; y el tercero es el título de un libro escrito por Alain Touraine.
Hasta hace pocos años en España (y desgraciadamente en muchos países aún pasa), efectivamente había un “mundo” exclusivamente para mujeres. Un mundo heredado de nuestras madres, abuelas y tatarabuelas; un mundo en el que los hombres no tenían cabida porque, si no, les tacharían de “mariquitas”. Una mujer, por el contrario, si tenía la osadía de jugar, trabajar o divertirse igual que un hombre, se tildaba de “marimacho”.
Creo haber escrito ya en alguna ocasión sobre una canción que se cantaba en mi niñez y juventud, escrita por Emilio Aragón, al que todos tenemos un respeto y un aprecio especial, pero que con esta canción en particular a mí me tocaba un poco la moral:
“Lunes antes de almorzar, una niña fue a jugar, pero no pudo jugar porque tenía que lavar… así lavaba, así así, así lavaba que yo la vi…”
Efectivamente, no solo no podía jugar, sino que no podía hacer otra cosa. Porque el lunes se lavaba, el martes se planchaba, el miércoles se limpiaba la casa, el jueves se horneaba el pan, el viernes se repasaba la ropa, el sábado se iba al mercado y el domingo se asistía a misa…
Y eso es lo que nos enseñaron nuestras madres a muchas mujeres de nuestra generación: hacer de todas las tareas de la casa, de “nuestras labores”, una profesión. Además, como hacía falta dinero en casa, mi madre asimismo iba a “asistir” en alguna casa (esto es, hacer las mismas tareas pero con un pequeño estipendio, sin contrato, ni seguro, ni derechos). Otras veces iba a los huertos a recoger verdura con el mismo sistema: trabajar mucho y cobrar poco. Así crecimos muchas, con el estigma de ser mujer, de no valer para otra cosa que para fregar, limpiar, cocinar y tener hijos…
Muchas de las amigas que conozco no se podrían creer la manía y las lágrimas que me costó a mí coser, hacer crochet, cocinar y muchas de las cosas que ahora amo realizar. Me costaban lágrimas porque era injusto y retorcido. Mientras mis primos, amigos y vecinos se divertían jugando, yo tenía que fregar los cacharros, hacer las camas, barrer el patio, dar de comer a las gallinas, pelar patatas, poner el agua a calentar en la chimenea, blanquear la ropa, tenderla... Y cuando tenía un momento para mí y me ponía a leer, mi madre llegaba, me daba un pescozón, me quitaba lo que estaba leyendo y me ponía a hacer incrustación y bainicas en unas almohadas (que odié tanto que, cuando me casé, las destrocé y las hice trapos para limpiar los cristales). Nunca podía idear nada de lo que yo quería; siempre que contaba mis sueños me eran pisoteados, incluso entre mis amigas más cercanas, pues estaban en la misma situación que yo…
Y me rebelé. Sí, me rebelé pasando de hacer todo aquello que estaba predispuesto sobre mi condición de mujer. Me rebelé incluso con el sacerdote, diciéndole que Dios, en realidad, es una mujer. Cuando estuve a punto de lograr mi sueño, el sino me castigó, o me premió, o lo que fuese; el caso es que estuve en un hospital cuatro largos meses entre la vida y la muerte, y después pasé por una larga rehabilitación de la que aún no me he repuesto (ni lo haré nunca).
Al año siguiente me enamoré y me casé, y comencé a hacer mío todo lo que había aprendido a la fuerza, pero siempre con la idea de que lo hacía porque quería, nunca por obligación. He criado a tres preciosas hijas a las que he tratado de enseñar todo aquello que yo sé, todo lo que he aprendido de la vida, pero sobre todo, a que nunca las pisoteen: ni padres, ni maridos, ni amigos, ni jefes, ni nadie. Que hagan lo que necesiten o quieran en las circunstancias a las que la vida las lleve. Que si deciden, como su madre, tener un matrimonio y una vida junto a un ser amado, el trabajo que realicen sea por placer o por simple supervivencia. Que no pasa nada por no planchar las sábanas ni los trapos de cocina; que los cristales no se caen por mucho que los limpies. Que si necesitan ir de compras, salir con amigos, pasar el día en un museo, ir a la piscina o disfrutar con sus mascotas, que lo hagan. Que sean felices, que estudien lo que quieran y que viajen donde puedan. Que en el trabajo no se dejen manipular ni, por supuesto, acosar… Y, sobre todo, que nadie les tenga que decir lo que deben hacer con su vida; que se respeten a sí mismas y a los demás, y que tengan su propia identidad…
Resumen de "El mundo de las mujeres" de Alain Touraine
A la pregunta «¿Quién eres?», las mujeres de hoy responden sucesivamente: «soy una mujer», «me construyo como mujer» y «mi construcción personal tiene lugar a través de mi sexualidad».
Las mujeres —como demuestra el trabajo de campo del que proviene el análisis, y que contempla los debates más actuales— habitan un universo coherente de representaciones y de prácticas que se muestra profundamente distinto del de los hombres, porque se orienta hacia la creación de sí y a la recomposición de la sociedad. Los hombres, en cambio, conquistaron el mundo concentrando los recursos en manos de unos pocos y reduciendo a trabajadores, colonizados, mujeres y niños a exponentes de la inferioridad.
Con las mujeres, la conquista del mundo pasa a segundo plano, desvaneciéndose a favor de la construcción de sí. Por ello, no sorprende que asuman con tanta claridad y determinación el advenimiento de este universo de carácter cultural que hoy se impone ante nuestros ojos
El mundo de las mujeres recoge las reflexiones del sociólogo francés Alain Touraine sobre la construcción sociológica del sujeto femenino. Después de un exhaustivo trabajo de investigación (más de 60 entrevistas), Touraine sitúa en el centro de su análisis a las mujeres, las nuevas protagonistas del siglo XXI, y desgrana cómo, en la lucha para definirse e ubicarse en el universo masculino, las mujeres han dejado atrás los referentes de los hombres para construirse identidades propias.
Feliz 8 de marzo a todas.

lunes, 24 de julio de 2017

Decíamos Ayer… Fray Luis de León /jota/


Nota de Archivo: Este artículo fue publicado originalmente en este blog el 24 de julio de 2017, tras un tiempo de silencio. Con motivo del regreso a la actividad de este espacio, el texto ha sido revisado y editado en 2026 para actualizar su formato, manteniendo intactos el humor, la ironía y la esencia con la que fue escrito.
Pobre Jane, así me quedé yo también.

Decíamos ayer...
Pues eso… han pasado dos años y tengo los blogs completamente abandonados. Seguí otras rutas que al final, en vez de pasatiempo, me han servido para enfadarme, llorar y cabrearme como una mona.
Hoy hablaremos de… ¡los grupos de Facebook! Qué idea tan genial tuvo el que los inventó, es un portento de persona. Nos juntamos un montón de gentes de todo lugar y condición con una afición en común, que no es la astrología, la cerámica, el corte del jamón ibérico ni la trashumancia… la afición es el "cotilleo". Así, sin paños calientes: somos unos miserables cotillas. Unos por aburrimiento, otros por vicio y hay quien también por fornicio. Caemos como moscas en el enrevesado y puñetero mundo de las "redes sociales", que por algo se llaman "redes": te enredas, te juntas, hablas, miras, publicas, le das al "me gusta", luego a los smileys, al sticker o al gif. Dentro de nada podrás mandar mierdas pinchadas en un palo a lo que no te gusta, y flores y bombones a lo que te parece estupendo.
Hay muchos tipos de grupos, como he dicho. Yo pertenezco a varios y tuve la "genial" idea de formar algunos.
Grupos de "No eres de... si no..."
Vamos a ver, al principio tenía cierta gracia. Se ponían cosas de los pueblos, fotos, fiestas de antaño, dichos populares... Pero luego, que si los taurinos entran por un lado, que si los antitaurinos por otro, que si mira que hay aceras rotas, que el alcalde es de la alcachofa y era mejor el de la gaviota, pero ha venido el de la coleta y ya somos muchos a repartir… En fin, que la mayoría acaban como el rosario de la aurora.
Grupos de "Vamos a compartir patrones"
Maravillosos. Todos los componentes comparten sus patrones y la cosa fluye y fluye… Perdón, ¿he dicho que todos los componentes comparten? Pues no, la verdad. Algunos comparten, otros acaparan y otros cotillean por si lo que se comparte es suyo, de una amiga o de alguien que no ha pasado por taquilla. En un país donde la corrupción política es cada día mayor y nuevos casos de fraude salen a la luz, hay quien se toma la licencia de "denunciar" a un grupo de personas porque comparten el patrón de un floripondio que, en algunas ocasiones, es horroroso. ¡Qué lástima que haya quien cobre por aquello, cuando en muchos casos vale más el papel en que se imprime!
Grupos de cocina
Me encantan. Aprendes un montón de recetas: las de la abuela, las de la tía Engracia, las de Paco el de la esquina… mogollón de ellas. Pero (sí, aquí también hay peros…) cuando estás leyendo los comentarios de aquellas costillas de cerdo al horno con manzanas, castañas y Málaga Virgen —que son maravillosas— y hay quien te pone la salsa que utiliza, aparecen los veganos, vegetarianos, lactovegetarianos, ovolactovegetarianos, etc., que te ponen a caldo. Y no de pollo, claro, sino de berzas. Y ya está el pisto montado: que si el planeta, que si a ver si te mueres, que salvemos a los escaramujos, que eso se lo va a comer tu señor padre, que yo prefiero ancas de rana… En fin, que es un MasterChef a grito pelado; bueno no, a tecla pelada.
Grupos de "Tetas, culo, pedo, pis"
De esos hay millones, cachondeo total. Que si mira este pechamen, que si menudo pepino tiene ese (y no en vinagre precisamente)… Tías buenas por doquier; tíos… bueno, tíos también por más doquier. La cosa se lía cuando algunos no distinguen el "cachondeo" patrio y las risas de la realidad, y comienza el acoso. Primero te piden amistad, husmean tu perfil, te levantas por la mañana y tienes tropecientos mil mensajes… Y si cometes la torpeza de darles tu número de WhatsApp, pues la has cagado con todo el equipo.
Grupos de lectura
Estos son los que más te asombran. Tú te apuntas porque eres fan de Jane Austen y te encanta su vida y su obra, y llega la súper mega fan de 50 sombras de Grey y te deja alucinando para diez días. Claro, una no es que sea mojigata, que ya tenemos una edad, pero que te explique con pelos (bueno, supongo que con pelos no, que irán depilados) y señales las cosas que le gusta hacer al señor Grey en el cuarto oscuro (y no, no es fotógrafo, por si os lo preguntáis)… Claro, Mr. Darcy en esos casos se queda un poco escasito de miras. Y otro circo montado (sin animales, claro, que tampoco queremos animales amaestrados, pobrecitos míos).
Grupos sobre series (o "Spoiler", que los llamo yo)
Tú entras así de soslayo a ver cuándo estrenan en Netflix la segunda temporada de Outlander… ¡y te encuentras con que a Ned Stark le han pegado la cabeza! Pero ¿esto qué es? ¿Tyrion Lannister mide dos metros diez? ¿Arya acaba de estrenar un vestido rosa con volantes y zapatos a juego? ¿Y a Daenerys Targaryen se le ha partido una uña? ¡Dios mío, tengo que salir de aquí!
Y es que, como yo digo… si no puedes seguir, date la vuelta y vuelve al principio.

jueves, 29 de octubre de 2015

Del Cerdo hasta los andares…/ Jota /


Nota de Archivo: Este artículo fue publicado originalmente en este blog el 29 de octubre de 2015. Con motivo del regreso a la actividad de este espacio, el texto ha sido revisado y editado en 2026 para actualizar su formato, manteniendo intacta la voz, la opinión y la esencia con la que fue escrito.
Ahora, en fechas próximas a la Navidad, nos llega la OMS y nos compara las carnes procesadas —entre las que se encuentra el jamón— con sustancias cancerígenas. Todo parte de un estudio que pretende hacernos creer que los que comemos ese tipo de carnes tenemos más probabilidades de contraer cáncer de colon.
Normalmente, en otros países, a lo mejor a la gente le da por echarse las manos a la cabeza y decir que este año no haya San Martín. Pero los españoles no. Ya hemos pasado las épocas en que nos decían que el aceite de oliva era peligroso, aquellas en las que la fresa era culpable de la enfermedad de la colza, o cuando los alemanes nos tiraron todos los pepinos. Estamos hartos.
Por generaciones, en nuestro país ha habido amantes de las cocinas y los fogones. En todas las regiones existen tradiciones, historias y festejos donde el cerdo es el protagonista, con sus "sacramentos" y su "secreto". También comemos verduras, vegetales, patatas, cebollas y guisantes. Nos gusta el buen yantar. Nuestros cocineros son los mejores del mundo y exportamos jamones y cortadores de jamón porque en otros países no tienen; y si tienen, es peor que el nuestro.
A pesar del modernismo y de la "deconstrucción", nadie en España reniega de un buen plato de jamón. Este poema, romance o como queráis llamarlo, es la esencia pura de lo que pensamos muchos españoles. Así que a Europa que la den con coles de Bruselas, chucrut o el plato estrella de los suecos: el arenque surströmming (que yo ni lo he olido, pero cuentan cosas de película de terror).
Nadie en España reniega de un buen plato de jamón,
y esas fiestas de matanza, que aunque parezcan salvajes,
se hacen siempre de homenaje al cochino y su pitanza.
Todo sirve del gorrino: rabo, orejas y patas,
tiene muchísimas piezas y con distinto sabor.
La cabeza (chicharrones), la asadura (el corazón),
panceta (que no bacón, que eso es una cosa inglesa),
lomito y salchichón.
Las morcillas y chorizos, con picantito mejor,
y si le haces un adobo, ya te quedas hasta "bobo".
Y esas paletillas y esos jamones
que colgaban en las cocinas de muchos españoles,
con las ristras de chorizos, los ajos, los pimentones
y guindillas. ¡Qué decoración tan rica
para aguantar, "entre comillas", el invierno peleón!
Y ahora dile tú a mi abuelo, y al abuelo de su abuelo,
que lucharon, pelearon con los campos y el sudor,
con el hambre y con la guerra...
dile tú que ahora dicen que no es bueno su jamón.
Pregunta a un exiliado en Alemania o en Pekín
qué es lo que más echa de menos.
Te dirá, sin duda, la gastronomía de aquí,
con sus tapas, sus croquetas y su tortilla de papas,
regado con cerveza o con vino del país
(que ahora nos dirán que el nuestro tampoco se puede servir).
Y es un debate muy amplio que sacude la nación.
Ahora que nos quieren quitar un pedacito de España,
resulta que no se puede comer ni fuet ni butifarra.
Estamos haciendo un drama al pensar en las recetas,
porque... ¿me queréis decir qué echamos en las croquetas?
¿Andaremos esos domingos de barbacoa sin lacón y sin panceta?
¿Para qué comprar carbón si hay que comerse unas setas?
Qué envidia nos tiene el mundo, que nos quiere quitar todo:
nuestro arte, nuestros científicos, nuestros avances,
nuestros chicos y, ahora, nuestro jamón.
Este manjar nuestro, que tiene hasta museo,
que lo come el rico y el pobre, y hasta algún primo extranjero.
Así que, señores míos, ¡una larga vida al cerdo!
Que viva la bellota, que el refrán lo dice claro:
"Del cerdo hasta el rabo, y del cacho perro ni lo magro".
Buen Jabugo, buenos vinos, buen queso, buen tocino...
y si lo vas a tirar, ¡yo recojo el Cinco Jotas!
Anónimo castellano, extremeño, andaluz... de cualquier parte de nuestra piel de toro.

viernes, 4 de septiembre de 2015

El niño de la playa…Castillos de arena y tumbas de agua: la infamia que nos retrata a todos /Jota.E/


Nota de archivo histórico (2015–2026): Este artículo fue escrito en septiembre de 2015, en el momento exacto en que la fotografía del pequeño Aylan Kurdi conmocionó al mundo entero en las costas de Bodrum. Lo recuperamos hoy en 2026 porque, aunque las corrientes informativas cambian y el tiempo pasa de largo, las causas de estas tragedias en el Mar Mediterráneo siguen clamando la misma vergüenza colectiva.

Aylan Kurdi ya forma parte de nuestro álbum de retina: una infancia truncada por una guerra, por una migración infame, por una mafia que se está enriqueciendo con el sufrimiento ajeno. Aylan, de tres años, no está en bañador, ni con su cubo y su pala, ni dando saltos, ni con la carita churripitosa por haberse comido un refrescante helado. No; el pequeño yace varado en la arena, como un resto de naufragio, como un despojo que el mar arroja a las playas en un día de resaca. Aylan seguramente no entendió por qué tuvo que dejar su casa, ni entendió por qué viajaba hacinado en una embarcación, ni siquiera entendió cuándo a su padre se le escapó de las manos. Simplemente era un niño que tenía derecho a una vida.
Lo normal a los tres años es que disfrutes de la playa y de la arena, que corras con tus primos y amigos, que no hagas caso a tu madre cuando te llama y te dice que no te acerques a esa ola tan grande porque puede ser peligroso. Lo normal a los tres años es que rías y que llores, que duermas y que juegues, que los problemas de los «mayores» no te afecten, que el mundo no se fije en ti y que pases desapercibido y feliz con tu familia.
Ahora Aylan está boca abajo y de lado, como dormido, escuchando el sonido del mar y el latido de la tierra. Nosotros, en nuestras casas, nos horrorizamos, condenamos y escribimos sobre el tema, pero Aylan ya no lo verá. No será futbolista, ni médico, ni albañil, ni cantante; no verá más las estrellas ni el sol, no podrá elegir religión ni credo, no probará el sabor de la fruta madura ni de las golosinas, ni verá una película en el cine; no le traerán regalos ni por Navidad, ni por su cumpleaños, ni simplemente porque se los merece. No sabemos qué metas hubiese podido alcanzar; lo que sí sabemos es aquellas a donde no llegó, donde se quedó: varado en una playa extraña, lejos de su hogar.
Su fotografía, con la carita respetuosamente pixelada o grabada a fuego en nuestra memoria, forma parte de la historia, del horror, de la infamia: un niño varado en una playa, en pantalones cortos, con su camiseta roja. Nos recuerda a aquel buitre que esperaba paciente la muerte de un niño en África o a la niña vietnamita que corría desnuda víctima del napalm. ¿Cuántos niños sin nombre han muerto en las guerras? ¿Cuántos padres lloran la pérdida de sus hijos porque se les escaparon de las manos?
Si necesitábamos una imagen para definir la cruda realidad de los refugiados de la guerra civil siria, es esta: un golpe, un tsunami de horror, algo que nos ha salpicado a todos como el ácido. No creo que a nadie que tenga un mínimo de corazón le haya pasado por alto esta historia.
En la playa los niños juegan, hacen castillos de arena y se echan a dormir sobre una tumbona. Aylan lo ha hecho sobre su tumba.
Nadie deja su hogar a menos que su hogar sea la boca de un tiburón. [...] Nadie elige el arrastre de las vías del tren, los camiones de ganado, la tórrida insolación, las pistolas, la muerte [...] Nadie se sube a una patera a menos que el agua sea más segura que la tierra».
Warsan Shire, en Home

miércoles, 2 de septiembre de 2015

Corre, Corre Rompesuelas!!!!! /Jota.E/

Este artículo fue escrito originalmente en 2012, en una época en la que el debate sobre el Torneo del Toro de la Vega en Tordesillas desataba una enorme tensión social y política. Lo rescatamos hoy en 2026 porque, aunque las formas cambian, el poso de crueldad y la coartada 'etnológica' de algunos siguen intentando justificar lo injustificable.


Rompesuelas es un morlaco impresionante de 640 kilos, desde que nació a estado cuidado por el mayoral, a trotado por la dehesa, ha comido, y a sido muy feliz… pero este año no le va a salvar ni su belleza, ni su tamaño, ni su color, ni su planta, ni nada, como decimos en mi pueblo “no le ampara ni la Caridad”…ese año a tenido la “fortuna” de ser elegido Toro de la Vega, y  como tal el próximo 15 de septiembre, será alanceado en Tordesillas (Valladolid) hasta su muerte…

Esta polémica “fiesta” taurina, muy popular entre sus asistentes, nos dicen que es de origen medieval, igual que la inquisición, la quema de “brujas”, el cinturón de Castidad, los toros enmaromados, el Sokamuturra, y tantos otros “festejos” de este periodo…
El “festejo”, consiste en soltar al inocente animal por las calles del pueblo “Tordesillas”, para que posteriormente, los “aficionados”(léase,bárbaros,salvajes,brutales,sanguinarios, etc.) conduzcan al animal a campo abierto…
Allí será perseguido por lanceros a pie o a caballo y si por un milagro, lograse rebasar los límites del torneo (cosa que ya se encargan los aficionados estos,que no ocurra) en ese caso los lanceros no pueden abatirlo, y sería indultado…

He estado indagando y que se sepa, solamente dos toros han logrado ser indultados, “Bonito”, en 1993 y “Presumido” en 1995… aunque de poco les sirvió, a los pobres, el primero murió después como consecuencia de las heridas, que había sufrido y al segundo lo mató un Guardia Civil, cuando intentaba conducirlo de vuelta a los corrales, cosa que el toro seguramente no estaría dispuesto.

El Torneo del Toro de la Vega, que habitualmente reúne a unas 50.000 personas en Tordesillas, fue declarado fiesta de interés turístico en España en 1980 y espectáculo taurino tradicional en 1999, aunque en estos últimos años ha suscitado, numerosas  críticas nacionales e internacionales de organismos que subrayan la crueldad, humillación, tortura, e indefensión, del animal.

Entre los más críticos, está el partido animalista PACMA, que todos los años organiza manifestaciones, y diversas expresiones, donde miles de personas, exigen la prohibición del torneo y critican al edil de Tordesillas ( PSOE) y a la Junta de Castilla y León ( PP). En opinión de los manifestantes, los dos partidos han hecho todo lo posible por “persistir” en esta “tradición”…

Y así año tras año, nos encontramos con un “festejo”, donde el divertimento de unos, supone el dolor, miedo, angustia, humillación, hasta la muerte, de un ser vivo inocente, y en mi reflexión, pienso que quienes intentan por todos los medios defender esta terrible “manifestación de horror, sudor y sangre” lo hacen simplemente por un sentimiento primitivo aún arraigado en nuestro cerebro, un sentimiento de euforia ante la visión de la sangre, ante el olor del miedo, ante el poder de tener una lanza en la mano con la que masacrar a un ser inocente…

Y lo que te lleva a pensar que la mitad del mundo, no es normal, son la centena de profesores, y catedráticos universitarios, que exaltan el valor social, histórico y etnológico de esta justa… “defendiendo”  el derecho a la existencia de este festejo, tanto en su variante de tauromaquia popular como en su vertiente más comercial, siempre que se preserve “la integridad y las características consustanciales al auténtico toro de lidia, que es el verdadero fundamento de esta fiesta”…

Otros de quienes apoyan este tornero, son los propios “participantes”, por que dicen que sin el no habría festejos, y se apoyan en la tradición de la fiesta “ancestral”…Asegurando, además, que el Toro de la Vega supone un combate a cuerpo limpio en igualdad de condiciones, porque los lanceros, dicen sólo se defienden con una lanza y el toro tiene “ sus defensas naturales”… que manda narices, les metía yo a todos estos con el toro, y una lanza, una sola, a ver como se las apañaban… los hijos de su gran madre…

A si, que encima te hacen de pensar, que si protestas, estás haciendo perder el “ Valor Etnológico” de este “festejo”… viva la etnia que destroza la belleza de la naturaleza, que acabamos con un animal bello en una fiesta sangrienta y mortal. Y con el mismo valor    “etnológico”  podremos organizar carreras de delfines sobre el asfalto, por que aunque los animalitos surcan los mares, donde va a parar en verlos dejarse la piel, en divertirnos con su patoso proceder fuera del agua… y si amputamos el ala a un águila , nos deleitaremos con intentar remontar el vuelo, y seguidamente verle estrellarse contra el suelo, intentamos defender aquello en que en la edad adulta nos deja sentirnos como un niño travieso o un adolescente gamberro… y no somos capaces de deshacernos de esa parte “medieval que aún conservamos, aun llevando un teléfono de bolsillo, claramente mucho más inteligente que nosotros mismos.
Cada 15 de septiembre, me rechinan las neuronas, cuando sesudos antropólogos, y demás cantamañanas, que han estudiado algo terminado en “ologo”, intentan justificar esta barbarie, y celebran congresos “para exaltar el valor social, histórico y etnológico de esta justa” (tan in-justa)…unirse para extasiarse,  deleitarse en el sufrimiento de un ser vivo, no lo hace más honorable, por muy distinguidos y sabios que sean los ponentes…


«La matanza de los animales, realizada con la indiferencia de un teatrito municipal o la solemnidad de un suplicio, me ha hecho huir de tantas arenas; no he podido aprobar nunca que se abrevie la vida de una criatura para añadir un rato de vanidad o de brutalidad a la frágil existencia humana».
Marguerite Yourcenar, en Memoria de Adriano

lunes, 6 de julio de 2015

Frente a la prima de riesgo y los jeques: el regreso a la sensatez del agua fresca de un botijo /Jota.E/

  • Archivo del Blog (2015–2026):  Retomamos este texto escrito durante la crisis del euro en 2015. Lo reeditamos hoy en 2026 porque la metáfora del botijo y nuestra sumisión al poder sigue siendo una bofetada de realidad necesaria.

  • Hace casi tres años que tengo abandonado este blog. A decir verdad, no debí dejarlo nunca, porque me gusta escribir y porque creo que sé expresarme en este medio... pero la vida y las circunstancias me hicieron creer lo contrario.
    Hoy, 6 de julio de 2015, tras despertar con un calor infernal y con las noticias de Europa sobre el Oxi de Grecia, el anuncio de la dimisión del ministro de finanzas Yanis Varoufakis, la subida de la prima de riesgo, la bajada de las bolsas y la fuga en masa de capital extranjero y nacional... tras todo esto, solo me he acordado del humilde botijo. 
    Yo nací hace medio siglo en un pueblo de la Mancha de cuyo nombre no quiero olvidarme. Nací en una humilde familia de trabajadores y no he tenido en la vida grandes lujos ni grandes ambiciones, nada más que mi gente estuviese sana y pudiese salir adelante. Ahora eso lo veo cada vez peor. Siempre he presumido de ser una persona humilde, trabajadora, que se conforma con poco, solidaria... Hoy quisiera ser millonaria, rica, poderosa; quisiera ser una diosa que curase todos los males de la tierra. Pero soy, nada más, como un botijo. Hecho de barro, que guarda el agua fresca en verano, que no necesita enchufarse a ninguna corriente eléctrica ni requiere ser llevado a una planta de reciclaje cuando se rompe.
    Somos barro. Somos el botijo. La vida nos da constantemente la oportunidad para que aprendamos a ser humildes, pero nosotros, los humanos, queremos más: queremos el universo, la buena vida, queremos que nos den mucho sin corresponder. Nos han enseñado un mundo detrás del espejo, como el de Alicia, pero no es real. Nosotros, los humanos de aquí abajo, no tenemos derecho a relacionarnos con los grandes políticos, con los jugadores de fútbol, con los jeques o con los artistas. Somos tan absurdos que los ponemos donde están: compramos sus canciones, vamos a sus partidos, llevamos las marcas que nos imponen, gastamos su tecnología, pagamos sus sueldos y, además, soportamos sus corrupciones. Alabamos sus decisiones y tomamos partido por unos o por otros, cuando en el fondo todos son lo mismo y su única meta es el PODER.
    Hoy precisamente, con la ola de calor que estamos aguantando, me acuerdo de mi infancia, de mis abuelos trabajadores del campo, de mis padres, de los chapuzones en el barreño en el patio de mi casa, de las meriendas de pan con tomate y del agua fresca del botijo. Algo dentro de mí quiere volver a aquella vida. Tal vez entonces podamos tomar decisiones más acertadas y no tropezar tantas veces con la misma piedra.
    Si alguien sigue aquí, gracias por esperarme.

    «El cántaro tiene una virtud que no tiene el vaso de cristal: que el agua que contiene se parece a la tierra».
    Miguel de Unamuno, escritor y filósofo español.

    ¿Presunto monstruo o vecino ejemplar? La peligrosa hipocresía frente al asesinato machista /Jota.E/

      Nota de archivo histórico (2015–2026): Este artículo fue escrito en el verano de 2015, en una época en la que los telediarios aún medían ...