Nota de Archivo Histórico (2011)
Este artículo fue publicado originalmente en 2011. Se presenta en su versión editada, conservando un brillante ejercicio de documentación histórica: el contraste entre la crisis socioeconómica de los inicios de la década de 2011 y una radiografía de los titulares de la prensa española de mayo de 1933. Una reflexión de fondo sobre el eterno retorno de los conflictos humanos y la inmutabilidad de las crisis.
Estamos viviendo unos tiempos extraños. Por una parte, las nuevas tecnologías nos llevan a imaginar un mundo distinto, la ciencia avanza hasta alcanzar límites que rayan con la creación y existen algunas fortunas que son tan grandes que los “curritos” de a pie no nos las podemos ni siquiera imaginar. Por otro lado, el hambre, la guerra, la miseria y la pobreza se siguen apoderando de medio mundo sin que el otro medio haga ni siquiera el intento de pararlo.Luego está la naturaleza, que se rebela constantemente contra el ser humano, siendo los más pobres y desfavorecidos los que se llevan la peor parte. En los últimos tiempos ha habido terremotos, maremotos, volcanes, huracanes, lluvias torrenciales, etc. Dicen que se acaba el mundo, que se acerca el fin de una era... pero ¿de verdad creemos que ahora estamos viviendo tiempos especiales? La política corrupta, los asesinos por las calles o las bombas de protesta, ¿son cosas exclusivas de este año 2011?Podemos imaginar los titulares de los periódicos, por ejemplo, de 1933, antes de la Guerra Civil, cuando estaba la tan aclamada por algunos Segunda República española. ¿Habría entonces menos conflictos, menos paro o menos criminalidad en las calles? ¿Eran mejor aquellos tiempos que los actuales o simplemente eran distintos pero con los mismos principios?Echemos un vistazo a los titulares del periódico La Voz, del miércoles 3 de mayo de 1933 (escogido al azar):
- Conflictos sociales: En Barcelona, la situación en el puerto: coacción contra unos trabajadores.
- Málaga: Agresión contra la Guardia Civil.
- Sevilla: Detenidos cuando intentaban asaltar un tren.
- Zaragoza: Un matrimonio despeñado a consecuencia de una tormenta.
- Málaga: Una mujer se suicida arrojándose a una alberca.
- Cáceres: Atentado contra el alcalde, siendo alcanzado por un guardia municipal.
- Barcelona: Choque entre un tranvía y un autobús.
- Oviedo: La guardia urbana dispara contra unos muchachos, matando a uno y quedando herido el otro.
- Castellón: Unos desconocidos intentan quemar una iglesia.
- Valencia: Gravemente herido en una riña.
- Orense: Una mujer hiere gravísimamente a su esposo de dos tiros.
- Burgos: Grandes discordias entre los agrarios y los republicanos.
- Sevilla: Hace explosión una bomba en el domicilio del Sr. Ibarra (expresidente de la Junta de Obras del Puerto).
- Zalamea de la Serena (Badajoz): Un automóvil se estrella contra un muro.
- Sanlúcar de Barrameda: Un marinero ahogado y otro desaparecido.
- Madrid: Robos, atracos y desapariciones de infantes y de jovencitas.
En el resto de Europa eran unos años demasiado difíciles: conflictos en Alemania, Francia e Inglaterra. Crisis en Estados Unidos, en Argentina y demás países hispanoamericanos.No se ha cambiado gran cosa en ochenta años,
¿verdad? Ahora, después de leer esto, echamos un vistazo a un periódico de hoy y los conflictos son tan parecidos que da la sensación de no haber avanzado nada. Solo hay una noticia en ese 3 de mayo que me llama la atención y que, claramente, da a entender un "avance" social: «En Francia, reparto gratuito de cerillas a los fumadores». En la actualidad, en cambio, al que le pillen fumando donde no debe le reparten "gratuitamente" una buena multa.El bucle en el tiempo existe y todo sigue igual. Ya lo dijo José cuando soñaba en Egipto con los siete años de vacas flacas y los siete de vacas gordas. Lo malo es que las vacas flacas siempre les tocan a los mismos. Tenemos que tener en cuenta que el destino es una creación humana para acomodar sus acciones en lo incierto y no en lo verdadero.
«Todo lo que es recto miente —murmuró el enano con desdén—; toda verdad es curva, el tiempo mismo es un círculo»
— Friedrich Nietzsche (Así habló Zaratustra)
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