miércoles, 9 de febrero de 2011

Traiciones de alta esfera: maltrato psicológico, prostitución legal y la viga en el ojo político. Jota Esquivias 2011

Nota de Archivo Histórico (Febrero 2011)
Este artículo fue publicado originalmente a principios de 2011. Se presenta en su versión editada, conservando un alegato pionero y demoledor contra la violencia machista y la explotación de las mujeres. El texto parte de una cita de 1910 del pensador August Bebel para denunciar la persistencia del patriarcado, entrelazando la cruda realidad de los malos tratos con el debate político de aquel mes: el debate sobre la Ley de Partidos ante las nuevas marcas de la izquierda abertzale y la profunda hipocresía moral de las instituciones del Estado.

Estaba yo ayer en una de mis aficiones —tengo varias—; pues, como decía, en una de ellas: leer noticias de periódicos y revistas de otras épocas. Me topé con una frase que venía tras un artículo titulado ”Páginas Feministas” —muy propio, todo hay que decirlo—. El caso es que la frase de August Bebel dice así:
«La mujer es hoy, ante todo, para el hombre, un objeto de goce: subordinada desde el punto de vista económico, tiene que considerar el matrimonio como un seguro sobre la vida, y al depender del hombre, viene a ser una prenda de su propiedad».
Fechado en la revista Vida Socialista el 30 de enero de 1910. Cien años. Cien años en los que la mujer sigue siendo “el objeto de goce”; en los que, cuando ese “goce” no se satisface, el hombre puede asesinar impunemente al “objeto de su deseo” porque la ley nunca será tan dura con el agresor como lo es con la víctima. Diariamente hay víctimas de malos tratos de los que, políticamente correcto, es decir “víctimas de género”, pero ese género, lamentablemente, casi siempre es el femenino. Setenta y una mujeres perdieron la vida en 2010 a manos de sus parejas o exparejas, sin contar el número de desaparecidas o violadas.
El hombre sigue creyéndose con derecho a tener en propiedad la vida de otra persona; de nada vale la ley, la democracia ni el teléfono para las víctimas. Las leyes tienen que cambiar, así como la educación ciudadana, comenzando por las familias.
En estos días se habla mucho del nuevo partido de Batasuna; algunos se preocupan porque los miembros denominados “blancos” no son tales, y piensan como terroristas. ¿Cuántos de nuestros concejales, alcaldes y demás gobernantes son maltratadores? ¿Pensamos alguna vez en ello? ¿Quizás el estigma solo lo llevan los que son de Batasuna? ¿Todo el que se presenta a unas elecciones es tan “blanco” como nos hace creer? ¿O, por el contrario, tiene afición a muchas cosas despreciables, entre ellas, maltratar física o psíquicamente a su compañera?
Vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el nuestro. Muchas de esas mujeres siguen estando “subordinadas” a un marido con cierto poder para hacer y deshacer; muchas son traicionadas y, como consecuencia de ello, “contagiadas” de enfermedades que sus parejas contrajeron en otra parte. ¿Eso acaso no es otra forma de maltrato? ¿El que una mujer tenga que sufrir una enfermedad de transmisión sexual simplemente porque su pareja se fue de juerga?
Quizás se tendría que tener la misma lupa y el mismo miramiento judicial con todos los que se presentan en una lista electoral; utilizar los mismos recursos para todos y no solo para unos cuantos que supuestamente dejaron las armas por la palabra (que, al fin y al cabo, es lo que venimos pidiendo todo el mundo). Que jueces y gobernantes prediquen con el ejemplo y no tengan en sus filas a ninguna persona que en sus “ratos libres” se dedique a ir a casas de “dudosa reputación”. Porque de esos, y me consta, está lleno el sistema político estatal. Esto seguramente no viene en el documento de la Ley de Partidos: ser un “putero” no le debe de importar a jueces y magistrados, porque muchos de ellos están en el mismo saco.
Dejémonos de demagogias baratas, de sistemas corruptos y de estupideces palabreriles; centrémonos en los hechos. Y estos son que cada día es mayor el número de mujeres “subordinadas”, ya sea por matrimonio o por obligación; que cada día aumenta el número de víctimas por maltrato, pero no olvidemos que hay un número aún mayor que lo sufre psicológicamente, y que este último es más propio de las altas esferas que del “vulgo”.
Que la Ley de Partidos no permita en sus filas a ciertos personajes que, pillados in fraganti ( en muchas ocasiones, alardean de su poder sobre jovencitas esclavizadas que trabajan para pagarse su exigua manutención. Que se mire con lupa minuciosa a todos y cada uno de los miembros de partidos que se presentan para representar al pueblo. A estas mujeres nadie las representa: ni a las víctimas, ni a las que se quedan en casa a la espera de sus maridos, ni a las que son obligadas a “trabajar”, esclavizadas tan solo porque a muchos hombres se les olvidó la dignidad.

2 comentarios:

  1. Todavía nos queda un largo camino.
    Besos

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  2. es mejor que este artículo síga sin comentarios.

    ¿De verdad crees a las hembristas según las cuales el hombre debe sufrir por ser de la condición que es, y deberia ser meramente usado en la reproduccion (si acaso) y descartado, más tarde, por robots...?

    Enferm@s del sistema everywhere.

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