miércoles, 12 de agosto de 2026

Cortar por lo sano: Cuando el problema de España es su clase política. Jota Esquivias 2026

 Archivo histórico (Escrito en 2012 / Revisitado en 2026): Publico este análisis tal y como nació hace años. Es alarmante comprobar cómo, a pesar del paso del tiempo y de todo lo que supuestamente hemos aprendido, cada diagnóstico sobre el gasto público, los recortes y la falta de responsabilidad política sigue estando hoy de absoluta y rabiosa actualidad


Decía Marie Curie que la vida no es fácil para ninguno de nosotros, ¿pero qué hay con eso? Tenemos que tener perseverancia y, sobre todo, confianza en nosotros mismos.

A estas alturas, tal vez quede alguien en España que aún piensa que esta situación no va con él, que no le afecta en modo alguno o que tiene sus ahorros seguros. Pero, cuando se dé cuenta de la verdadera realidad, quizá sea demasiado tarde…

En España, durante unos cuantos años llamados “de bonanza”, gastamos sin control alguno; muchos incluso lo que no tenían. Nos olvidamos de esa lección que viene en el libro más leído del mundo (aunque son pocos los que lo interpretan debidamente): la Biblia. En ella se habla de los siete años de vacas gordas y los siete de vacas flacas. Efectivamente, el Partido Popular ganó la cuarta presidencia de la democracia el 5 de mayo de 1996 y dejó el poder el 17 de abril de 2004.

Durante su primer año de gobierno, el PP evaluó la situación, aplicó medidas que gustaron o no, y llevó a España a la cabeza de Europa. Fueron siete años de vacas gordísimas donde el dinero comenzó a llenar los bolsillos de muchos españoles. Fatalmente, el 14 de marzo de 2004, el destino o la parca fiera quiso que los votantes pusiesen su confianza en un gobierno socialista que llegó al poder con unas arcas repletas. Al año siguiente comenzaron los siete años de vacas flacas que arrastramos hasta la fecha.

Podríamos pensar que, siguiendo esta tendencia, a partir de 2012 se volvería a los graneros llenos, bajaría el paro y todo sería igual. Pero ahora todo ha cambiado. España debe bajar su déficit en 9,4 puntos porcentuales en los próximos diez años; una de las reducciones más drásticas del mundo. Eso, en cristiano, significa recortes hasta en las patillas: Sanidad, Educación, Pensiones... Ya no tenemos la fuerza que antaño nos llevó a ser el terror de Europa cuando nuestros tercios cruzaban fronteras, ni somos capaces de salir adelante si alguien no nos lleva de la mano. Aunque, en estos últimos años, le dimos la mano precisamente al que nos arrastró hasta la orilla del precipicio.

La cuestión es clara: hay que reducir la deuda y, como se dice vulgarmente, coger al toro por los cuernos.

Debemos trabajar todos juntos para salir de esta y no esperar a que nos echen una soga que, tal vez, termine en el cuello. De las arcas públicas, que se llenan con los impuestos de todos, hay que eliminar las pensiones vitalicias de diputados, senadores y demás congéneres de la patria. Si estás cuatro años en un puesto, no se te tiene que recompensar para el resto de tu vida. Es urgente revisar los sueldos de alcaldes y concejales, cambiar la ley para que haya cárcel real para los que roban, obligar a los políticos corruptos a devolver lo sisado más intereses, e inhabilitarlos de por vida para ocupar cargos públicos.

Hay que eliminar los coches oficiales. De hecho, en Castilla-La Mancha se ha anunciado una subasta de vehículos de alta gama que el señor Barreda y sus socios ostentaban. He leído que tenemos más coches oficiales que Estados Unidos (claro que ellos tienen el Air Force One). Es lo que nos faltaba, porque aeropuertos sin aviones sí tenemos, y autopistas de peaje que no utiliza nadie, también. Pero no quiero desviarme del tema.

Hay que anular todas las tarjetas Visa oro, platino y diamantes: que cada uno se pague el café de su bolsillo. Debemos poner en la calle —aunque aumente el paro— a todos los "cargos de confianza", empleados "enchufados" y los que obtuvieron su puesto a dedo, saltándose bolsas de empleo y oposiciones. Con el dinero de los que sobran habría suficiente para regular el sueldo de los funcionarios que sí trabajan. También hay que meter la tijera a los liberados sindicales: solo en Castilla-La Mancha hay más de 700. Basta ya de chupar de una vaca que se está secando.

Con todo esto, y rebajando las partidas de los Presupuestos Generales del Estado destinadas a transferencias a sindicatos, partidos políticos y fundaciones de oscuros términos, se ahorrarían más de 45.000 millones de euros. No haría falta tocar las pensiones ni recortar 6.000 millones en inversión pública. Ese dinero se podría invertir en la pequeña y mediana empresa, que es el verdadero motor de este país.

El problema principal de España es su clase política: corruptos y mafiosos en potencia. Hay que limitar su número, regular sus actuaciones, exigirles responsabilidades y reclamarles por ley los compromisos que adquieren en campaña.

Ahora todos abogan por el "cambio", curiosamente lo mismo que se defendía en la campaña de 1982, aunque esta vez sea el PP quien pide el cambio y no el PSOE, que fue el padre de la idea. Esperemos que el próximo 21 de noviembre comencemos, de verdad, a trabajar para salir de esta.

Adiós a ETA, la pistola de oro de Gadafi y un milagro en París Jota Esquivias 2026

 Recupero de mis borradores de 2011 un artículo que escribí al calor de un día verdaderamente histórico: el 20 de octubre de 2011. En menos de veinticuatro horas coincidieron el fin de la pesadilla de ETA, el linchamiento de Gadafi en Libia y un nacimiento presidencial en Francia. Una séptima "Cápsula del tiempo" que retrata la montaña rusa de la condición humana y política. Y bueno, ya que hablábamos de elecciones en aquel octubre, insisto: a ver si hay suerte y este próximo noviembre también nos adelantan las urnas, que buena falta nos hace...



Hoy, 20 de octubre de 2011, ha sido un gran día para los demócratas y para España en general: la banda terrorista ETA ha decidido el cese definitivo de su actividad armada. Esperemos que esta sea la decisiva y que, después de las elecciones, cuando los resultados no sean favorables a los “negocios” o “asuntos” que se traigan los unos y los otros entre manos, la cosa no vuelva a las andadas.
El cese del terrorismo de esta banda me recuerda al cuento del pastor y el lobo: hemos sido engañados tantas veces que lo más normal sería que fuésemos un poco más prudentes. Pero pedir prudencia a los españoles es más inútil que un supositorio color de rosa, la verdad. Enseguida ha corrido la pólvora por los informativos y, cómo no, le han puesto el micrófono a todo aquel que se supone que tenía algo que decir.
Ni que decir tiene que los unos y los otros han dado sus argumentos arrimando el ascua a su sardina, eso sí, sin perder las formas ni un ápice. Quizás únicamente al candidato del Partido Socialista a la presidencia del gobierno y exministro del Interior (Alfredo Pérez Rubalcaba) casi se le salta una ligerísima lagrimilla, pero todo ha sido un visto y no visto. Todos tan contentos, todos tan felices, todos contra el fuego... (Esa es otra canción, pero que nos debería preocupar más en estos momentos).
Al instante, periodistas, columnistas, artistas y taxistas se han puesto a darnos su “versión” de los hechos: que si ETA ya no tiene dinero ni quien la avale (normal, la crisis afecta a todos y no me imagino yo a unos encapuchados entrando en un banco a pedir un crédito); que si no tienen miembros (en este caso tampoco tendrán “miembras”, que son una panda de machistas cuando hablan de estos temas que da pavor). Arrepentimiento, empatía, engañifa... son algunos de los adjetivos que se barajan en los gabinetes de crisis. Ahora toca reescribir discursos políticos y esperar que estas personas sepan, de una vez por todas, luchar por sus derechos por el camino correcto: las urnas. El pueblo soberano es quien decide; claro que el pueblo se equivoca mucho, pero que mucho, y luego pasa lo que pasa. Pero esa es otra historia que no viene al caso. Agur, ETA, y por favor, que ahora sí sea de verdad.


La otra cara de la moneda ha sido el asesinato de Gadafi. Todos se refieren a su muerte, pero en realidad ha sido asesinado impunemente por aquellos que proclaman la libertad, la justicia y la democracia. Asesinar a una persona en nombre de esas tres maravillosas palabras no es de recibo, ni mucho menos. Esta persona tenía derecho a un juicio justo; tenía derecho a algo que él nunca concedió a los demás. ¿Pero es justo tomarse la justicia por mano propia? ¿Es justo que lo maten y encima se queden con su pistola de oro? ¿Habrá sido tan solo por el botín? ¿Es consciente el mundo de lo que acaba de pasar? Algunos aplaudirán tal hecho; yo no puedo menos que recriminarlo, pues hasta donde mis ideales llegan, ninguna persona tiene derecho sobre la vida o la muerte de otra. Este personaje debía pagar con pena de cárcel por el resto de su vida por cada una de las fechorías cometidas en nombre de su enorme ego. Ahora vendrán días de pasear el cadáver, de revueltas, de matanzas, de supuestos altos el fuego... mil y una historias hasta que el pueblo libio —valiente, pero con un yacimiento bajo sus pies demasiado goloso para Occidente— decida volver a confiar en otro “coronel” y les vuelva a pasar lo mismo. Solo pido que si los políticos internacionales tienen que ir a echar una mano en la reconstrucción, por favor no manden a Zapatero. Que él se quede en León admirando las nubes y deje a los libios bregar con sus problemas, que mandarlo allí sería peor que desatar las diez plagas del desierto.
Foto Francisco Jiménez Frutos

Pero no todo son malas noticias. Hoy también ha visto la luz la hijita de Carla Bruni y el presidente Sarkozy. La pequeña ha nacido sin ningún problema, aunque la noticia de su nacimiento se ha visto enturbiada por los otros temas sociales que a los mayores les parecen más importantes. No han comprendido que un nacimiento representa el principio de todo: es el milagro del presente y la esperanza del futuro. Bienvenida al mundo, pequeña; ahora te toca crecer, desarrollarte, estudiar y convertirte en un excelente ser humano. Felicidades a los padres.

¿Peor no nos irá, verdad?: El día que Zapatero anunció el 20N Jota Esquivias .2026

 Rescato de mis borradores este artículo escrito a finales de julio de 2011, justo después de que se anunciara el adelanto de las elecciones generales para el 20 de noviembre (el famoso 20N). En medio de la crisis, las protestas y la incertidumbre, reflexionaba sobre nuestra madurez democrática. Releer hoy, quince años después, mi pregunta de entonces ("¿peor no nos irá, verdad?") resulta un ejercicio de ironía fascinante. Y oye, a ver si poniéndolo aquí arriba tenemos un poco de suerte y este próximo noviembre de 2026 también nos adelantan las elecciones a nosotros, que falta nos hace...

Génesis 41

Parece ser que, al final, nuestro presidente se ha rendido a la evidencia y va a adelantar las elecciones. No tanto porque sepa que ha estado “metiendo la pata” en cada una de sus decisiones —algunas arbitrarias, otras locas, unas cuantas acertadas pero tarde o mal planteadas—; en definitiva, nuestro actual presidente pasará a la historia como el peor de la democracia española (al menos hasta la fecha). Pero claro, como nuestra democracia es joven e inexperta, no sabemos lo que nos deparará el destino del 20 de noviembre en adelante. Aunque supongo que peor no nos irá, ¿verdad?
Cuando un país está tocando fondo solo le queda tirar para adelante. A pesar del paro, de la crispación social, del aumento de la deuda y de todo esto que nos acomete día a día en los telediarios, España siempre ha sido un país “echado pa'lante”. Desde tiempos de Alonso Quijano la cosa pinta mal para los “españolitos de a pie”, que nunca notaron en sus vidas ni en sus pucheros si España llegó a ser un gran imperio o si fue uno de los países llamados “ricos” en la actualidad.
Todo ello pasó y los mercados financieros se fueron al garete; pero las gallinas han seguido poniendo huevos y las vacas dando leche, sin importarles más descenso o aumento que el de las temperaturas. Para eso los animalitos son más listos que las personas (ya sabemos todos lo tontos que somos, que nos llegamos a creer los seres supremos de la creación y así nos va). En cambio, cada día vemos con estupor que a muchas personas les está faltando lo más básico: el pan y la leche con que alimentarse y alimentar a sus hijos. Eso sí, algunos no tienen para comer o no pueden hacer frente a las hipotecas, pero exhiben en sus salones unos televisores de plasma de tropecientas mil pulgadas, con sonido envolvente y no sé cuántas cosas más que quitan el hipo y el "sentío".
Esto me da por pensar que no es que los españolitos estemos mal, es que cuando estamos bien somos un poco, digamos, “manirrotos”. En tiempos de bonanza despilfarramos como nadie, por si acaso se acaba el mundo; en tiempos de crisis lloramos cual plañideras, salimos a la calle a protestar y demostramos día a día nuestra falta de cordura y nuestro desinterés por todo lo que acontece a nuestro alrededor. Eso sí, siempre que no nos toque de lado, pues entonces la fibra sensible se nos pone a flor de piel y armamos manifestaciones bajo lemas pegadizos.
¿No vemos en estos actos y en sus palabras una flagrante paradoja? Si insultamos a un miembro de nuestra comunidad —que además es un agente de la Policía Nacional que vela por nuestros intereses y al que se le paga para ello—, ¿eso es una democracia real o imaginaria? Si se rompe, se mancha, se vocifera, se estorba y, lo que es peor, se coarta la libertad de otras personas cuando “ejercemos” la nuestra a voz en grito, ¿eso es una democracia real?
Decía Gandhi que la democracia habría sido un gran invento. Y qué razón tenía: habría sido, si la humanidad estuviese preparada para ella. Pero no es así; la humanidad en general y los españoles en particular no estamos preparados, y aún falta mucho para que lo estemos. Mientras se siga rompiendo el mobiliario urbano, mientras se siga atacando a la policía, mientras se siga ignorando la verdadera situación del país y, lo que es más, mientras nos sigamos creyendo cual borregos todas las necedades que dicen los políticos en sus mítines, aplaudiendo cual monitos con platillos, la democracia nunca será real y los problemas siempre estarán ahí.
Ya lo soñó José en Egipto: siete años de vacas gordas seguidos de siete años de vacas flacas. Es el ciclo de la vida misma y, a pesar de los años, seguimos sin aprender a llenar nuestro granero.


Del ruego al silencio: La negación de Dios en la poesía de 1910 S. Graña Bover


 Continuando con el rescate de mi archivo de poemas de principios del siglo XX, comparto hoy este soneto de S. Graña Bover publicado el 6 de febrero de 1910 en la revista "Vida Socialista". Es una obra de un ateísmo existencialista y un librepensamiento sobrecogedores para la época, que desafía el silencio divino ante las quejas del ser humano. Una lectura valiente que recupero intacta en este 2026.

 

Foto Victor Camacho, Ciudad de México 24 de mayo de 2025

¿Dios?

¡Oh, Dios de los mortales, rey del mundo
con quien la ubicuidad forma pareja!
¿Por qué la del mortal tan justa queja
desoyes y no entiendes, Dios profundo?
¿Será, quizás, porque meditabundo
proclama que no existes y te deja?
¿Será, quizás, que la maldad no ceja
y el hombre se dirige á ti iracundo?
Señale ya tu diestra; presto humilla
á aquel que razonando te mancilla;
despliega sobre de él, luzca tu nombre,
¡oh grande, inmune Dios, dueño del hombre!
.................................................................
Silencio augusto queda...¡Dios! ¿oiste?...
.................................................................
Cantad, decidlo, humanos: Dios no existe.
S. Graña Bover
(Publicado en la revista "Vida Socialista" el 6 de febrero de 1910).


Predicar trigo y repartir paja: La eterna hipocresía de "Fray Blas" B. Luna 1910

 Traigo hoy al blog otra pequeña joya rescatada de la prensa obrera de principios del siglo pasado. Publicado originalmente el 13 de febrero de 1910 en la revista "Vida Socialista", este poema de B. Luna utiliza la sátira y el humor picaresco para denunciar algo tan viejo como el mundo: la hipocresía moral. Lo comparto hoy en 2026 porque, al leerlo, uno se da cuenta de que la fachada cambia, pero las debilidades humanas y el cinismo siguen siendo exactamente los mismos.

                     ¡Vamos á Cuentas!

Escuchadme, fray Blas. Yo considero
que la mujer más bella y amorosa
esconde en sus mejillas nieve y rosa
la ponzoña infernal de un áspid fiero.
Yo sé que las calderas de Botero
hasta los bordes rellenó una hermosa;
que una morena, amando es peligrosa
y el mirar de una rubia es traicionero.
Todo eso está muy bien y yo lo admito
y si me apretáis vos, más admitiera
sobre lo mucho que en moral se ha escrito.
...Pero ¡Por Dios, fray Blas! Eso no quita
para que anoche, sin querer, os viera
pellizcando las nalgas á Sor Rita.
B. Luna
(Publicado en la revista "Vida Socialista" el 13 de febrero de 1910).


martes, 11 de agosto de 2026

Razón de la protesta: el soneto obrero de Martín Callobre (1906).



Para el que vive de labor honrada

y en la iniquidad de lo existente,
es vivir en el régimen presente
odiar una existencia tan menguada.
Al ver en la miseria sepultada
parte de humanidad constantemente,
y mirar su dolor indiferente
la clase rica en vicio encenegada,
¡ah!, no es extraño, no, que la protesta
contra una sociedad tan corrompida
germine con furor en los de abajo,
y que sueñen en otra mejor que esta,
do sea la injusticia suprimida
y comunes el goce y el trabajo.
A. Martín Callobre
Publicado en La Revista Socialista el 16 de agosto de 1906.

miércoles, 7 de marzo de 2018

El Mundo de las Mujeres…


Nota de Archivo: Este artículo fue escrito originalmente el 8 de marzo de 2018 marcando el cierre de una etapa en este blog. Con motivo del regreso a la actividad de este espacio, el texto ha sido revisado y editado en 2026 para actualizar su formato, manteniendo intacta la vivencia personal, la crítica social y el mensaje hacia las nuevas generaciones con el que fue concebido.

El mundo de las mujeres
Esta frase del título puede tener distintos significados. Uno de ellos es que el mundo puede ser conquistado por las mujeres y hacerlo propio; otro, que las mujeres tenemos nuestro propio mundo aparte del de los hombres; y el tercero es el título de un libro escrito por Alain Touraine.
Hasta hace pocos años en España (y desgraciadamente en muchos países aún pasa), efectivamente había un “mundo” exclusivamente para mujeres. Un mundo heredado de nuestras madres, abuelas y tatarabuelas; un mundo en el que los hombres no tenían cabida porque, si no, les tacharían de “mariquitas”. Una mujer, por el contrario, si tenía la osadía de jugar, trabajar o divertirse igual que un hombre, se tildaba de “marimacho”.
Creo haber escrito ya en alguna ocasión sobre una canción que se cantaba en mi niñez y juventud, escrita por Emilio Aragón, al que todos tenemos un respeto y un aprecio especial, pero que con esta canción en particular a mí me tocaba un poco la moral:
“Lunes antes de almorzar, una niña fue a jugar, pero no pudo jugar porque tenía que lavar… así lavaba, así así, así lavaba que yo la vi…”
Efectivamente, no solo no podía jugar, sino que no podía hacer otra cosa. Porque el lunes se lavaba, el martes se planchaba, el miércoles se limpiaba la casa, el jueves se horneaba el pan, el viernes se repasaba la ropa, el sábado se iba al mercado y el domingo se asistía a misa…
Y eso es lo que nos enseñaron nuestras madres a muchas mujeres de nuestra generación: hacer de todas las tareas de la casa, de “nuestras labores”, una profesión. Además, como hacía falta dinero en casa, mi madre asimismo iba a “asistir” en alguna casa (esto es, hacer las mismas tareas pero con un pequeño estipendio, sin contrato, ni seguro, ni derechos). Otras veces iba a los huertos a recoger verdura con el mismo sistema: trabajar mucho y cobrar poco. Así crecimos muchas, con el estigma de ser mujer, de no valer para otra cosa que para fregar, limpiar, cocinar y tener hijos…
Muchas de las amigas que conozco no se podrían creer la manía y las lágrimas que me costó a mí coser, hacer crochet, cocinar y muchas de las cosas que ahora amo realizar. Me costaban lágrimas porque era injusto y retorcido. Mientras mis primos, amigos y vecinos se divertían jugando, yo tenía que fregar los cacharros, hacer las camas, barrer el patio, dar de comer a las gallinas, pelar patatas, poner el agua a calentar en la chimenea, blanquear la ropa, tenderla... Y cuando tenía un momento para mí y me ponía a leer, mi madre llegaba, me daba un pescozón, me quitaba lo que estaba leyendo y me ponía a hacer incrustación y bainicas en unas almohadas (que odié tanto que, cuando me casé, las destrocé y las hice trapos para limpiar los cristales). Nunca podía idear nada de lo que yo quería; siempre que contaba mis sueños me eran pisoteados, incluso entre mis amigas más cercanas, pues estaban en la misma situación que yo…
Y me rebelé. Sí, me rebelé pasando de hacer todo aquello que estaba predispuesto sobre mi condición de mujer. Me rebelé incluso con el sacerdote, diciéndole que Dios, en realidad, es una mujer. Cuando estuve a punto de lograr mi sueño, el sino me castigó, o me premió, o lo que fuese; el caso es que estuve en un hospital cuatro largos meses entre la vida y la muerte, y después pasé por una larga rehabilitación de la que aún no me he repuesto (ni lo haré nunca).
Al año siguiente me enamoré y me casé, y comencé a hacer mío todo lo que había aprendido a la fuerza, pero siempre con la idea de que lo hacía porque quería, nunca por obligación. He criado a tres preciosas hijas a las que he tratado de enseñar todo aquello que yo sé, todo lo que he aprendido de la vida, pero sobre todo, a que nunca las pisoteen: ni padres, ni maridos, ni amigos, ni jefes, ni nadie. Que hagan lo que necesiten o quieran en las circunstancias a las que la vida las lleve. Que si deciden, como su madre, tener un matrimonio y una vida junto a un ser amado, el trabajo que realicen sea por placer o por simple supervivencia. Que no pasa nada por no planchar las sábanas ni los trapos de cocina; que los cristales no se caen por mucho que los limpies. Que si necesitan ir de compras, salir con amigos, pasar el día en un museo, ir a la piscina o disfrutar con sus mascotas, que lo hagan. Que sean felices, que estudien lo que quieran y que viajen donde puedan. Que en el trabajo no se dejen manipular ni, por supuesto, acosar… Y, sobre todo, que nadie les tenga que decir lo que deben hacer con su vida; que se respeten a sí mismas y a los demás, y que tengan su propia identidad…
Resumen de "El mundo de las mujeres" de Alain Touraine
A la pregunta «¿Quién eres?», las mujeres de hoy responden sucesivamente: «soy una mujer», «me construyo como mujer» y «mi construcción personal tiene lugar a través de mi sexualidad».
Las mujeres —como demuestra el trabajo de campo del que proviene el análisis, y que contempla los debates más actuales— habitan un universo coherente de representaciones y de prácticas que se muestra profundamente distinto del de los hombres, porque se orienta hacia la creación de sí y a la recomposición de la sociedad. Los hombres, en cambio, conquistaron el mundo concentrando los recursos en manos de unos pocos y reduciendo a trabajadores, colonizados, mujeres y niños a exponentes de la inferioridad.
Con las mujeres, la conquista del mundo pasa a segundo plano, desvaneciéndose a favor de la construcción de sí. Por ello, no sorprende que asuman con tanta claridad y determinación el advenimiento de este universo de carácter cultural que hoy se impone ante nuestros ojos
El mundo de las mujeres recoge las reflexiones del sociólogo francés Alain Touraine sobre la construcción sociológica del sujeto femenino. Después de un exhaustivo trabajo de investigación (más de 60 entrevistas), Touraine sitúa en el centro de su análisis a las mujeres, las nuevas protagonistas del siglo XXI, y desgrana cómo, en la lucha para definirse e ubicarse en el universo masculino, las mujeres han dejado atrás los referentes de los hombres para construirse identidades propias.
Feliz 8 de marzo a todas.

¿Presunto monstruo o vecino ejemplar? La peligrosa hipocresía frente al asesinato machista /Jota.E/

  Nota de archivo histórico (2015–2026): Este artículo fue escrito en el verano de 2015, en una época en la que los telediarios aún medían ...