martes, 6 de marzo de 2012

¿Es el español una lengua machista o el reflejo de una sociedad? Jota Esquivias 2012


Archivo histórico (Escrito en marzo de 2012 / Revisitado en 2026): Rescato este artículo redactado en los primeros días de marzo de 2012, justo cuando el debate político y mediático volvía a enredarse con el lenguaje inclusivo y los desdoblamientos ministeriales. Catorce años después, la discusión sobre si las palabras tienen sexo o si el verdadero cáncer sigue estando en la trastienda de la violencia y la falta de soluciones reales mantiene intacta toda su vigencia.
A escasas 48 horas de celebrar el Día Internacional de la Mujer, los medios de comunicación nos salen con la pregunta del millón de euros: ¿es el español una lengua machista? Pues hombre (o mujer), si revisamos detenidamente algunas palabras del diccionario de la Real Academia Española, lo cierto es que las mujeres no salimos bien paradas. Sobre todo aquellas cuyo oficio es el más antiguo del mundo, y no me refiero a la política (que también). 
Mientras por ejemplo en la literatura "el zorro" es el héroe justiciero por antonomasia, "una zorra" no es solo un mamífero cánido, sino una mujer de moral dudosa: aventurera, cualquiera, callejera, perra, mujerzuela, mujer pública, mujer de la vida y un largo etcétera. Parece que el idioma tiene una generosa colección de sinónimos para esa palabra. Y encima las pobres no están legalizadas, pero esa es otra historia que comentaré otro día.
El caso es que a una ministra del antiguo gobierno socialista le dio por que teníamos que hablar un poco raro, tal que ministra-ministro, caballeros y caballeras, colegas y "colegos", etc. Un idioma que en algunos casos raya en el ridículo más espantoso y en otros causa un trabalenguas del que algunos, como el ministro Montoro, no saben por dónde salir.
Y es que si la cámara no es "cámaro" y el gobierno no es "gobierna", los ministros y ministras ya sabemos todos cuáles son mujeres y cuáles son hombres. Por consiguiente, no es el lenguaje en sí el que es machista, sino la persona que lo usa. Mientras muchas mujeres sueñan con un don Juan, los hombres pisan el fregado que doña Juana la portera acaba de pasar. Y así es la realidad: el español, como muchos idiomas, sí puede tener usos machistas en algunas expresiones, pero decir que el idioma en conjunto es machista pues va a ser que no. 
Esto nos viene ahora porque los oficios, hasta antes de ayer, eran de uso exclusivo para hombres. La versión femenina de algunos ni siquiera se concebía hasta bien entrado el siglo XX, y aún en este siglo hay algunos que son noticia por ser pocas las mujeres que los desempeñan. De esto, y no de otro tema, hablamos cuando se dice que el idioma es machista. La mujer tenía vetado ser juez o investigador, conductor, médico, político, astronauta y un largo etcétera, y nuestro idioma fue evolucionando a partir de la realidad que reflejaba. 
El propio idioma es lo suficientemente flexible como para no expresar ese machismo si uno no quiere. Y sinceramente, a una mujer médico o juez no creo yo que se le lleven los demonios porque no le digan médica o jueza. Por otra parte, un señor juez no monta en cólera cuando le dicen “Señoría”. Uno no deja de ser lo que es tanto si añadimos una "a" al final como si usamos una arroba para unificar ambos géneros.
La sociedad actual, mal que les pese a algunos retrógrados, es lo suficientemente inteligente como para saber que cuando se generaliza con palabras como alumnos, adolescentes, trabajadores o votantes, nos referimos a los dos géneros. Ambos somos la parte fundamental de la sociedad y, en conjunto, tendremos que trabajar para que esta sea más justa.
Un machismo absoluto es que desde el año 2007 hasta el 2011 hayan sido asesinadas 375 mujeres, y que en lo que llevamos de año ya sean 9 a las que la violencia machista ha arrebatado la vida. Esto, y no otra cosa, es el "lenguaje machista" que tenemos que erradicar, pues es el cáncer de nuestra sociedad mientras todo el mundo mira para otro lado (los políticos ni lo nombran, ni los sindicatos, ni las asociaciones de jóvenes estudiantes, ni los indignados de la Puerta del Sol, etc.). Cuando esta lacra esté por fin erradicada, ya nos entenderemos con las palabras y su uso.
"La violencia es el último recurso del incompetente."
(Isaac Asimov)

lunes, 2 de enero de 2012

Caroline, no vayas hacia la luz: Profecías, crisis y la eterna resaca del año nuevo. Jota Esquivias 2112

Archivo histórico (Escrito en enero de 2012 / Revisitado en 2026): Publico este artículo redactado en las primeras horas de 2012, cuando el país arrancaba el año con una subida histórica de impuestos y la sombra de la famosa profecía maya sobre el fin del mundo. Visto desde el año 2026 —habiendo superado ya aquella crisis, los vaticinios apocalípticos y otra decena de años de inestabilidad planetaria—, este texto nos recuerda que el ser humano siempre encuentra la forma de sobrevivir a sus propios túneles. Un canto a la esperanza que no pasa de moda.
Poltergeist y la pequeña Carol Anne

Acabamos de iniciar el año. Muchas personas están de fiesta, el cava se desborda en las copas, todo son besos, abrazos, buenos deseos y parabienes. Mañana, con la resaca, analizaremos un futuro que se nos presenta incierto, y pensaremos en frío en las cosas que quedaron atrás: los sueños incumplidos y las metas a las que nunca logramos llegar.
El año presente será difícil, más aún si cabe que el que nos acaba de abandonar; las noticias derrotistas ya se encargan de informarnos de la crisis, de la subida de impuestos, del aumento del paro y de un sinfín de problemas que se extienden, al parecer, porque nadie les ve el fin.
Todos se empeñan en representar tal estado como un túnel del que al final veremos la luz. Pero esto no siempre es positivo. Si no, que se lo pregunten a la película Poltergeist y su famosa frase: “¡Carol Anne, Carol Anne… ven hacia la luz!”, donde se demostraba que ir hacia aquella claridad era perderse para siempre. Pero no quiero ser derrotista cuando llevamos apenas unas horas de año recién estrenado; hay que ser positivos, nunca negativos.
Nuestro planeta está atravesando un cambio. Mejor dicho, el universo entero. Los cambios en el cosmos son constantes; esa es la realidad. La Tierra está pasando por un ciclo, una era que ya habían predicho los mayas. Pero lo más importante es no tener miedo ni creer en supercherías del tres al cuarto. Tenemos el deber de llegar al fondo de todo lo que pasa a nuestro alrededor, aunque sabemos por desgracia que —a pesar de esa cacareada “libertad de expresión”— toda la información está manipulada y censurada.
Tenemos que entender que simplemente vivimos cumpliendo un ciclo planetario, que estamos atravesando una época de mutaciones y que aún nos puede quedar una decena más de años para llegar nuevamente a la estabilización. Realmente no es el fin de los tiempos… más bien es el principio de una nueva era.
A pesar de todo, hay que depositar la confianza en un “hacedor” en el que creamos. Cada uno elegirá según su condición de creyente y según, claro, su religión. Yo lo he hecho en el mío: confío en él (o ella). Sé que tiene excelentes planes para cada uno de nosotros y no creo que entre ellos esté acabar con nuestro querido y maravilloso planeta, ni tampoco con la vida en él. No tiene sentido que, al llegar a este punto de la historia, la civilización se termine de un plumazo; yo, al menos, no quiero creerlo.
El hombre, junto con la mujer, tiene aún muchas metas por cumplir y muchos planes por hacer. Nos queda un reto importante, que es superar esta crisis, pero creo que con trabajo y tesón lo vamos a conseguir. Aunque seamos un país que, como dice Arturo Pérez-Reverte, no nos ponemos de acuerdo ni para pedir café (“a mí un cortado, un descafeinado, con leche… ¡a mí un poleo!”), ahora nos toca a nosotros arrimar el hombro.
"Porque yo sé los planes que tengo para vosotros —afirma el Señor—, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de daros un futuro y una esperanza."
(Jeremías 29:11)

miércoles, 16 de noviembre de 2011

En la Mina - Alberto Valero Martín -1910



Labores en la minas británicas a principios del siglo XIX :: www.fundacionminasdelmarquesado.es/

En la Mina

En la densa noche
Y oscura helada,
 Cuando en tibio nido préstanse los pájaros
Calor de sus alas,

Y callados duermen
En las densas ramas
De árboles gigantes sombríos, sin hojas
Y faltos de savia…

Cuando el poderoso
Dormido descansa,
En lecho de plumas, y los niños sueñan
En mullidas camas,

Y parece muerta
La ciudad callada,
Donde nada turba el glacial silencio
De las horas largas,

Y pálida luna
Con su luz fantástica,
Desde el cielo alumbra á las retorcidas
Calles ,solitarias…

Cuando todo duerme
Y en calientes cuadras
Sobre blando estiércol reposan tendidas
Las bestias cansadas;

La mina, en su fondo
De tinieblas, guarda
Millares de obreros, cuadrillas de humildes
Legiones esclavas…

Hombres demacrados,
De vista apagada,
Pechos jadeantes, y brazos rendidos
Y curvas espaldas,

Trabajando ansiosos
Como bestias mansas,
Para hacerse fuertes contra la miseria
De sus pobres casas…

Y, juntos con ellos,
Sus hijos trabajan,
¡Pobres angelitos!, que llevan anemia
Pintada en sus caras,

De ojos apagados
Y mejillas pálidas,
Y labios cloróticos, y sucias, mugrientas
Melenas rizadas;

Jóvenes chicuelas,
Con fatiga, arrastran
Grandes carretillas repletas de hierro
Que la mina guarda,

Empujando ansiosas
Su crecida carga,
Con febril esfuerzo, luciendo huesudas,
Débiles espaldas…

Y todos respiran
Con placer, con ansia,
Gases perniciosos que envenenan lentos,
Óxidos que matan…

Cuando sonriente
Llega la mañana,
La mina de hierro los escupe afuera
Y van á sus casas,

Formando en la calle
Triste caravana,
¡Y en lechos mugrientos reposan rendidas
Sus carnes esclavas…!

Otras muchedumbres
Á la mina bajan,
Llenando su fondo cálido y oscuro
De nuevas entrañas.

Hasta que la noche
Sombría y helada
Llega silenciosa, y la mina, hambrienta,
Otros hombres, traga.

Que desaparecen
Por su boca larga
Que les lleva el vientre preñado de gases
Y óxidos que matan,

Y el trabajo, empiezan
Como bestias mansas
Para hacerse fuertes contra la miseria
De sus pobres casas,



Cuando todo duerme,
 Cuando todo calla,
Cuando en tibio nido préstanse los pájaros
Calor con sus alas,

Y en amplios establos
Y en calientes cuadras,
Sobre el blando estiércol, reposan, tendidas,
Las bestias cansadas….


Alberto Valero Martín                 Salamanca_ 1910




viernes, 4 de noviembre de 2011

Romance del Rey Don Rodríguez - anónimo 2011


                                                           

     
                                                                                     CAPÍTULO PRIMO  

Holgaba el rey don Rodríguez,
don Rodríguez Zapatero,
por las frondas de León
con sus fieles mesnaderos:
El Abad Pepiño el Blanco,
que es el su Palanganero,
y el morisco Rub-al-Qaaba,
otro que es de aquí te espero.

Daba el rey su parescer
a tan nobles caballeros:
Que non tiénelas consigo
que el euro llegue a Enero...
gracias que  tocando al arma
viene el  Enemigo Pepero:
¡Voto a tal -Diz Pepe el Blanco-
que eres, Rey, un agorero!
Vos lo he dicho muchas veces:
"Gana el que pacta primero,
que la clave está en PACTAR,
con Cristo o con Lucifero..."

¿No tenedes Cataluña,
con Carod de telonero?
..Y a las orillas del Miño,
Anxo Quintana es palmero
del apacible Touriño...

"¡Buen Pepiño -Dizle el Rey-
mi leal Palanganero!:
La tu faz es tan falsaria
como un billete de un euro...
Mas, por mi real talante,
que tu consejo es certero:
¿Debo tentar a Ibn-Barretxe,
ese pirata agareno,
y sumar nuestros esfuerzos
en un pacto torticero?
(Que aunque tengo más agallas
que el famoso Maquiavelo
me se ponen como escarpias
cuando piénsolo...los pelos.)

 CAPÍTULO SEGUNDO

Respondíale el Pepiño
al su rey, muy zalamero:
"Ibn-Barretxe es un don nadie
que a mi lado non lo quiero:
De tratar con un pirata...
ha de ser con el más fiero.
 (Donde dícese pirata...
léase Batasunero...)

Se rascaba la cabeza
al oírle, Zapatero:
"Me dejades de una pieza
de los pies hasta el sombrero:
"¡Qué maldades no discurres,
mi perrillo perdiguero...!
Si jugamos esa carta,
enseñamos el plumero:
..Hará falta, por lo menos,
que se firme el Alto el Fuego..."

Aquí fabla Rub-al-Qaaba,
el de calva tipo huevo:
"Mi señor, non te me apures.
Esos hilos... yo los muevo:

 Treguas, trampas, trapos sucios...
para mí no es nada nuevo.
Si me faces la merced
de Supremo Cuartelero
yo le plancho la chilaba
al peor batasunero.

Diz el Conde don Pumpido,
(que es un conde pelotero):
"Si lo mandas, don Rodríguez,
yo, que soy tu mandadero,
le pondré puente de plata
al enemigo más fiero...
Contestándoles a todos,
ansí dijo Zapatero:
"Tender puente al enemigo
es un truco ya muy viejo:
..Suele ser por que se vaya,
(preferíblemente lejos)
Mas, tendello por que entre...
¡Vive Dios que es truco nuevo!
¡Por mi Reyno y mi Talante,
vais a ver cómo lo pruebo!

Anónimo castellano Siglo XXI

La cuenta atrás a comenzado, ya queda menos ... adiós zapatero...adiós.



miércoles, 28 de septiembre de 2011

A Río Revuelto…Ganancia de Pescadores. Jota Esquivias 2011




Hoy, entre las diversas noticias sobre conflictos, volcanes a punto de entrar en erupción, accidentes de tráfico y el Real Madrid —que al parecer anotó tres goles en Champions—, se ha colado una noticia que, cuando menos, resulta curiosa, pero tan verdadera como que las vacas no vuelan.
A un bróker londinense llamado Alessio Rastani le ha dado por confesar. Y no es que el hombre sea muy pío, sino que ha declarado ante las cámaras de la BBC, para más señas, que la crisis es “una gran oportunidad y un sueño para quienes quieren ganar dinero”. En mi humilde opinión, no sé qué estudios hay que tener para ser corredor de bolsa, pero creo que a esa valoración llegamos los demás sin necesidad de que venga este tipo a dar la brasa sobre si hay recesión, alegrándose más que un niño la mañana de Navidad.
Desde siempre ha habido carroñeros que se alimentan de despojos; personas que juegan bien sus cartas para nunca perder y enriquecerse a costa del hundimiento ajeno. Como él mismo asegura, una nueva recesión es el mejor momento para lograr beneficios. Del mismo modo, una epidemia es una oportunidad de oro para que las farmacéuticas y las funerarias hagan su agosto. Al igual que una Copa de Europa es una excelente ocasión para que las prostitutas se saquen sus buenos cuartos. El caso es que siempre hay un roto para un descosido. Este señor se va a la cama cada noche y, entre la consabida oración de las "cuatro esquinitas tiene mi cama", imagina cuatro recesiones que la acompañan, se toma su vaso de leche con galletas y se duerme feliz.
Mientras tanto, el resto del mundo no concilia el sueño pensando en el porvenir de sus hijos, en el pago de las deudas o en el trabajo que perdieron. Incluso algunos se desvelan pensando por qué el Madrid va séptimo en la Liga, pero esos ya son otra clase de gentes. Además, el buen señor no augura un futuro alentador para el euro, pues según su erudita opinión: “El fondo de rescate no va a funcionar y el euro se va a estrellar, porque los mercados se rigen ahora por el miedo”. Total, que todo se viene abajo: el euro, los satélites... una pena de mundo.

 

Ante tales acontecimientos, mi mente ha rescatado la trama de una película:

 

Trading Places (titulada aquí Entre pillos anda el juego), dirigida por John Landis y protagonizada por Dan Aykroyd, Eddie Murphy y Jamie Lee Curtis, entre otros. En ella, dos hombres de negocios, Randolph y Mortimer Duke, mantienen una discusión sobre si la pobreza o la riqueza de una persona se debe a su origen social o a la genética. Como no se ponen de acuerdo, deciden hacer una apuesta de un dólar empobreciendo a un hombre rico y otorgándole el mando y los beneficios a un hombre pobre. Como víctimas de esta apuesta eligen a su accionista principal, Louis Winthorpe, un joven licenciado de Harvard con un excelente pasado económico, exitoso y con una novia de la alta sociedad. El pobre es elegido por casualidad cuando, a la salida del trabajo, se tropiezan con un vagabundo: Billy Ray Valentine.

Detrás de esta trama de comedia existe todo un planteamiento sociológico y psicológico sobre las múltiples manifestaciones de la codicia y la condición humana.

 

Como bien diría Epicuro: ¿Quieres ser rico? Pues no te afanes en aumentar tus bienes, sino en disminuir tu codicia.

miércoles, 18 de mayo de 2011

El voto, la indignación y la receta de Poincaré: Educación, educación y educación; Jota Esquivias 2011

Apenas faltan unas horas para el fin de la campaña electoral. El próximo 22 de mayo se decidirán los nuevos o viejos alcaldes y presidentes de comunidad.
Vivimos en un país con un gobierno progre y demagogo que se denomina socialista (lo que no deja de ser una paradoja), en el que actualmente una enorme parte de la población activa no produce debido a la crisis, subsistiendo a base de planes sociales, mientras se dispara el gasto en empleos públicos, cargos políticos, sueldos para liberados, asesores, subsidios para “culturetas”, leyes proteccionistas y sobornos electorales. Todo esto a costa del sacrificio del pueblo llano, malgastando el dinero que tanto sudor nos cuesta ganar: subiendo impuestos, congelando pensiones y confiscando, migaja a migaja, las libertades que nos ganamos por derecho soberano.
Estamos en una nación donde la risa y la cuchufleta son el mejor reclamo electoral para evitar el esfuerzo de dar un discurso que de verdad llegue al corazón del pueblo. Antaño tuvimos gobernantes que, por estar largos periodos en el poder, fueron denominados “dictadores”; sin embargo, hoy no nos asombramos al ver con estupor cómo, cada cuatro años, las listas electorales repiten a los mismos “personajillos” sistema tras sistema. Comunidades que, como en el caso de Castilla-La Mancha, suman ya cerca de 30 años con el mismo color de gobierno y cuyos dirigentes aún tienen la cara de pedirnos más tiempo para cambiar las cosas. ¿Cuánto más necesitan?
Atravesamos tiempos difíciles, aunque no tanto como los pasados. En cada época de la historia las guerras, los desastres naturales y las crisis financieras forman parte del día a día. Pero ¿por qué siempre les toca sufrir a los mismos? A los trabajadores, a los "desheredados de la tierra", como gustaban de llamarnos antaño. Nosotros, que según las leyes ostentamos el poder soberano de elegir, hemos de exigir un cambio.
Ya pasaron los años donde todo se dividía en dos colores; ya pasaron los años de luto y de llanto por los caídos por la libertad. Ahora, en su memoria, toca demostrar que somos un país donde merece la pena vivir. Queremos expresar que nuestros jóvenes tienen la capacidad de trabajar o de estudiar; que nuestros mayores reclaman un sitio útil en la sociedad; y que las mujeres no deben temer a sus exparejas ni vivir bajo la sombra constante de una amenaza. Queremos que salir a pasear sea un placer y no una aventura de atracos, accidentes o peleas. Queremos un país limpio de drogas, explotación y delincuencia, erradicando los problemas desde la raíz y no escudándose tras un montón de papelotes con datos inútiles que, para más inri, pagamos nosotros.
España se encuentra a la cabeza de indicadores alarmantes (paro, deuda, estancamiento cultural) y a la cola de servicios esenciales que deberían ser intocables. En apenas seis años hemos pasado de creernos una potencia mundial a ser el reino de Jauja. Y en vez de remangarnos y trabajar, se nos da mejor echar la culpa al vecino, al de al lado, al que ya no está o al que hizo y deshizo antes de ahora. Todo vale antes de admitir la propia responsabilidad, el escarnio y la incompetencia.
Y en mitad de este panorama llega el pueblo: los ciudadanos del 15M. Y las autoridades los desalojan y los cercan por el único delito de ejercitar un derecho fundamental: manifestarse para pedir un cambio en las leyes electorales y una opción digna para que no sean los mismos incompetentes quienes manejen nuestra hacienda. Ineptos que nos dejan en la estacada, torpes que nos tratan como ganado. España es una gran piel de toro, pero nosotros no somos vacas que se dirigen mansamente del pastizal al matadero.
El 22 de mayo, vota; es tu derecho. Pero cuando metas la papeleta en la urna, pregúntate si quien va a recibir tu confianza de verdad se la merece.
¿Cuál es el primer principio político? La educación. ¿Cuál es el segundo? La educación. ¿Y el tercero? La educación. (Jules Henri Poincaré).







sábado, 30 de abril de 2011

De Pablo Iglesias a Zapatero: El Primero de Mayo y los ídolos caídos Jota Esquivias 2011

 

Madrid 1 de mayo de 1911

Desde su establecimiento en la mayoría de los países por acuerdo del Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional (celebrado en París en 1889), el Primero de Mayo es una jornada de lucha reivindicativa y de homenaje a los “mártires de Chicago”. Hablamos de aquellos trabajadores sindicalistas que fueron ejecutados en Estados Unidos por participar en las jornadas de lucha por la jornada laboral de ocho horas, una movilización que tuvo su origen en la huelga iniciada el 1 de mayo de 1886 y su punto álgido tres días más tarde, el 4 de mayo, en la Revuelta de Haymarket. En la actualidad, es una fiesta reivindicativa de los derechos de los trabajadores en sentido general que se celebra en gran parte del globo.
Sin embargo, llama la atención que en Estados Unidos no se celebre esta conmemoración. En su lugar festejan el Labor Day el primer lunes de septiembre, una tradición que se remonta a 1882. El entonces presidente Grover Cleveland auspició la celebración en septiembre por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimiento socialista en el país. Ya en aquel entonces se barruntaba que los gobiernos socialistas, como el que sufrimos hoy con Zapatero, darían al traste con cualquier nación, subiendo la tasa de desempleo hasta los límites de los cinco millones de parados, como es nuestro caso.
La pregunta obligada es: ¿Quién saldrá a la calle este uno de mayo? ¿Aquellos trabajadores que aún conservan su empleo pero ven recortado su sueldo y aumentada su edad de jubilación, o aquellos otros que cada día engrosan las listas del paro? Resulta paradójico celebrar este día precisamente cuando más desempleados y descontento social acumula nuestra nación.
Hace algunos años, la Fiesta del Trabajo era sinónimo de inquietud social. Las palabras "socialismo", "huelguistas" o "1º de mayo" parecían augurar exterminio, desolación y crueldad. Desde los púlpitos, la burguesía y los clubes aristocráticos se propagaba un escalofrío de terror. Lo mismo ocurría en las gacetillas de los diarios gubernamentales, en los Gobiernos Civiles y en los acuartelamientos de las tropas. Incluso la religión —que, a mi parecer, ni pincha ni corta en estas cuestiones— gritaba con voz de falsete. Más vale que se aplicaran aquello de “a Dios lo que es de Dios y al César lo que es del César”. Con ese terror se intentaba abrir camino al odio, inculcando a los cobardes, a los ignorantes y a los inconscientes el convencimiento de que había que defenderse contra un enemigo común y terrible.
Poco a poco, el ambiente de las ideas se ha renovado. Sin embargo, hoy vemos otra paradoja: los que antes medían ahora retienen; los que demandaban mejoras laborales ahora cierran fábricas y despiden obreros; los que clamaban por un sueldo digno aplican recortes, y los que luchaban por una jubilación temprana imponen trabajar muchos más años. Lo cierto es que la vida enseña que no es preciso derribar a los ídolos, porque se desmoronan ellos mismos. Ahora la clase media podrá comprender, al fin, su verdadera fuerza; aquel instinto de conservación que antes unía a unos, puede que ahora nos una a los otros, elevándonos cuando hemos tenido que descender tanto.
Ojalá el primero de mayo sea una fecha más en la historia de las victorias de la humanidad, como decía el socialista histórico Pablo Iglesias Posse, quien poco o nada tiene que ver con los actuales dirigentes del partido que este sea un año más, en el que se alejen las edades en que el hombre vivió proclamándose el ser más perfecto y rey de la creación (como Zapatero, que padece un complejo de Adán terrible). Que este Primero de Mayo funcione como un lazo más que prenda nuevas purezas a la pureza de los ideales humanos.









¿Presunto monstruo o vecino ejemplar? La peligrosa hipocresía frente al asesinato machista /Jota.E/

  Nota de archivo histórico (2015–2026): Este artículo fue escrito en el verano de 2015, en una época en la que los telediarios aún medían ...